<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531</id><updated>2012-01-11T19:43:21.617+01:00</updated><title type='text'>Un día, una historia</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>31</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-7369835385054287328</id><published>2012-01-11T19:32:00.005+01:00</published><updated>2012-01-11T19:43:21.629+01:00</updated><title type='text'>Maestros de todo</title><content type='html'>A Georges Prosper Remi,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gurú. No es mi villano favorito, no. Algo de villano puede que arrastren, pero de favorito, ni una letra. Hace poco cené en el Gino’s de Arenal —publicidad sin ningún tipo de contraprestación, a ver si se estiran y me pagan un Chocolatissimo gratis— con unos amigos y compañeros de la facultad. Entre pizza y pizza surgió como de la nada el apasionante tema de las redes sociales y, puesto que Tuenti nos queda un poco lejos a los de la Generación del 83, optamos por centrarnos en el pajarito amorfo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejando de lado por un momento la irrefrenable presión que la dichosa herramienta suscita sobre uno para captar más y más seguidores como si de una religión se tratara —yo también soy de los que tuercen el gesto cuando ven que han perdido followers—, alguno de los agradables comensales se refirió a Ignacio Escolar como uno de los fijos a seguir en Twitter. “Es un gurú del periodismo”, espetó (qué forma de sonar la de este verbo). Vaya por delante que el exdirector del diario Público me parece un buen periodista, pero que adolece de uno de los vicios más extendidos últimamente en el gremio: la pedantería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los personajes públicos deben saber afrontar la crítica —cuando sea respetuosa— y no huir de ella con ironías fáciles o ignorancias prepotentes. Además de la asunción de opiniones contrarias, determinados periodistas se encarnan en el mismísimo Dios (o como se llame) y aparecen en todos los lugares del Planeta —y algunos extraterrestres— al mismo tiempo. Hacen actos de presencia inoportunos, con comentarios vacuos en unas ocasiones, y con ostentaciones intrascendentes de su sabiduría en otras. Hablar de ellos, aunque sea como sea. El protagonismo es su droga. Y todo esto sin mencionar la imposibilidad orgánica que tienen estos escritores y/o locutores de pedir disculpas cuando se equivocan. Y es que ellos nunca fallan. La infalibilidad está entre sus atributos. Aprobaron esa asignatura en la carrera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo un segundo a la calle Madrid de Getafe para recordar una frase de un profesor de Medios, Receptores y Usuarios —pocos nombres de asignaturas serán tan horrendos y difíciles de acortar como este— que explicaba a menudo a sus alumnos: “un buen periodista debe dudar siempre de todo”. Siguiendo a pies juntillas el tenor de la sentencia, la mayoría de los grandes “gurús” actuales de los medios de comunicación no son grandes periodistas. No dudan de todo. Más bien, no dudan de nada… de lo que ellos digan. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Verdad absoluta y opinión propia son almas gemelas. “Yo lo digo y es así”. Le contradices con argumentos reales y ciertos, pero le es indiferente. Te vuelve a explicar sus razones con otras palabras y en un tono de voz más alto; se autoconvence. “Es así”. “Tengo razón”. “Estás equivocado”. “Punto y final”. No hay lugar a dudas, literalmente. Este comportamiento encierra, además de soberbia, grandes cucharadas de falta de respeto hacia el contertulio o debatiente. En una conversación con estos ejemplares de “certidumgods” solo hay una cosa segura: has perdido. Aunque en última instancia se presenten un perito y un notario y den fe de que la razón está de tu lado, tu casillero siempre será inferior al del “gurú”. Pues nada, que su mentira les acompañe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que para Pedro José Ramírez contemplar la posibilidad de errar es rebajarse a la andrajosa condición de ser humano. Pues para su desgracia, y no sé si la nuestra también, es tan persona como yo, como el dueño del Kebab de debajo de mi casa o como José Mourinho. Bueno, quizá compararlo con el portugués son palabras mayores. En cualquier caso, sí, la pareja sentimental de la Grande de España dueña de esos diseños tan bonitos también se equivoca (aunque él no lo sepa o no lo quiera saber). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá sea mejor no decirles nada, dejarles vivir en su mundo de orden y progreso (en honor a Brasil) que gira al son que marcan sus opiniones. ¡Viva la fantasía! Dicen que la fama se acaba subiendo a la cabeza. Hay ejemplos de ello en el cine, el deporte, la política, las artes plásticas, la música y los andamios. Los dos nombres propios, entre otros muchos, son la prueba de que el periodismo no es una excepción. La arrogancia, el engreimiento y el protagonismo fatuo no casan bien con ningún oficio, pero con mayor razón han de quedar fuera de los que explican a sus iguales la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No seamos más papistas que el Papa. El periodismo, simplificando —quizá, o no, en demasía— es contar a los demás lo que sucede. Sí, se estudia durante cuatro, o dos (para los más listos), años en la Universidad pero no nos engañemos, nuestra función es mantener informada a la sociedad, o de forma literal, dar forma a la opinión pública para que pueda darse un gobierno democrático. Los baños, además de necesarios por higiene física, también son terapéuticos para la conciencia. Uno de humildad de vez en cuando no viene mal. Algunos, más que baños, requieren de sesiones intensivas de buceo en apnea. Otra cosa, que no se deduzca de aquí que yo entiendo la profesión como un desprecio, como una “bacalá” que está al alcance de cualquiera. Nada más lejos de la realidad. Necesita de actitud y aptitud. Ni blanco ni negro. Gris marengo. Los gurús son muy de polos —no de Frigo—.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pretendo hacer una apología de la falsa modestia. Aunque, ya puestos a ser sinceros, prefiero mil veces antes a un modesto —aunque sea falso— que a un ególatra. Los “protas” quedan bien en el cine, pero creo que en el mundo del periodismo solo deben serlo los actores de las noticias. En las “5 W’s” hay un “Who”, pero no referido al autor de la información, precisamente. Estar orgulloso del trabajo propio me parece un método fantástico para la autoestima, pero la propaganda infinita de una pieza o artículo acaba siendo insoportable para los extraños, y farsante para el autor. Vuelvo al punto medio, a la moderación, a la justa medida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto es así y quien diga lo contrario está equivocado. ¡Hala! ¡Ahí lo dejo!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-7369835385054287328?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/7369835385054287328/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=7369835385054287328' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/7369835385054287328'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/7369835385054287328'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2012/01/maestros-de-todo.html' title='Maestros de todo'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-8381724854133520257</id><published>2011-12-14T03:45:00.000+01:00</published><updated>2011-12-14T03:47:19.857+01:00</updated><title type='text'>Tercera planta</title><content type='html'>Al SOPP,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy una persona rutinaria. Bueno lo de persona no está del todo confirmado. No doy la bienvenida a la improvisación. Llevo más de cinco años repitiendo la misma escena de lunes a viernes (llámale viernes, llámale jueves…), pero ese hábito ha concluido hace poco. Ha sido un bonito capítulo de mi libro, pero el lector quiere más. Se pasa una página, pero los personajes aparecerán más adelante, si ellos quieren. Han sido muy bien acogidos por la crítica, pero sobre todo por el público. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frío, calculador y tímido. Tres calificativos que algunos han escrito en mi cada vez mayor frente. Tímido, lo soy, a veces hasta enfermar; calculador, lo intento, ya he dicho que las sorpresas juegan en campo contrario conmigo, no obstante, soy más de letras. Y frío… qué le voy a hacer, nací en el Norte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que no me han llamado mucho, al menos más allá de ambientes sureños, es sectario. No pocos lo denominarán oportunista. No lo creo. Sé hasta dónde puedo hablar y hay códigos de amistad que jamás cruzaré. Hace unos meses, en plena batalla editorial, un irlandés me aconsejó que tomara las decisiones pensando solo en lo que más me conviniera a mí. Así he intentado actuar. En ese camino han ido mis pasos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una de mis peores épocas, un melómano de Lavapiés me recomendó la película ‘Pequeña Miss Sunshine’. Sublime. La vi unas horas antes de asistir a uno de los mejores conciertos que he presenciado. Fue en la Sala Heineken, ofrecido por unos chavales de Liverpool bailaron al son de Joy Division. “Un perdedor es el que tiene tanto miedo de no ganar, que ni siquiera lo intenta”, le explica a la protagonista del filme su abuelo en una famosa escena en una habitación de hotel. No he perdido. Sí lo hice hace algo más de tres años, cuando no puse nada de mi parte, salvo excusas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paso de golpe un capítulo de casi cinco años, probablemente los más intensos de mi vida. El 7 de marzo de 2007 empezó todo. Había partido de fútbol 7 en la universidad getafense, pero yo tenía una cita con la jefaza. Una odisea de hora y media de transporte público después, abrí la puerta y una mujer amabilísima (con el tiempo me di cuenta de que lo llevaba en la sangre) me hizo esperar en un cómodo sillón. Tras corregir una información sobre unas elecciones, el enlace era un hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seis meses entre cabinas y quintas ruedas. Lo pasé bien. Sin apenas levantarme durante cinco horas, cinco días a la semana, eso sí, pero disfrutando de risas y aprendiendo de tacógrafos. La dedicación era irreprochable. Compaginándolo con idas y venidas de picapleitos y con las últimas asignaturas de juntaletras, así pasé feliz medio año. Inolvidable mi primera rueda de prensa: una calurosa mañana de junio en la calle Serrano, sobre el Proyecto Galileo. Entre medias, llamadas enmascaradas del equipo Cepsa del Campeonato de Camiones, división de opiniones sobre el tamaño del Puerto de A Coruña, obsoletas plataformas aragonesas, ferros invisibles, chistes, abertzales…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego tocó quedarse en casa para elaborar curiosas entradillas, informativas y líricas, ideadas con la compañía de los cantos de pájaros durante las horas golfas. Y luego las fotos… Posiblemente el mejor momento de los reportajes. También el más frustrado, junto con el de la recogida de los emolumentos correspondientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y llegó el momento del ascenso… o como se diga. Nervios, incertidumbres e ilusión. Costó al mucho principio, mucho también al final, pero con la ayuda de la buena gente que allí abunda todo fue más fácil. El análisis de los precios de chatarras férricas, los interesantes viernes junto al maquetador más apasionante que existe, o la profundización en los sentimientos con personas amantes del motor fueron solo algunas de las tribulaciones que me dieron la oportunidad de experimentar en esa oficina. Pero, sin duda, en esta época sucedió lo más importante de todo: por fin latió. Una flecha atravesó los pasillos y se me incrustó en el pecho mientras permanecía de pie delante de la máquina de café. Aquello marcó todo. Y lo marcará. Desde entonces nada fue igual. Para regular al principio, para bien un tiempo después. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuatro carambolas, de esas que te marcan el destino, propiciaron mi llegada a los retailers. Un empujón de unos amigos y adelante. Los comienzos no suelen ser fáciles. Este no lo fue. Pero los compañeros se esmeraron por hacerlo más ameno, y lo consiguieron. Tanto que me gustó. Aún me gusta. Ha sido el periodo en el que más tiempo he pasado, con viajes, fiestas, encuentros, jornadas y congresos a troche y moche. Ha merecido la pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante todos estos días he conocido personas excepcionales que siempre llevaré conmigo. Recuerdos imborrables, que podrán ser rememorados en cualquier momento. Ellos saben quiénes son. Por conversaciones, por quedadas, por confesiones, por risas, por desencuentros, por consejos, por compañías, por ayudas, por todo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me gusta caer mal a alguien, pero también sé que imposible tener la simpatía de todos, salvo que seas Vicente Vallés o Víctor Goded. La falsedad es el límite. Nunca lo he traspasado. 1983. Nunca un año fue tan polémico. Al menos para algunos. Hubo quienes lo asumieron como una broma y otros que se lo tomaron más en serio. Para estos últimos, si se sintieron ofendidos, mis más sinceras disculpas. No fue mi intención. En mi opinión, es algo absolutamente banal comparado con confidencias personales u otros actos bastante más ilustrativos de un sentimiento de amistad. Pero cada uno tiene su opinión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No soy de trincheras. Me gustan más los despachos, la diplomacia. Sé que eso tampoco suele ser bien recibido en algunos estadios. En El Molinón a los carbayones no se les da la bienvenida con flores. Es lo que hay. Si alguien espera de mí acalorados encontronazos, gritos por doquier o intolerancia sin motivo puede hacer eso, esperar. Me he equivocado muchas veces, alguna de ellas por tener una actitud de estas basada en apariencias y prejuicios. Trataré de no tropezar dos veces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He tomado una decisión y espero que salga bien. Solo eso. A los que quedan y les quiero, que sean felices.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-8381724854133520257?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/8381724854133520257/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=8381724854133520257' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/8381724854133520257'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/8381724854133520257'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2011/12/tercera-planta.html' title='Tercera planta'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-5221848031590404075</id><published>2011-05-09T21:53:00.002+02:00</published><updated>2011-05-09T21:55:37.221+02:00</updated><title type='text'>La Puerta del Sol</title><content type='html'>A las estrellas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo lo que pasa es siempre para bien. Me lo solía decir mum y todo el mundo sabe que las madres no se equivocan. Que tu equipo cayera estrepitosamente con un escándalo arbitral, que suspendieras una asignatura porque en el examen preguntaban los dos únicos temas que no te habías estudiado, que perdieras lo que más querías… todo siempre sucedía porque en el futuro las cosas iban a mejorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el momento resulta increíble, casi hasta ofensivo, pensar que una desgracia debe ocurrir para que la situación torne feliz, pero la realidad es esa. La transformación de lo negativo en positivo es gradual, nunca inmediata, si bien, el talante con el que se afronta el suceso se antoja decisivo para divisar y asumir la mutación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos hemos atravesado momentos que parecían acabar con nuestro mundo, pero siempre, siempre, siempre hemos remontado el vuelo. Porque es un instinto humano el sobrevivir, el querer disfrutar de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si es fe, esperanza, ánimo, inconformismo o ilusión. No creo que influyan las creencias, sí el poder de la mente. En momentos de desesperación hay mucho amor, cariño y favor alrededor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta es la historia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Érase una vez un rey al que le llegó el rumor de la existencia de un sabio que todo lo conocía. Ordenó a sus secuaces que lo presentaran ante él para hacerlo su consejero particular. De este modo, el monarca comenzó a llevarlo siempre a su lado y consultarlo sobre cada acontecimiento de importancia que sucedía en el reino. El consejo principal del sabio era siempre: “Todo lo que pasa es siempre para bien”. No transcurrió mucho tiempo antes que el rey se cansara de oír la misma frase una y otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El máximo mandatario era un gran amante de la caza y solía frecuentar los prados que rodeaban su castillo en busca de presas animales. Un día mientras cazaba, el rey se disparó involuntariamente con su escopeta un tiro en un pie. Preso de su dolor, se volvió hacia su consejero -siempre a su lado- para pedirle su opinión, y el consejero no varió su discurso: “Todo lo que pasa es siempre para bien”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta respuesta enfadó sobremanera al rey, que inmediatamente ordenó que encarcelaran a su consejero. Esa noche, el monarca bajó a la prisión para visitar al sabio, y le preguntó sobre su ingreso en la cárcel. El recluso respondió como siempre: “Todo lo que pasa es siempre para bien”. La cólera del rey alcanzó límites insospechados y decidió dejar al sabio en la celda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un mes más tarde, el rey volvió a salir de caza. Durante la batida se alejó demasiado de su guardia personal y fue capturado por los miembros de una tribu enemiga. Los nativos lo trasladaron a su campamento para sacrificarlo y ofrecerlo a sus dioses. Atendiendo a sus tradiciones, la tribu únicamente entregaba ofrendas perfectas a sus deidades y el rey parecía reunir todas las condiciones para ser el regalo ideal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, cuando los nativos estaban inspeccionando al futuro cadáver para llevarlo al sacrificio descubrieron la cicatriz en el pie que había causado aquel disparo durante la jornada de caza. Por ello, los miembros de la tribu no tuvieron otra opción más que rechazarlo para el sacrificio. Liberaron al monarca y éste regresó a su reino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rey llegó su palacio y se dirigió al calabozo donde estaba su consejero, lo puso en libertad y le contó sus aventuras, aceptando que si no hubiese sido por el tiro que se infringió en el pie, habría muerto, y el sabio le respondió que gracias a que lo había encarcelado, él tampoco estaba muerto, ya que siempre estaba a su lado y no tenía ninguna herida que hubiera evitado su sacrificio en sustitución del rey."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando todo parece un muro infranqueable, siempre se abre una puerta (o una ventana).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-5221848031590404075?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/5221848031590404075/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=5221848031590404075' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/5221848031590404075'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/5221848031590404075'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2011/05/la-puerta-del-sol.html' title='La Puerta del Sol'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-8569846274588021724</id><published>2011-01-06T15:02:00.001+01:00</published><updated>2011-01-06T15:09:49.954+01:00</updated><title type='text'>La verdadera libertad de información</title><content type='html'>A Hans Kelsen,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los periodistas pueden verse regulados por Ley en unos pocos meses. No es algo por lo que haya que alarmarse ni rasgarse las vestiduras, el ejercicio de muchas otras profesiones liberales también lo están y nadie ha puesto el grito en el cielo por ello. Para desempeñar la labor de arquitecto, abogado o médico es necesario contar con un permiso concedido los Colegios Profesionales respectivos. Estas instituciones constituyen entes privados capaces de sancionar a los trabajadores que están bajo su amparo, y nadie se ha manifestado en contra de ello. ¿Por qué en el supuesto de los periodistas la situación iba a ser diferente? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto es que la labor periodística en España está atravesando una etapa de manifiesta decadencia en todos los aspectos. Informaciones no contrastadas, manipulaciones de noticias, precariedad laboral de muchos periodistas, intromisiones en la intimidad sin ningún tipo de escrúpulos, insultos, mentiras con intención, y un sinfín más de irregularidades que a diario inundan los periódicos, las radios, la televisión o Internet. Parece que algo no funciona en la labor periodística actual. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos se oponen al Estatuto del Periodista que se pretende aprobar en el Congreso próximamente, pero, ¿ha propuesto alguno de estos críticos alguna otra solución? Una medida lanzada por voces contrarias a este texto es la llamada autorregulación. ¿Acaso no la hay ya en la actualidad? Es innegable que los medios de comunicación practican a día de hoy la autorregulación. Muchos de ellos cuentan con códigos propios de conducta, otros con Comités de Redacción internos, regímenes de incompatibilidades, convenios sancionadores particulares, etcétera. Pues bien, el resultado de la autorregulación de los medios es la paupérrima situación de la información actual que se ha descrito unas líneas más arriba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, es lógico que la gran mayoría de los profesionales del periodismo alcen la voz contra una regulación seria. A nadie le gusta quedar sometido a unas reglas de juego concretas, pero en determinadas situaciones resulta necesario. Y el periodismo en España requiere de esa normativización desesperadamente. Los críticos alegan que con la aprobación del Estatuto los poderes públicos podrán intervenir en el ejercicio de la profesión periodística, podrán incluso censurar aquello que les perjudique y se vulnerará la libertad de expresión e información consagrada en el artículo 20 de nuestra Carta Magna. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más lejos de la realidad. La norma que se está discutiendo perfeccionará la libertad de información que en la actualidad es viciada diariamente por aquellos pseudoperiodistas que calumnian, injurian y manipulan sin descanso porque saben de la inmunidad que les protege. Beneficiará al público, puesto que se sabrá seguro de estar recibiendo información veraz y de calidad, y beneficiará también al propio gremio periodístico, ya que gozarán de una reputación bastante más honorable de la que disfrutan ahora debido a las continuas falsedades y manipulaciones que muchos de ellos han venido ejerciendo a lo largo de estos años. Una cosa es el derecho a recibir o comunicar libremente información a través de los medios de difusión, y otra muy distinta el derecho a manipular, mentir, insultar y faltar el respeto a los ciudadanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto que los informadores pueden ser llevados a los Tribunales civiles y penales, pero no es menos cierto que la Jurisprudencia Constitucional, sin ir más lejos, da primacía a la libertad de información sobre el derecho a la intimidad, por ejemplo. Es decir, no son pocos los supuestos donde el periodista irregular ha salido absuelto frente al particular perjudicado en sus derechos legítimos. También resulta indiscutible que en los escasos supuestos donde el periodista en cuestión es condenado a rectificar, dicha rectificación se realiza de una manera muy tangencial, y es seguro que no tiene la mitad de relevancia de lo que la tuvo la noticia falsa.    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro perjuicio alegado por los periodistas críticos con el Estatuto es la excesiva burocratización que conllevaría su aprobación. Pues bien, estamos saturados de periodistas de boquilla que no han pisado una facultad de periodismo en su vida y que, por si fuera poco, su calidad para redactar o contar historias brillan por su ausencia. Incluso los propios licenciados en periodismo que siempre se habían mostrado en contra del intrusismo que sufría su oficio ahora parece que les incomoda que se regule. Su contradicción clama al cielo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El periodismo constituye hoy un pilar democrático básico en nuestra sociedad. Su influencia en los ciudadanos es incalculable y su labor como controlador del poder ejecutivo, necesaria. Por ello, los periodistas no pueden actuar irresponsablemente, sin tener que dar cuentas a nadie. Sus actuaciones deben estar reglamentadas convenientemente ya que, como ha quedado claro, los profesionales del periodismo suponen el cuarto poder de los Estados democráticos. ¿Acaso no están regulados los miembros del poder judicial, del poder legislativo y del poder ejecutivo? ¿Por qué no tendrían que estarlo también quienes ejercen un control sobre ellos, como son los periodistas? Y más aún, teniendo presente que éstos no son más que empleados que trabajan por cuenta ajena para empresas de comunicación, para las que priman maximizar sus beneficios económicos apoyando a sus líderes políticos de turno, por encima de ofrecer una información veraz y de calidad a la sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra crítica muy esgrimida por los contrarios a la regulación es la de la creación de un Consejo Estatal de Información, al que se le califica casi como de censor previo al periodista. Pues bien, este Consejo es una institución de naturaleza pública que viene a ser un sustitutivo del Colegio Profesional, de carácter privado. Emanaría del Parlamento, es decir, de la soberanía nacional, de la representación del pueblo, ¿hay algo más democrático que eso?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-8569846274588021724?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/8569846274588021724/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=8569846274588021724' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/8569846274588021724'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/8569846274588021724'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2011/01/la-verdadera-libertad-de-informacion.html' title='La verdadera libertad de información'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-3563584943252887452</id><published>2010-08-03T05:08:00.004+02:00</published><updated>2010-08-03T05:21:34.210+02:00</updated><title type='text'>Pisando el embrague</title><content type='html'>A Nigel Mansell,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca me he vuelto a despertar tan empapado como aquella noche. Corría el mes de mayo, así que el calor no era especialmente malvado con los madrileños… todavía. Mi pijama no se había bebido litros de sudor esa madrugada por la temperatura ambiente, sino porque mi corazón había estado latiendo (y aún lo hacía) tan rápidamente que mis tripas se habían derretido y huían despavoridas por los poros de mi piel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran las cinco de la mañana y tres horas más tarde me examinaba del práctico para sacarme el carnet de conducir. Con mi fino pijama de verano adosado al cuerpo me levante de la cama, aparté las sábanas húmedas de mis pies y me asomé a la ventana. Las calles estaban más vacías que nunca, más oscuras que nunca. Ni siquiera las luces naranjas de las farolas me dejaban ver los coches aparcados y las aceras adoquinadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentí hambre. Tenía el estómago vacío. No tenía estómago. Se había licuado en el ajuar de Spiderman, encima de la cama. La cuarta parte de una tortilla de patatas, elaborada por el mejor cocinero del mundo, que apenas cinco horas antes había caído en mi buche aderezada con un poco de pan y Ketchup, simplemente, no había existido. Contaba con cinco testigos humanos y uno perruno que podrían confirmar que efectivamente cené, pero la realidad era que me había desaparecido todo el aparato digestivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me fui a duchar pesando 15 kilos menos. Ha sido la ducha más cruel que he tenido en mi vida. No sé cómo explicarlo, pero estoy convencido de que las duchas nos hablan, nos escuchan, nos aconsejan y nos manipulan. Las hay de todo tipo, que nos reconfortan, nos animan, nos deprimen, nos ilusionan… esta me intimidó. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entré en la bañera (siempre me ha gustado más que el plato) tranquilo, sosegado, conocedor de que aquella mañana tenía una cita con el embrague. Salí temblando. Me vibraba hasta la última plaqueta de mi cuerpo. Un vibrador andante, sin duda. Antes de que me cayera la primera gota de agua sabía que tenía posibilidades de aprobar, después de que me cayera la última aprobar era tan posible como que me fuera de copas con José María Calleja, Kurt Cobain y Ana Obregón. Nunca había existido esa opción, como la tortilla de la noche anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con dificultades –por el pulso acelerado-, me vestí y fui a la cocina a desayunar, a ver si la aorta podía hacer las veces de esófago y el páncreas de estómago. Abrí la puerta y un rabazo en la rodilla me terminó de despertar. Se te echa de menos, Volga. Un vaso de leche blanca con Nesquik y cinco galletas María Dorada. A duras penas se hacían un hueco en mi garganta. Sin quitarme ojo y babeando como si me estuviera zampando la última chuleta del Planeta, Volga me observaba con una mirada interesada. –Si me das una de esas te prometo que apruebas, que soy capaz de comerme al examinador, si hace falta…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día anterior el profesor nos había citado a las siete de la mañana a la puerta de la autoescuela. Eran las 5.30 horas y cada segundo tardaba una eternidad en consumirse. Me tiritaban las piernas, así que decidí tumbarme en la cama –todavía húmeda- y esperar a que el tiempo me llamara. Recuerdo sentir los latidos de mi corazón sacudiendo a toda velocidad. Los golpes eran tan fuertes que retumbaban en los muelles del somier, de tal forma que tuve que subir el volumen de la radio para volver a percibir la voz de Iñaki Gabilondo. Sólo en otra ocasión he vivido esa misma escena sobre una cama: en Gijón, hace tres años, después de una madrugada de Pros mundialistas y Ballantines, de la mano de Red Bulls y tres amigos periodistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se abrieron enormes grietas en mis sesos (que creo que aún no se han cerrado) de tanto recordar, una y otra vez, los pasos a seguir para poner en marcha el 206, las velocidades exactas a las que cambiar de marcha, el proceso establecido en los adelantamientos, las medidas dispuestas para proceder a los aparcamientos… Seguía convencido de que aquella no iba a ser mi mañana. Un profesor dubitativo, un Móstoles desconocido y una ducha convincente habían hecho mella en mi –maltratada por mí- autoestima hundiéndola hasta el piso semisótano. La bajaron en ascensor desde la duodécima planta en una noche de festejos indios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me llamó la hora, me levanté, cogí la bomber y me dirigí a la autoescuela. Estaba a diez minutos andando de mi casa, pero aquel desplazamiento se me hizo infinito. No me crucé con nadie. La noche seguía siendo cerrada en Madrid. Mi estómago seguía en paradero desconocido. Poco antes de llegar al lugar acordado, lancé al cielo las frases de rigor. Aquellas plegarias que soltaba (y suelto) al aire en momentos decisivos con la esperanza de que alguien las recoja y me eche un cable. Ruegos invocando a la justicia, al mérito, a la fortuna… También besé a la Virgen de la Peña de Francia, que aún hoy me abre las puertas, y a La Santina, que me acompañaba pegada al pecho en forma de medalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con las súplicas rutinarias primero, y con los ósculos divinos después, mi confianza tomó oxígeno. No mucho, pero lo suficiente como para empezar a sentir mariposas en un hasta entonces estómago exiliado y para que el temblor en las piernas se tornase en mero cosquilleo. Autoconvencimiento basado en la fe, en lo inmaterial, en lo etéreo, en… nada, en un llavero y en una cadena, por el amor de Dios… pero autoconvencimiento, al fin y al cabo. Aquella maldita ducha, mala pécora, empezaba a yacer en el olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi seguridad creció doce palmos más de un tirón al doblar la esquina que me dejaba junto a la autoescuela. Comenzaron entonces a revolotear sobre mis meninges (de pequeño las confundía con las anginas, supongo que por los sonidos de la ‘n’ y la ‘g’) voces, consejos e imágenes de personas cercanas, tranquilizándome, animándome y apoyándome en la ardua tarea de la conducción. Mi padre, Jorge, Adi, Toyi, Jhona, Toño, Manu, y unos cuantos más aparecían en conversaciones que habían tenido conmigo en los últimos meses hablando sobre coches. –Esto es más fácil de lo que parece. Es más difícil montar en bicicleta, hazme caso- me decía Toño volviendo de una comida veraniega en El Cabaco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fueron como ángeles. Cogieron mi autoestima y la elevaron por encima de las nubes, que aparecían de color morado sobre el cielo negro de la noche. Llegué a la puerta de la autoescuela con cinco minutos de adelanto. Aún no había nadie. Bueno sí, mis ganas de aprobar ese carnet se habían disparado de mis huesos y allí estaban, desayunándose unos cruasanes y unos cafelitos de Senseo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me reuní con ellos y les pedí, les rogué, que se calmaran. Les dije que no hay nada seguro en esta vida (salvo que España iba a ganar un Mundial de fútbol), así que lo mejor era ser optimista, pero con los pies en el suelo. No había conducido por la tierra de Iker y mi profesor pensaba que mi examen llegaba demasiado pronto. Las cautelas seguían ahí, no eran tan grandes como las había dibujado la ducha, pero eran de talla XL, sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegaron dos alumnas más, con más clases que yo y ya con experiencia en exámenes prácticos. Sin embargo, ninguna de las dos era especialmente positiva. Por desgracia, e injustamente, a eso de las 11 de la mañana se confirmaron sus predicciones. Un poco después arribó el profesor, que nos condujo hasta el lugar donde nos teníamos que examinar. En el trayecto de 18 kilómetros que separa Móstoles de la capital, volví a perder mi estómago. Cobarde… Pero no fue el único. Cuando llegamos al centro de exámenes y me avisaron de que yo sería el primero de los tres en realizarlo, tres cuartas partes de mi aparato respiratorio huyeron endemoniadas de mi cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De mi práctica sólo recuerdo unos cuantos flashes. Recuerdo que nada más arrancarlo pegué un acelerón. Miré a mi profesor que devolvió la mirada subtitulada: -Otra más de estas y no corremos en Montmeló, tío-. Recuerdo una conversación eterna entre mi profesor y el examinador sobre Galicia y sus bondades gastronómicas. Recuerdo conducir en una autopista cuando empezaba a salir el sol. Recuerdo aparcar en línea. No debieron ser más de 20 minutos. Tuve toda la suerte del mundo. Cuando mi profesor me enseñó la hoja de mi examen no sé cuantas toneladas me quité de encima, pero recuperé todos y cada de mis órganos, más orgullosos y sanos que nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desconozco si fueron las oraciones pre-exámenes, los ruegos celestiales, los ánimos sinceros de mi gente en secuencias de tráilers o la conversación galaico-alimenticia que tuvo ocupado a mi examinador, pero tuve suerte. Se dice que la suerte hay que buscarla. Creo que hay personas que la consiguen sin buscarla, que acceden al premio sin comprar el boleto. Yo soy muy afortunado en muchas cosas: familia, amor, amigos, trabajo, salud… Tengo la suerte de haber dado con las mejores personas del planeta, los mejores padres, hermanos, novia, sobrinos, primos, abuelos, tíos, amigos, perra, gata, compañeros, examinador de autoescuela…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel viernes salió soleado. Llegué a casa al mediodía y Flor estaba viendo la televisión en el salón mientras desayunaba. Le dije que había aprobado, sonrió, me felicitó y me dio dos besos. Por la tarde fui con Manu a La Pedriza (condujo él, jeje). Por la noche Telecinco emitió Aún sé lo que hicisteis el último verano. La vi con un bol de palomitas y me acosté. No escuché ecos de latidos en el somier. La ducha y yo nos hemos reconciliado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-3563584943252887452?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/3563584943252887452/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=3563584943252887452' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/3563584943252887452'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/3563584943252887452'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2010/08/pisando-el-embrague.html' title='Pisando el embrague'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-8662918787608099697</id><published>2010-03-03T00:50:00.000+01:00</published><updated>2010-03-03T00:51:23.395+01:00</updated><title type='text'>La plaza miope</title><content type='html'>A los barrenderos de Cibeles,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejaba atrás la puerta del portal y me subía la cremallera de mi bomber negra. Llegaba tarde a la clase de Estadística Descriptiva, una asignatura a la que no caí bien desde el principio. Eran las 8:15 de una mañana de otoño, en la que cielo había decidido vestirse de gris metalizado y el viento se reía de las faldas más atrevidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el bolsillo de la cazadora mi viejo transistor había instalado su chalet tiempo atrás, y con unos auriculares “made in AVE” cortesía de un colchonero asegurador, escuchaba –como cada mañana- la tertulia de Iñaki Gabilondo. Camino de la parada del 147, mientras escuchaba a Alberto Oliart, Javier Pérez Royo, Joaquín Estefanía y a Carlos Rodríguez Braun –entre muchos otros- soñaba con esa profesión. Me hacía mi propio discurso tertuliano, respondía a unos y otros sin abrir la boca. Villalonga y las stock options de Teléfonica, Gescartera, Álvarez Cascos, y Aznar. Sobre todo Aznar. Se negaba a conceder entrevistas a la Cadena Ser y era el objetivo preferido -con razones de peso para serlo- de Gabilondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel día, miércoles, el tema estrella de la tertulia era la relación de amistad que unía al ex (a Dios gracias) presidente del Gobierno con el ex (a Alierta gracias) presidente de la multinacional telefónica. No me gustan los debates en los que a todos los participantes les gusta el mismo color. Desde siempre me ha gustado hacer de abogado del diablo (me cae bien el bicho rojo, qué le voy a hacer) y, aunque la mayoría de las veces lo haga sólo para “dar vidilla” a la conversación, me gusta llevar la contraria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta ocasión, y como no podía ser de otra forma, todos iban contra el negro bigotes. Normal. Me costaba horrores, pero incluso entonces, mi vena diabólica rebatió en silencio a los contertulios. Recuerdo reírme a carcajadas conmigo mismo. Tú, defendiendo al indefendible… Sin embargo, pronto la risa empezó a tornarse enfado. El 147 se retrasaba –una mañana más- y mis “adoradas” medias, rangos, modas y medianas se alejaban cada vez más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Delante de la parada del autobús había un charco enorme de agua. La noche anterior había caído un chaparrón que había dejado sin luz a toda la calle durante 20 minutos –lo que me había privado de ver parte de un partido de Sampras en el Open USA-. Éramos más de 10 los que nos manifestábamos en espera del bus. Trajeados, chandalosos, ancianos y mujeres con bebé. La fauna típica a primera hora, vamos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos mujeres de la tercera edad  que se acababan de conocer –amor en la parada del 147- criticaban la demora del transporte público en Madrid. –Claro, es que se quedan de “cháchara” en la cabecera y luego pasa lo que pasa…- decía una. –No tienen vergüenza; y luego vienen tres seguidos…– corroboraba la otra. Siempre me ha hecho gracia este tipo de conversaciones entre personas anónimas en las paradas del Metro y del autobús. Cuando atisbaba el principio de alguna de ellas, bajaba el volumen de la radio y me divertía escuchándolas. No es mala técnica para socializarse, la verdad, eso sí, a costa de los autobuseros…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y llegó… 20 minutos después. Lo de encontrar un asiento libre era más difícil que mantener un mini intacto, lleno hasta arriba, en un concierto de los “Saltimbanquis” esos, o como se llamen… Apretados como sardinas, yo me negaba a quitarme la John Smith de la espalda. Era mía, y se merecía un respeto. Además, el suelo del bus estaba sucio y no le iba a hacer pasar ese mal rato. Quien quisiera pasar a mi lado que empujara. El interior de un autobús en hora punta, otro gran método de socialización… y a veces hasta de abuso sexual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Gabilondo, dando más opinión que información, regalaba su enésimo exabrupto al indefendible, y 10 minutos de atasco después, llegábamos a Plaza de Castilla, lugar de trasbordo hacia Cantoblanco y mis números estadísticos. Llegaba tarde, el día estaba gris, había protegido a Aznar, esa noche jugaba el Madrid en la Champions… demasiados motivos como para no saltarse un día en la mejor universidad de España y parte de Urano. En la rotonda castellana, sin obelisco aún, y con fuente, se bajó mucha gente, entre ella, las dos amantes de nuevo cuño. Me senté en la última fila y saqué la libreta. Era día de escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conocía el recorrido de aquel viaje. Castellana, Gregorio Marañón, Rubén Darío, Chamberí, Bilbao, San Bernardo y Callao. Pensé en la posibilidad de que algún familiar trabajara en algún lugar cercano a aquella ruta. Si me viera, ¿qué le diría? Que los autobuseros madrileños deberían dejarse de charlas de colegas en las cabeceras y hacer mejor su trabajo. Que los números no me invitaron nunca a sus fiestas de cumpleaños. Que yo quería ser periodista y no economista. Simplemente recé porque no me encontrara con nadie que me conociera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegué a Callao, aún sin peatonalizar –madre mía como ha cambiado Madrid-, a las 9:30. Sin pensarlo, y ya con las pilas gastadas en el transistor –cómo se me pudo olvidar cambiarlas, qué idiota- empecé a bajar la cuesta de Preciados. Estaba acostumbrado a andar por esa calzada los sábados, esquivando a cientos de personas con bolsas de grandes almacenes en las manos. Me resultó extraño –y todo un triunfo- atravesar toda la calle de la Fnac y El Corte Inglés en la misma fila de baldosas, sin tener que echarme a la derecha o a la izquierda para sortear a alguien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sol. La Puerta y el Astro. Llegué a la primera, y el segundo asomó algo entre las nubes plomizas. Llevaba 10 minutos sin radio y el aburrimiento me llamaba a la puerta. Compré el Marca en un kiosko con detalles novecentistas, a dos pasos de La Menorquina. La portada era para el partido que esa noche disputaban el Madrid y el Dinamo de Kiev en Rusia. Tenía cinco horas por delante, y no había como una buena ración deportiva para que se pasaran volando (a falta de hadas holandesas…). Eso sí, ni se me pasó por la cabeza empezar a leerlo hasta que no encontrara el lugar adecuado. Metí el periódico en el señor Smith y las Adidas me llevaron Calle Mayor arriba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me apetecía meterme en una cafetería. Había desayunado un vaso de leche (blanca hasta que la coloreé de marrón Nesquik) con Smacks un par de horas antes y yo soy muy mío para las comidas. Conocía un par de tiendas de ropa de deporte situadas en la Calle Mayor pero aún no estaban abiertas. -¿Pero es que ningún empresario de este tipo de comercios tiene en cuenta a los pelleros amantes del deporte? Qué vergüenza, -me decía a mí mismo. Estaba hablando como aquel par de señoras en la parada. Me reí, de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Calle de Bailén me recibió con un grupo de estudiantes turistas. Por sus portes chulescos diría que eran italianos (siempre los italiani… grrrr), pero luego escuchándoles hablar me di cuenta de que eran franceses… -Joe, estos prejuicios van a acabar conmigo… ¡Qué narices! Los franceses tampoco me caen bien, tshhh-, me reconforté. Bordeé la Catedral de La Almudena y me senté en un banco de madera, en un parque ubicado en un lateral de la Plaza de Oriente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel era un buen sitio. Saqué el Marca y lo leí palabra por palabra, hasta la programación televisiva. Según pasaba la mañana, el parque al que había llegado desierto fue adoptando un color ilusión. Niños. A mediodía los columpios estaban repletos de críos vigilados de cerca por unos padres somnolientos y felices. La lluvia del día anterior había transformado la tierra en barro, y muchos de los chavales se divertían cocinando albóndigas con extra de arena. Tampoco faltaban personas mayores. Paseos mañaneros por el Madrid antiguo eran una terapia ideal para la osteoporosis y la artrosis –ojalá lo fueran también para la dermatitis…-. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Turistas (ya no me arriesgué a ponerles país), parados y estudiantes a los que también se les había retrasado el autobús eran sombras recurrentes en mis entrepáginas deportivas. Acabado el Marca, me puse a escribir de nuevo. Un abuelo jugaba al fútbol con su nieto. Me recordaba a mí. No echaba de menos los números, ni a Iñaki, ni al 147. Quería volver a jugar al fútbol en el parque con mi abuelo. El viento había amainado y el sol brillaba sin calentar en el cielo. Me gustaba escribir. Otoño de 1998. Plaza de Oriente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He vuelto varias veces a ese lugar. La mayoría, en el último año. La última, la mejor. En busca de una tienda de instrumentos musicales, en busca de respuestas, en busca del amor, en busca de consuelo, en busca de compañía… Ese lugar me ha abierto muchas puertas. Algunas no se cerrarán nunca, otras lo hicieron hace tiempo. No puedo ser republicano -lo siento, presidenta del Sur-, muchos reyes españoles han sido testigos de los mejores momentos de mi vida. También de otros no tan buenos. Pero siempre han estado ahí. También contigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una plaza que merece ser vista sin gafas. Sin cubos de basura. Hiciste bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que hay lugares que nos buscan. Pensamos que somos nosotros los que decidimos pisar un país, visitar una ciudad o acudir a un emplazamiento concreto, pero realmente son ellos los que nos llaman. Supongo que en ocasiones quieren ser testigos mudos de una relación de amor, asistir en primera fila a una explosión de sentimientos paralelos. Saben de sobra que, aunque no participen activamente, siempre quedarán grabados en la memoria de los protagonistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desean empaparse de ese fogonazo de energía arrolladora que retumba en Indonesia y cuyo eco se percibe en un campo de flores transalpino. ¿Cómo no querer formar parte de la felicidad? Hay pocas cosas imposibles en la vida. Una de ellas es no sonreír cuando se ve a alguien feliz. Aunque sea una persona anónima, algo de ti se contagia de esa alegría ajena. Los lugares quieren estar presentes cuando eso sucede.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras veces, sin embargo, sí que suelen tomar partido en la escena, si bien, es cierto que en estos momentos la llamada es individual. El lugar sólo habla a un individuo, sin intermediarios, sin público que aplauda o abuchee. Solos el lugar y tú. Su voz es tranquila, nada estridente, habla lento y con un tono que invita a la escucha. Palabras de reflexión, sosiego, esperanza y optimismo. Aún en los peores momentos, nunca pierde el aliento, no se deja vencer, y no deja que te venzan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella mañana, durante aquellas horas –estuve allí hasta la 1 del mediodía- creamos un lazo especial. Había estado allí antes, pero nunca había sentido ese chispazo que me estalló en el estómago (sin virus de por medio) ese miércoles. Desde entonces, cada reencuentro ha sido especial. El mejor y el peor, pero siempre con el corazón por fuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Plaza de Oriente tiene magia. Estoy seguro de saber quién se la ha prestado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… y no me olvido de Gijón, Getafe, Gran Vía, Arroyomuerto, Segovia, Cantoblanco, Roma, Retiro, Sanse,… y tantos otros.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-8662918787608099697?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/8662918787608099697/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=8662918787608099697' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/8662918787608099697'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/8662918787608099697'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2010/03/la-plaza-miope.html' title='La plaza miope'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-476013185275608522</id><published>2010-01-03T04:49:00.002+01:00</published><updated>2010-01-03T04:59:32.797+01:00</updated><title type='text'>Tres horas de sueño</title><content type='html'>A la princesa mañanera,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo de Morfeo sigue siendo inescrutable para el Hombre. Después de infinidad de ideas, teorías y estudios, aún hoy sigue siendo una incógnita el por qué de nuestros sueños. Seguramente, detrás de ese misterio se encuentre el atractivo que encierran nuestras horas de letargo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He soñado mucho durante el último año y medio. Día y noche. Dormido y despierto. Desde el sueño más dulce jamás imaginado, hasta la pesadilla más terrible que se pueda temer. Ambos se han cumplido. La segunda está más que olvidada, y sólo la recuerdo para no perder de vista lo que es el dolor. El primero lo vivo a diario, y cada vez con más intensidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace un tiempo hablaba de Charlize Theron protagonizando películas en mis salas subconscientes. Lleva en cartel desde hace dos veranos y creo que se ha ganado a pulso un Oscar vitalicio al mejor nórdico de la Historia. Más allá de viajes a Túnez y de fantasías en duchas, el mayor sueño no deja de ser el de la felicidad y, sin duda, convertirlo en realidad segundo a segundo supera cualquier ilusión imaginable. Por muy difícil que parezca de creer, existen brujas que transforman las quimeras “almohadeñas” en certezas “almaudeñas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace poco me preguntaba Zarpas que cómo se siente uno después de que un sueño –no, más bien, el sueño-, se haga real. Me hizo pensar (algo que no es raro en mí…). Creo que supera el status de sensación. Te cambia vida. No. Es otra vida. Eres otra persona. Pasas a la tienda y lo compras. Esperas en la parada y lo coges. Rebosas. A tu alrededor todo es abundancia. Pero todo te sobra. Todo te parece accesorio y prescindible. Estoy empleando la palabra todo incorrectamente. Casi todo. Resulta extraño ver la realidad desde el otro lado del escaparate. Desde dentro, la vida es Vida. Desde fuera, la vida es sólo un sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 6 de noviembre de 2008 me acosté a la 1:10 de la madrugada. Sin corazón, con la cabeza inundada de autorreproches y con los ojos cristalinos. La peor noche. Esa en la que te metes en la cama y esperas dormir hasta el infinito. Esa en la que deseas que cuando te toque levantarte la vida haya acabado o, al menos, la mayor de las amnesias te haya afectado y no recuerdes ni tu nombre. Me acuerdo de aquella madrugada como si fuera ayer. No la olvidaré. Es imposible olvidar el día que lo pierdes todo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la radio estaba Joserra, como cada noche, pero mis oídos estaban ciegos. Mi cuerpo se había cerrado herméticamente y la sensación de culpa, desesperación, tristeza y muerte recorría cada milímetro de mis venas. Boca arriba, boca abajo, de lado, cualquier postura era incómoda. Mi colchón jugaba conmigo como si fuera un faquir. Mil agujas atravesaban mi piel. Me senté, encendí el flexo, escribí, lloré. Me acosté. La almohada siempre tiene hombros sobre los que sollozar. Aquella madrugada la mordía de rabia. Nunca mi mente estuvo tan cerca de la paranoia como durante aquella oscuridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sueño apareció entonces como la única ancla a la vida. Dormir era la salvación. Más que dormir, lo era hibernar. Prolongar la siesta hasta la eternidad. Pero no venía. Por más que mis gritos desesperados resonaban en todo el cuarto, Morfeo hacía oídos sordos. Quizá era una lección: “Así aprenderás que al Sur no hay que esperarlo, hay que abrazarlo”. Cansado, con el estómago rígido y las costillas chiclosas. Así me invadió, al fin, el sueño que me salvó. Recuerdo que en él nadaba una guitarrera romana con burbuja. Me desperté a las 5:10 de la madrugada. Empezaba otra vida. La vida alimentada sólo a base de sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 26 de octubre de 2009 me acosté a las 5 de la madrugada. Con el corazón más grande que el cielo, la cabeza chisporroteante de alegría y con los ojos cristalinos. La mejor noche. Esa en la que prefieres escuchar un concierto completo de Nirvana antes que meterte en la cama. Esa en la que harías cualquier cosa con tal de no abandonar la Plaza de Oriente , el Palacio Real, la Luna del Fridays y, por encima de todo, a la Zaina de Gran Vía. Me acuerdo de aquella madrugada como si fuera ayer. No la olvidaré. Es imposible olvidar el día que lo consigues todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la radio volvía a estar Joserra, como cada noche, pero mis oídos estaban mudos. Mi cuerpo se había abierto a los cuatro vientos y la sensación de felicidad, éxtasis, euforia y vida recorría cada milímetro de mis venas. Boca arriba, boca abajo, de lado, cualquier postura era tan cómoda como un sofá azul. Mi colchón jugaba conmigo como si fuera un ángel. Mil resplandores atravesaban mi piel. Me senté, encendí el flexo, escribí, lloré. Me acosté. La almohada siempre tiene brazos con los que abrazar. Aquella madrugada la mordía de alegría. Nunca mi mente estuvo tan cerca de la locura como durante aquella noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sueño era lo último que deseaba encontrar. Quería revivir perpetuamente, como si de un bucle se tratara, las últimas dos horas en el centro de la capital. Tenía una cita con Valencia sólo ocho horas después, pero yo sólo quería viajar en dirección a Córdoba, muy cerca de los Hermanos López (o Pérez, que nunca me acuerdo…).Tumbado en la cama, mi delirio explotaba con un grito silencioso que hacía añicos las paredes de mi habitación. Por fin. Morfeo tardó en llegar. Quizá era un consejo: “Hazla feliz y tú también lo serás”.  Exultante, con una sonrisa vieja y un corazón saltarín. Así me atrapó el sueño. Me acuerdo que en él&lt;br /&gt;Lady Madrid saboreaba un chocolatísimo, justo después de susurrar en francés. Me desperté a las 8 de la mañana, aunque, sinceramente, creo que aún no me he despertado, y espero no hacerlo nunca. He empezado otra vida. La vida que es Vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida no es sueño. La vida es Vida. Fui, y soy, un soñador, pero quiero paladear cada segundo de mi nueva vida. Simplemente soy un soñador que vive la vida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-476013185275608522?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/476013185275608522/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=476013185275608522' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/476013185275608522'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/476013185275608522'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2010/01/tres-horas-de-sueno.html' title='Tres horas de sueño'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-4705106256749653734</id><published>2009-10-20T00:20:00.012+02:00</published><updated>2009-10-22T19:21:18.771+02:00</updated><title type='text'>La caja mágica</title><content type='html'>A Christiaan Barnard,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le pillé a media tarde, tumbado en su cama mientras escuchaba la radio. Parecía relajado, algo poco habitual en él en los últimos meses. Tenía muchos frentes abiertos en su corazón y en su cerebro. Precisamente por eso quedé con ambos órganos para charlar un rato en un lugar neutral, en el hígado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tarareaba It’s, oh, so quiet, de Bjork y aproveché para colarme por su boca rumbo al lugar acordado. Dejando atrás unas anginas sufridoras, unos pulmones revolucionarios y un estómago diminuto y castigado, arribé al “hepatos”, donde ya me estaban esperando los dos capitanes generales de nuestro anfitrión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al verme, la mente se adelantó cuatro pasos y me estrechó la mano con fuerza, como si quisiera hacerme ver que estaba más segura de sí misma que nunca. Tras el saludo protocolario me dirigí hacia el “cardio”, que no había movido un pie, y al que vi enrojecido como no le había visto antes. También parecía confuso, precavido, y algo más recuperado desde nuestro último encuentro –allá por el mes de mayo-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía muchas ganas de hablar con los dos. En las últimas semanas había observado ciertas actitudes y ciertos comportamientos de nuestro protagonista que me habían desconcertado. Lógicamente, nada en aquel cuerpo era casual, sino que era fruto, directa o indirectamente, de una orden dictada por alguno (o los dos) de mis contertulios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos sentamos sobre el suave y tibio tejido del hígado y comenzamos a divagar sobre cuestiones de lo más trivial. El último disco de The Spinto Band, la bendita añoranza de los dibujos de la Hormiga Atómica y la extraña rebaja en el precio del bocadillo cantábrico fueron algunos de los temas que surgieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cerebro hacía gala de una verborrea ficticia. Parloteaba sin parar y en un tono elevado, como para reafirmar sus argumentos, pero eso no hacía más que desnudarle cada vez más y descubrir una fragilidad mayúscula, un mar de dudas, un cuerpo gris sin un rumbo fijo. Por el contrario, el corazón apenas abría la boca, y cuando lo hacía era para apoyar, con tartamudeos, eso sí, las tesis del gris.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, encima del palestino, nuestro casero empezaba a dar cabezadas tras una rápida lectura a la primera página de El Guardián entre el centeno. Además, su gata inquieta ya había hecho de su abdomen el lecho más cómodo, de tal forma que se produjo un pequeño terremoto en la parte inferior del aparato digestivo que también afectó ligeramente al hígado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo ya estaba cansado de tanta palabra vacía. Necesitaba respuestas, así que mirando fíjamente a los ojos de la razón y cortándole en una de sus disertaciones intranscendentes le pregunté: –¿Qué narices le pasa a este chico cuando está con ella? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que la mente pudiera pronunciar una palabra, Arcón –así se llamaba el “cardio”, Cor Arcón–, se levantó enfurecido, como el bote de una pelota de tenis después de un smash, y dijo: -¡Venga idiota!, cuéntaselo, a ver si a él sí que eres capaz de explicárselo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El corazón estaba fuera de sí, como si durante todo este tiempo de conversación insulsa hubiera ido acumulando rabia para arrojarla con violencia en el momento decisivo. La mente pasó del gris al blanco en un santiamén. Transcurrieron 10 segundos y no fue capaz de articular una palabra. Arcón se volvió a sentar y dijo: –¿De verdad quieres que te cuente lo que le pasa al chaval? La culpa es de éste. Yo sé lo que soy cuando estoy con ella, sé en lo que me convierto cuando estoy con ella, sé que me acelero cuando estoy con ella, sé que me hincho cuando estoy con ella, sé que me seco cuando estoy con ella, sé que me vacío cuando estoy con ella, sé que me río cuando estoy con ella, sé que vivo cuando estoy con ella.  Pero él no me deja –señalando con su índice izquierdo al cerebro–.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El músculo rojo se incorporó de nuevo, ya más calmado, pero tan lúcido y locuaz como el corazón de un fallecido cantante de Seattle. –¿Sabes lo que es tener que decir guapa cuando es lo más precioso que has visto jamás? ¿Sabes lo que es tener que decir simpática cuando es lo más maravilloso que has conocido nunca? ¿Sabes lo que es tener que decir especial cuando no hay una persona más extraordinaria en la Tierra? ¿Sabes lo que es tener que decir 5 cuando es infinito? Él no me deja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras hablaba, el corazón daba cinco pasos en una dirección, se giraba en redondo y volvía por donde había venido. Por su parte, la mente se hacía cada vez más pequeña y guardaba un silencio que atronaba golpeando las entrañas del joven. –No sé si me estoy explicando. La echo de menos antes de despedirme de ella, antes de colgarle el teléfono o antes de cerrar una conversación. Mientras este gigante duerme se nos cuela como por arte de magia en los sueños y se apodera de ellos como si de una pescadora francesa se tratara. Los ojos se me van a un dulce bote rosa, a un trozo de cartón pintado, a un ciervo navideño ruidoso, a un cómic arácnido,… y sólo puedo decir que me encanta hablar con ella. Porque él no me deja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo –continuó– que si te digo que hablar de ella me pone la piel de gallina, o que al pensar en ella se me dibuja una sonrisa en la cara, o que recordar casi al milímetro cada paso, cada palabra y cada gesto que da, dice y hace no me resulta el menor problema de memoria te podrás hacer una idea de lo que hablo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando ella está triste estoy destrozado, cuando ella está feliz estoy exultante –prosiguió el rojo–. Ella es así, capaz de multiplicar las emociones hasta convertirlas en broches de fantasía. Si ella pasa a tu vera, amigo, ríndete a la muerte más dulce que existe, no querrás volver a separarte de su magia. Te aconsejo –me dijo sin pestañear– que si una noche de otoño vas en tu Cari a 80 kilómetros por hora, en dirección Córdoba, mires de vez en cuando a la derecha, porque como esa sonrisa decida asomarse desde el asiento del copiloto, no la podrás borrar de tu alma nunca, y, créeme, serás feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vi que se le trababa la voz y no pude evitar preguntarle: –Pero, ella ya lo sabe, ¿verdad?  –Sí, claro que lo sabe –dijo el cerebro raudo y veloz, con los ojos clavados en el suelo y con una voz de documental–. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arcón resopló de mero hastío. –Sí, lo sabe, como lo sabía hace un año, ¿verdad, listillo? Mira –me requirió–, sólo te digo que hace 11 meses dejé de latir por hacer caso a éste idiota grisáceo. Me congelé. Por mí no corría ni la gota de sangre más pequeña que te puedas imaginar. Hace tres meses me desperté... Ahora estoy genial, lo que pueda pasar mañana no me preocupa porque estoy seguro de que será para bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mente movía la cabeza en señal de desacuerdo, pero no se atrevió a seguir con la conversación y la zanjó mascullando un “lo siento, me equivoqué y sufrimos. No me volverá a pasar”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imaginé que no se pondrían de acuerdo así que recordé a un tercero en discordia: –¿Y qué opina el alma?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; –Lo mismo que hace 11 meses pero multiplicado por infinito –dijeron ambos al unísono–.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico se despertó de la siesta con una expresión de felicidad eterna y la llamó por teléfono.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-4705106256749653734?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/4705106256749653734/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=4705106256749653734' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/4705106256749653734'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/4705106256749653734'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2009/10/la-caja-magica.html' title='La caja mágica'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-4242862205612735566</id><published>2009-10-19T00:08:00.005+02:00</published><updated>2009-10-19T00:42:27.895+02:00</updated><title type='text'>Cocidito madrileño</title><content type='html'>A los nimbos,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era una mañana de otoño. A esas horas del mediodía en las que los parques se llenan de abuelos vigilantes de sus nietos, parados metidos a deportistas y chavales de instituto a los que unas pipas y unos RedBull les resultan más atractivos que La Colmena de Cela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era día laborable y, aún no recuerdo la causa, yo no estaba en el cole, sino que me encontraba en mi habitación disfrutando de un apasionante partido de chapas. Me encantaba el ritual de cada partido de fútbol de chapas. Con las camas ya recogidas, el suelo de parqué (siempre me han hecho gracia las distintas tonalidades de marrón que encarnan cada una de sus barritas) se transformaba en el césped más cuidado –sólo superado por el de los capítulos de Heidi- y los armarios y escritorios (el de los dos hermanos) adoptaban la forma de unas gradas repletas de incondicionales de ambos equipos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel día eran las selecciones de Brasil y de Irlanda las que velaban armas en el estadio de la calle El Ferrol. Con unas porterías engendradas en sendas cajas de zapatos Adidas y con un garbanzo como balón, comenzaba el espectáculo bajo mi tutoría. Tenía 10 años y Careca -delantero mítico brasileño- era en lo quería convertirme de mayor. Jugaba contra mí mismo, es decir, yo manejaba a mi antojo a los dos conjuntos, y, lógicamente, casi nunca era neutral –y menos aún si los cariocas eran uno de los equipos en liza-. Aquella mañana no fue una excepción y fui de todo, menos imparcial. Brasil, al descanso, arrasaba 4 a 0 a los pobres tréboles (si jugara hoy, el resultado sería bien diferente).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzaba la segunda parte, y cuando apenas llevaban transcurridos un par de minutos, un halo de oscuridad enterró mi cuarto. Lo que hasta ese momento había sido una mañana soleada que iluminaba con intensidad mi pequeño habitáculo, de repente se apagó. Las incondicionales hinchadas brasileiras e irlandesas cesaron en sus cánticos, los jugadores se detuvieron y yo… me asusté. Paralizado, con las rodillas en el suelo y el dedo pulgar y anular de la mano derecha preparado para golpear al gran Alemao, se me aceleró el corazón, sorprendido por el inesperado ocaso. Así pasaron 30 segundos, hasta que, igual que se fue, la luz de la estrella regresó. Mis pulsaciones volvieron a su ratio habitual –siempre han estado bastante altas, cada vez más- y Alemao remató el garbanzo anotando el quinto tanto para Brasil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No duró mucho la iluminación. La marea negra regresó a mi cuarto al poco de que los verdes sacaran del centro del campo. Me puse de pie sobresaltado, corrí a la ventana, abrí aquellas cortinas blancas de punto en las que solía imaginar extraños monstruos en sus costuras, y descubrí el por qué de los súbitos crepúsculos en mi habitación. Una manada de algodones medianos había invadido el que hasta entonces había sido un cielo inmaculado. Me hizo gracia que algo tan estúpido me hubiera inquietado tanto como para detener mi emocionante partido. Torné al suelo con mis chapas, y cada vez que se volvieron a suceder nuevos resplandores y nuevos apagones los disfrutaba como si de una ola del Mar Cantábrico se tratara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Brasil apalizó 7 a 1 a los insulares (y no tuve ningún remordimiento). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un aroma de garbanzos cocidos llegó entonces a mi nariz, algo roja por un balonazo recibido el día anterior mientras jugaba en el parque. Cansado de las chapas fui siguiendo el rastro garbancero hasta su germen. Abrí la puerta de la cocina y… ajá! Una neblina espesa, que nada tendría que envidiar a la que los pobres dublineses padecen a menudo –y que además acababan de caer humillados por 7 a 1-, envolvía toda la habitación. El sonido estridente de la válvula de la olla exprés funcionando a toda máquina, los fogones de la cocina desprendiendo unas llamas bailarinas, y la sintonía que anunciaba en la Cadena Ser el boletín informativo de las 2 de la tarde me dieron la bienvenida. Había cocido para comer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gustaba sentarme en la silla de metal y observar a mi madre en el mágico quehacer culinario. Era impresionante ver de cerca cómo una sola persona era capaz de mantener a raya tantos frentes abiertos. Espumadera en mano y delantal con detalles paisajísticos costeros, la asturiana se movía con una soltura que ya quisiera el equipo de gimnasia rítmica de Rumanía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, aún le sobraba tiempo para responder a las preguntas intrascendentes –pero que enriquecían culturalmente, jo- que le formulaba su tercer hijo. –Mamá, ¿cómo es la frase esa que usáis en Asturias para decir que alguien es muy tonto? –No sé a qué te refieres Pavel. –¡Que sí, jolín!, igual que cuando aquí se dice que “eres más tonto que Abundio”, allí decís otra cosa. –Ah, sí. Es “tú yes bobu o chupes bolines”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Pavel se partía de risa. Y su madre se sonreía. Y Pavel era feliz por tener la mejor madre del Universo… y cocido para comer esa tarde.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-4242862205612735566?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/4242862205612735566/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=4242862205612735566' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/4242862205612735566'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/4242862205612735566'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2009/10/cocidito-madrileno_19.html' title='Cocidito madrileño'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-4782384590364690425</id><published>2009-08-21T15:29:00.002+02:00</published><updated>2009-08-21T20:39:05.062+02:00</updated><title type='text'>Pensar es perder</title><content type='html'>Al despertador,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pasa demasiado a menudo y empieza a preocuparme. Me asusta pensarlo. Hay rasgos que marcan nuestro carácter desde que nacemos hasta que morimos, otros los adoptamos con el tiempo, evolucionan, cambian o desaparecen. Esto último debería suceder con este.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desconozco cuando empecé a padecerlo, aunque supongo que eso ya da igual. Lo que me inquieta es que con el paso del tiempo no se detiene y me está costando disgustos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace poco volví a respirar. Es maravilloso notar el aire fresco y divertido recorriendo los pulmones, sentir como se hinchan casi hasta hacerte volar, como si de dos globos se tratara. Recuperar la sensación de que tu corazón bombea vida a mil por hora, de que tus nervios sólo estaban dormitando a la espera de que el temporal escampara, de que las palabras no aciertan a salir de tu boca porque un nudo en la garganta les impide el paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para llegar a comprender un pelín de lo que estoy hablando basta con multiplicar estas emociones por los granos de arena de la playa y elevar el resultado a la eterna potencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún así, cuando apenas he empezado a saborear el regreso a las Cataratas Paraíso, una tierra perdida en el tiempo; cuando sólo me he llegado a mojar los pies en el mar asturiano polar; cuando Usain Bolt acaba de despegarse de los tacos de salida camino de su planeta extraterrestre; surge de nuevo de entre las tinieblas el maldito simbionte, con su chulesca pose italiana, con su perilla postiza de Sawyer, con sus sobrecogedoras alas de murciélago y con su aliento a cebolla, pimiento y ajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esta vez no. Tengo muy frescos los complicados momentos de mi travesía por la laguna Estigia como para volver a repetirlos. Creo que esta vez me quedo en el Sella. Es como si me hubiera despertado, por fin. No sé si fue el estruendo colorista de los fuegos sonrientes en Cimadevilla, o las campanadas amigas de Lizst que sonaron en la última catedral gótica construida en España, o el riego acucuruchado en compañía de dos estrellas, pero el caso es que no soy el mismo. Tengo bien atado al fantasma, y a mí lo de vigilar se me da bastante bien…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por cierto nazarí, La Alhambra siempre tiene un gran hueco en mi corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sellos de plata con años de historia tienen magia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-4782384590364690425?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/4782384590364690425/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=4782384590364690425' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/4782384590364690425'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/4782384590364690425'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2009/08/pensar-es-perder.html' title='Pensar es perder'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-5570255489753759798</id><published>2009-08-11T02:22:00.002+02:00</published><updated>2009-09-25T01:25:26.954+02:00</updated><title type='text'>¿Es un pájaro?, ¿es un avión? No, es…</title><content type='html'>A Stan Lee y Steve Ditko,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo está necesitado de superhéroes. El mundo está plagado de superhéroes. Supertrueno, ese era mi alter ego durante la infancia. Cuando un tren estaba al borde del descarrilamiento, cuando los terroristas secuestraban un edificio público, o cuando mi archienemigo, Flakestor (extraño híbrido entre la gallina de los Corn Flakes y Skeletor) volvía a hacer de las suyas en la ciudad, Supertrueno surcaba raudo y veloz –no sé por qué estos dos adjetivos van siempre de la mano- los pasillos de mi casa para evitar las tragedias y el terror, y reinstaurar el orden y la justicia (a lo Garzón, vamos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el, aún en pruebas, sexto sentido del pequeño Pablo percibía que las fuerzas del mal se aproximaban a Barrio del Pilar’ City, abandonaba aquello que estuviera haciendo (jugar a las chapas, ver los Autos Locos, despelucar a los clicks de Playmobil,…) y se entregaba por entero a su identidad secreta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el armario empotrado de la habitación como cabina telefónica improvisada, el chaval de marzo se enfundaba su traje mágico preparándose para combatir el crimen. Sólo tres prendas de vestir eran suficientes para trasladar a Pablo del mundo real a un universo fantástico, lleno de aventuras, diversión, risas, carreras, golpes y libertad. Allí no había reglas que cumplir, miedos que temer, gritos que oír ni preocupaciones que sufrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un pijama de invierno que le quedaba grande, de color amarillo chillón y con los puños y los tobillos verde kiwi. En el pecho, y sujetado con un imperdible, la silueta en papel de un trueno coloreada de negro pelikán. Al cuello se ataba una rebeca azul marino de hilo fino, propiedad de su hermana mayor. Y ocultaba su rostro con un antifaz de El Zorro. Un pijama, una chaqueta y una careta obraban el milagro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los malvados cojines acechaban detrás de la puerta del baño de las chicas. Las crueles almohadas conspiraban en secreto bajo la cama de matrimonio. El oso perchero aguardaba vilmente su momento, oculto en el tendedero de la terraza del salón. Las batallas se prolongaban durante horas, pero a Pablo se le diluían en segundos. En este mundo de fantasía el tiempo se detenía y se sumaba al juego como un personaje más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la misión cumplida, el universo a salvo, y arrastrando los pantalones del pijama, Supertrueno regresaba sudando al armario con una sonrisa esculpida en su rostro. Allí caía nuevamente, y de golpe, en la realidad adulta. Se despedía de la magia hasta la próxima aventura soñando que todo fuera cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Albert Einstein escribió una vez que “hay dos formas de ver la vida: una es creer que no existen milagros, y la otra es creer que todo es un milagro”. Yo creo que hay una tercera, y es creer en los superhéroes. No hay más que echar un vistazo a nuestro alrededor. Yo conozco muchos, muchísimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No deja de asombrarme, por encima de todos, una veterana superheroína, nacida en una pequeña aldea serrana, que tras haber superado durísimos trances en su vida, sigue desviviéndose día tras día por su gente. Por muy nublado que amanezca el día en el mundo real, ella siempre es la primera en llegar para abrir un claro en el cielo. No falla nunca. Luego están los 4 Fantásticos, que patrullan en parejas y que, después de haber culminado el mayor milagro de la vida, mantienen intacta su capacidad de sacrificio, su respuesta cordial y su encanto perpetuo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos son sólo cinco ejemplos, pero podría hablar de cientos como estos. Una mariquita enamorada de los niños, terremoto allá por donde va, que desprende una dulzura infinita por los cuatro costados. Sufrió un importante revés hace un tiempo, pero se sobrepuso –como lo hace siempre- y resucitó con más fuerzas que nunca. Algo parecido le ocurrió al mejor domador de canguros. Se vio arrastrado injustamente a un túnel, conseguía luz a base de creaciones de gran valor, pero no eran suficiente para él. Nunca perdió la esperanza (esto es algo común en todos ellos), peleó, resistió y ganó. Y siempre estuvo ahí, en los buenos y los malos momentos, dando el calor necesario, siendo la llama a la que recurrir en momentos de oscuridad. Indiana Jones se le queda muy pequeño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego están los superhéroes del día a día. Esos que, olvidando sus quebraderos de cabeza cotidianos y adoptándote con amigo de toda la vida, son capaces de implicarse en tu vida como si fuera la suya propia, de preguntarte a diario –con verdadero interés- cómo te encuentras hoy, de no cansarse de escuchar siempre la misma historia. Una princesa escritora salida de un cuento de hadas, un motero serrano que tiene calado a Nacho Vegas, un descifrador de mentes que se dio cuenta de que el norte no es tan malo,… En su realidad hay hipotecas, hijos, mudanzas, trabajo y un sinfín de responsabilidades; en su mundo de fantasía encuentras compañía, comprensión, consuelo y diversión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando menos te lo esperas, cuando más los necesitas, aparecen de la nada. Como el Pegaso del pádel, vagando por el desierto durante meses, y compartiendo toda una vida de risas, juegos y sueños. A menudo piensas que se han ido para siempre, que no se volverán a cruzar en tu vida, que tu tiempo con ellos llegó a su fin. Nada más lejos de la realidad. Nunca se van. Caminan a tu lado día y noche. Un zurdo de oro, valiente aventurero y artista con filosofía propia, que con una simple mirada es capaz de traerte a la estrella más canalla. Una pequeña pulgarcita de bondad inabarcable, que padece una oportuna amnesia, enamorada de los números y de Willy Fogg y con la palabra adecuada en cada momento. Una superheroína –aquí aparece Kurt- de Marte que deslumbra con su sonrisa inmortal y sus embrujadores bailes, que no se cansa de perderse y de hacer que los demás se encuentren, mientras sobrevuela en C2 por encima de afiladas espinas que apuntan al corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y estos son sólo unos cuantos. Médicos, ingenieros, amas de casa, estudiantes, profesores, empleados de banca, jubilados, parados,… Personas que te ayudan a descubrir que cada instante vivido puede ser el más feliz de tu vida, que un naipe universitario puede encerrar más magia que cualquier predicción gitana, que una llamada en la estación de Atocha puede significar la puerta de entrada a la gloria definitiva, que una palmada en la espalda es una recompensa infinitamente mayor que cualquier cheque, que nunca es tarde, y que nunca es pronto. Si el mundo es justo, el destino premiará a estos superhéroes con la felicidad suprema que se merecen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace poco vi la película Princesas, de Fernando León de Aranoa, por enésima vez. Entre las muchas perlas que tiene el guión, hay una frase que siempre que la escucho me pone la piel de gallina y con la que no puedo estar más de acuerdo: “Las cosas son importantes no porque existan, sino porque alguien piensa en ellas”. Creo que con las personas sucede lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo la impresión de que uno de los errores de fabricación de la raza humana se encuentra en la falta de capacidad de leer el pensamiento de los demás. No somos tan malos. En ocasiones nos imaginamos solos en el mundo, sin alguien en quien apoyarnos, sin una alma gemela que entienda lo que nos sucede, que sufra lo que sufrimos o que disfrute lo que disfrutamos. Esos momentos de desbordante soledad te transportan a un desierto, solo, sin nadie con quien compartir nuestra impotencia, frustración o nostalgia. Es como caer en la parte de abajo de un reloj de arena, sintiendo como vas siendo enterrado mediante la tímida, pero constante, cascada de un hilo de grava sobre tu cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero antes de que te des cuenta, siempre vienen. Piensan tanto en ti como tú en ellos. Supongo que es una especie de código secreto entre colegas propietarios de superpoderes. Es entonces cuando ponen en marcha su amplio repertorio de facultades mágicas sumergiéndote en una atmósfera de sosiego, seguridad, confianza, complicidad y bienestar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las muchas ventajas de conocer a tantos superhéroes es la gran variedad de poderes que encuentras en sus catálogos. Muchos son capaces de leer tu mente, de saber qué te pasa, por qué y cuál es la posible solución. Otros tienen el don de saber escuchar, de estar siempre predispuestos a dar un paseo y sacar el corazón para ponerlo a remojo. Algunos echan mano de la brujería más desconcertante y son capaces de dibujarte una sonrisa tomando como patrón la suya propia, viva, sincera y chisporroteante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que en nuestro mundo real pueden parecer defectos, en el universo mágico son virtudes. La ambición, el liderazgo, la testarudez, el nervio, la espontaneidad… No veo nada de malo en ello. Quizá no sea la propia cualidad, sino quienes hacen uso de ella. Pocas veces les veo errar, prácticamente ninguna. Y, en cualquier caso, todo lo que pasa es siempre para bien, ¿no?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-5570255489753759798?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/5570255489753759798/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=5570255489753759798' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/5570255489753759798'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/5570255489753759798'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2009/08/es-un-pajaro-es-un-avion-no-es.html' title='¿Es un pájaro?, ¿es un avión? No, es…'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-6908792339204682404</id><published>2009-07-31T19:06:00.004+02:00</published><updated>2009-07-31T19:16:39.644+02:00</updated><title type='text'>La pulsera y el puzzle</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;A Sigur Rós y su fan de Winchester,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El agua templada de la ducha caía con fuerza sobre la cabeza de Pedro. Pese a estar en pleno mes de agosto, él no era de los que bajaban unos cuantos grados la temperatura del agua para asearse. Con la mano derecha apoyada en la pared que tenía enfrente y con la cabeza gacha observando cómo el chorro del agua se perdía por el desagüe, Pedro Parquero no dejaba de repetirse que se estaba equivocando. Tenía 50 minutos por delante antes de encontrarse con María.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya fuera de la ducha, y mientras las gotas que aún poblaban sus hombros iniciaban una carrera desenfrenada hacia el suelo dejando tras de sí un surco transparente, Pedro se vio reflejado en un pequeño resquicio que el vaho había dejado en el gran espejo del baño. Mirándose fijamente a los ojos y negando con la cabeza en señal de confusión, se mordió los carrillos –algo que solía hacer a menudo- con tanta violencia que saboreó su propia sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él no quería ir a esa cita. Sabía que su verdadero lugar se encontraba a varios kilómetros de la urbanización Bellas Vistas, en plena calle Francos Rodríguez, donde se había emplazado con María. La eternidad se apropiaba de cada segundo que transcurría mientras Pedro se vestía con unos vaqueros rotos, se engominaba el flequillo tratando de emular a un famoso actor de origen tahitiano, se enfundaba una camiseta heredada de su hermano mayor y se lloraba con gotas de un perfume regalo de una amiga del trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada paso que daba, del cuarto de baño a la habitación y de ahí a la cocina, era un paso más que le alejaba de su verdadero camino. Quedaban 35 minutos para el encuentro. Una vez arreglado y acicalado, con la cartera, el móvil y las llaves en los bolsillos, Pedro se sentó en una de las esquinas de su cama. Fijó sus ojos en la pulsera roja que bailaba en su delgada muñeca derecha y recordó como, apenas tres meses antes, Juana se la había regalado en plena playa de San Lorenzo como recuerdo de los siete días más maravillosos que ambos habían disfrutado en sus aún cortas vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la ciudad de Jovellanos como escenario, Pedro y Juana Gris desearon que esa semana no tuviera fin, que cada vivencia compartida se prolongara hasta el infinito y que el tiempo se tomara un respiro y cesara en su sincesar. Los dos descubrieron, entre sidras y cabrachos, que sus vidas no se separarían nunca, que eran las piezas con las que ambos completaban su puzzle, el puzzle de la felicidad. Un mes después, ya en la capital, aquel descubrimiento saltó por los aires echo añicos cuando Pedro sorprendió a Juana llorando por la llegada a su vida de un extraño, pero interesante y apuesto, compañero de trabajo. Estaba confusa y las dudas la aguardaban en cada esquina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pedro se levantó de la cama, se secó las lágrimas que se habían asomado para contemplar la pulsera y salió de su casa camino de María. Su caminar era tembloroso, inseguro, sin saber muy bien el destino de sus pasos. Pero los daba, y a cada uno de ellos el corazón le palpitaba más deprisa. Se repetía una y otra vez en voz baja que se estaba equivocando, y con cada nuevo aviso aceleraba su andar. Entró en el autobús y picó el billete con la mano derecha. Un súbito escalofrío, como el que provoca una díscola gota de lluvia colada de improviso por el cuello de la camiseta, le recorrió la columna vertebral al reparar de nuevo en la pulsera. Apartó la vista y se sentó en el último asiento, solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Movía mecánicamente la pierna izquierda, los nervios le atenazaban y las palmas de las manos le sudaban sin parar. El corazón le pesaba demasiado, se había vuelto duro como una roca de mármol. Lo había hinchado a base de mentiras y ahora cargaba con él como una losa. Se bajó del autobús una parada antes de la que correspondía a Bellas Vistas. Echó a andar, llegaba tarde. Vio a María a lo lejos, en la acera de enfrente, esperándole a la sombra de un chopo de poca edad. Pedro se detuvo. Cerró sus puños con fuerza dejando los nudillos blancos como las zapatillas de deporte que vestía. Se sentó en un banco próximo sacó el móvil y escribió un sms: Ola Maria,no voy a podr qedar.E comtido un gran error.Lo siento,dverdad.1bso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se levantó del banco, puso rumbo meridional, y sin soltar el móvil escribió con su mano derecha otro sms: Hola Juana. Sé que eres tú, todo lo demás no me importa. Lucharé lo que tenga luchar y esperaré lo que tenga que esperar. Eres tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por primera vez, Pedro sintió que no se estaba equivocando y que sus pasos le devolvían al camino correcto. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;FC! :-)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-6908792339204682404?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/6908792339204682404/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=6908792339204682404' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/6908792339204682404'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/6908792339204682404'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2009/07/la-pulsera-y-el-puzzle.html' title='La pulsera y el puzzle'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-1480044247340402542</id><published>2009-04-26T16:44:00.009+02:00</published><updated>2009-04-26T17:06:07.117+02:00</updated><title type='text'>Viernes autónomo</title><content type='html'>A las ramas de pino,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viernes, dos almas inseparables, cansadas de pasar la pelota por encima de la red, hallaron la respuesta. En un campus universitario septentrional, ya entrada la medianoche, y con la única compañía de dos gatos empeñados en cantar, dos perdidos vieron la luz. Postrados en un banco de madera y ante la atenta mirada de un Fiat Punto que escupía música de Radio 3, los dos tenistas de mesa rebuscaron en su interior hasta sacarse las tripas y los corazones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablaron de la vida bajo una luz liviana de color naranja procedente de una farola cercana. Entre el candil y la tierra se interponía una infinidad de ramas gruesas de un pino que abrazaba al segoviano y al gijonés. De tal forma que aquel asfalto autónomo dibujaba un precioso collage de luces y sombras a imagen y semejanza del sistema circulatorio humano o del mapa del Metro de Madrid.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos abogados vislumbraron en aquel juego de claridad y oscuridad, de ríos negros sobre mesetas naranjas, una metáfora real de la existencia. La vida son luces y sombras, necesarias e inevitables. Si la farola nos iluminara sin ningún obstáculo nos deslumbraría hasta dejarnos ciegos. Es verdad, en los primeros momentos el camino estaría claro gracias al brillo directo. Sin embargo, con el tiempo nuestros ojos empezarían a agotarse borrachos de tanto fuego hasta que, en un momento determinado, acabaríamos por no ver nada. Todo sería negro. La luz nos llevaría finalmente a la oscuridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las ramas nos dan la vida. Son esos acicates que se hacen imprescindibles en los momentos de falsa ilusión. Esos condimentos que dan valor, sabor y emoción a la ensalada de nuestra historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el trascurso de estas reflexiones fueron muchos los nombres propios que salieron de nuestras bocas, desde Ernest Hemingway pasando por Vanexxa, desde Federico García Lorca hasta Brian Molko. Pero, sobre todos ellos, reparamos en un poeta sevillano del que hacía mucho tiempo que no hablaba con nadie. El director y el adjunto del Daily Radical trataron de recordar el tenor literal de los maravillosos A un olmo seco y Caminante, no hay camino basándose en las canciones de Serrat. De la primera poesía me viene a la cabeza la imagen de estar aprendiéndomela durante días en casa de mis abuelos y recitarla después en clase de Lengua, en el Breogán. De la segunda, escucharla cantada por Serrat en una cinta cassette camino de Salamanca en el coche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambas obras, inigualables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;A un olmo viejo&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al olmo viejo, hendido por el rayo&lt;br /&gt;y en su mitad podrido,&lt;br /&gt;con las lluvias de abril y el sol de mayo&lt;br /&gt;algunas hojas verdes le han salido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡El olmo centenario en la colina&lt;br /&gt;que lame el Duero! Un musgo amarillento&lt;br /&gt;le mancha la corteza blanquecina&lt;br /&gt;al tronco carcomido y polvoriento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No será, cual los álamos cantores&lt;br /&gt;que guardan el camino y la ribera,&lt;br /&gt;habitado de pardos ruiseñores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ejército de hormigas en hilera&lt;br /&gt;va trepando por él, y en sus entrañas&lt;br /&gt;urden sus telas grises las arañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes que te derribe, olmo del Duero,&lt;br /&gt;con su hacha el leñador, y el carpintero&lt;br /&gt;te convierta en melena de campana,&lt;br /&gt;lanza de carro o yugo de carreta;&lt;br /&gt;antes que rojo en el hogar, mañana,&lt;br /&gt;ardas en alguna mísera caseta,&lt;br /&gt;al borde de un camino;&lt;br /&gt;antes que te descuaje un torbellino&lt;br /&gt;y tronche el soplo de las sierras blancas;&lt;br /&gt;antes que el río hasta la mar te empuje&lt;br /&gt;por valles y barrancas,&lt;br /&gt;olmo, quiero anotar en mi cartera&lt;br /&gt;la gracia de tu rama verdecida.&lt;br /&gt;Mi corazón espera&lt;br /&gt;también, hacia la luz y hacia la vida,&lt;br /&gt;otro milagro de la primavera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Caminante, no hay camino&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo pasa y todo queda,&lt;br /&gt;pero lo nuestro es pasar,&lt;br /&gt;pasar haciendo caminos,&lt;br /&gt;caminos sobre el mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca perseguí la gloria,&lt;br /&gt;ni dejar en la memoria&lt;br /&gt;de los hombres mi canción;&lt;br /&gt;yo amo los mundos sutiles,&lt;br /&gt;ingrávidos y gentiles,&lt;br /&gt;como pompas de jabón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta verlos pintarse&lt;br /&gt;de sol y grana, volar&lt;br /&gt;bajo el cielo azul, temblar&lt;br /&gt;súbitamente y quebrarse...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca perseguí la gloria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminante, son tus huellas&lt;br /&gt;el camino y nada más;&lt;br /&gt;caminante, no hay camino,&lt;br /&gt;se hace camino al andar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al andar se hace camino&lt;br /&gt;y al volver la vista atrás&lt;br /&gt;se ve la senda que nunca&lt;br /&gt;se ha de volver a pisar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminante no hay camino&lt;br /&gt;sino estelas en la mar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace algún tiempo en ese lugar&lt;br /&gt;donde hoy los bosques se visten de espinos&lt;br /&gt;se oyó la voz de un poeta gritar&lt;br /&gt;"Caminante no hay camino,&lt;br /&gt;se hace camino al andar..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Golpe a golpe, verso a verso...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Murió el poeta lejos del hogar.&lt;br /&gt;Le cubre el polvo de un país vecino.&lt;br /&gt;Al alejarse le vieron llorar.&lt;br /&gt;"Caminante no hay camino,&lt;br /&gt;se hace camino al andar..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Golpe a golpe, verso a verso...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el jilguero no puede cantar.&lt;br /&gt;Cuando el poeta es un peregrino,&lt;br /&gt;cuando de nada nos sirve rezar.&lt;br /&gt;"Caminante no hay camino,&lt;br /&gt;se hace camino al andar..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Golpe a golpe, verso a verso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias Antonio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-1480044247340402542?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/1480044247340402542/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=1480044247340402542' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/1480044247340402542'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/1480044247340402542'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2009/04/viernes-autonomo.html' title='Viernes autónomo'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-5867161678780165129</id><published>2009-04-26T00:11:00.002+02:00</published><updated>2009-04-26T00:22:06.234+02:00</updated><title type='text'>Luces de bohemia</title><content type='html'>A Iberdrola,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta es la historia de la luz que ha iluminado gran parte de mi vida durante los últimos 10 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trato de hacer memoria y no termino de recordar cuándo fue la primera vez que me diste sombra. Debió ser allá por 1997. En aquella época yo no era un experto en luminosidades y filamentos. De hecho, hubo un largo tiempo en mi juventud en el que cualquier artilugio que implicara corriente eléctrica me daba auténtico pavor. La curiosidad mató al gato, dicen. Yo de gatuno tengo poco, pero de curioso tengo para aburrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mañana, cuando ya llevaba vividos más de 1.825 días (con sus respectivas noches), las fuerzas y cargas electromagnéticas entraron en mi lista negra, justo delante de Teresa Rabal y justo detrás de los piojos. Mientras mis padres estaban trabajando, mis hermanos y yo quedábamos bajo la protección de Carmen, una de las muchas chicas que en aquella época venían a cuidarnos y a limpiar la casa los días de diario. Allí estaba este cuadradito en la pared. A apenas un palmo del suelo y con dos agujeros hechos a medida para mis dedos. El chispazo fue como el de un petardo, el sonido como una rama al crujir. Recuerdo a Flor venir corriendo. Según su versión, no lloré (yo no me acuerdo), pero mi cara era el vivo reflejo del susto más aterrador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese susto se perpetuó durante años. Con el paso del tiempo, y alguna ayuda que otra a mi padre haciendo chapuzas en casa, el miedo al cobre fue desapareciendo. Tal es así, que empecé a sentir una especial diversión a la hora de cambiar bombillas. Me gustaba eso de enroscarlas y desenroscarlas. Era todo un ritual. Buscaba en el cajón de los cacharros de la luz una bombilla que tuviera las mismas características que la que acababa de perecer. Cogía la cajita de cartón que contenía la vela elegida. Sacaba la burbuja fundida del flexo, espejo, lámpara o cualquier otro soporte del que se tratara. Entonces llegaba el momento mágico, introducía el nuevo farol y creaba fuego. Lo giraba una y otra vez hasta que se hacía la luz. Lo desenroscaba un par de vueltas y el sol desaparecía. Lo volvía a virar y regresaba el resplandor. ¡Era capaz de hacer y deshacer la luz!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El miércoles fui al teatro a ver El Circo de los Horrores –Psicosis- (gracias Rous). Después de encontrarme con una gran persona en la cola de las taquillas, y teniendo como testigo a una flor amiga, uno de los personajes de la obra me anticipó que alguien moriría ese día. Nosotros nos reímos, pero el enterrador lo decía muy seguro y muy serio. Y no se equivocó. Por la noche, ya en la cama, mientras apuraba las últimas hojas de El Contador de Historias (un regalo inmejorable Clau), y con la exclusiva compañía del flexo de mi mesa, la oscuridad invadió mi habitación. Me levanté y encendí el interruptor de la lámpara grande de mi cuarto. “Se habrá desenchufado el flexo”, pensé. Qué ingenuo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre me ha hecho gracia esa palabra: “flexo”. No sé por qué pero me resulta curiosa. Suena a hueso de la pierna. “Ponedle dos gramos de epinefrina, se le ha roto el flexo por tres partes distintas”, dijo al examinarme la doctora Anna Del Amico en uno de los primeros capítulos de Urgencias (en mis sueños).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que el flexo de mi habitación lleva conmigo desde el Breogán. La bombilla muerta que aún descansa en sus entrañas lleva conmigo desde el instituto, algo que parece increíble teniendo en cuenta que todas las noches y muchas tardes de invierno y otoño ha sido mi sol. Su origen es francés, tal y como se lee en su copa, compatriota de Julio (desconozco por qué se suele castellanizar su nombre) Verne, autor de La Isla Misteriosa. Libro que leí bajo su amparo. Como Fray Perico y su Borrico o Spiderman o Un Mundo Feliz o Las Tribulaciones de un Chino en China o Marcelo Crecepelos o El Camino. Leer es vivir. Es sentirte parte de la historia que mascas con cada letra. Y ahí estabas tú, iluminando mi lectura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;60 watios. 60 pulsaciones por segundo eran las que yo padecía la noche antes de un examen mientras repasaba los apuntes a tu vera. Instituto, Selectividad, algo de Economía, mucho Derecho y unos pellizcos de Periodismo. Recuerdo la madrugada en la que, ya hastiado de empollar Derecho Administrativo II, descubrí que tu nombre pronunciado al revés sonaba como el mes en el nací mencionado por un iberoamericano. La de chorradas que he hallado en ti. Creo que hemos pasado juntos demasiado tiempo, con los libros de texto y los apuntes de celestinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero estabas a mi lado no sólo en los estudios. Gracias a Dios, tu amarillo también aparecía cuando me daba por escribir… En esos momentos, sólo deseaba ser tocado por tu luz confesora. Un bolígrafo, un cuaderno, la silla, la mesa y tú. Un brillo acogedor en momentos de desasosiego. Un calor amigo que animara al bolígrafo a danzar con el papel. Una antorcha que iluminara el camino de la traducción de mis sentimientos en tinta. Gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;230 voltios. 230 voltios de pánico recorrían mis venas cuando escuchaba las leyendas terroríficas de La Rosa de los Vientos y Milenio 3 en un ambiente de penumbra alimentado por tu destello tenue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Has presenciado el parto de una perra, los ronroneos de una gata, la incineración de algunos mosquitos, los vicios de unos adolescentes, las reflexiones del tercero, las canastas de una fabada, los bailes de un coplero, los ronquidos de un serrano, incluso varios sueños de un enfermo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todas las noches, a la hora de dormir y con el agua entre los dientes, te decía hasta mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El miércoles el flexo no se había desenchufado. Simplemente tu vida se acabó. Te desenrosqué y vi cómo tu artería aorta estaba colgando. Tu llama se había extinguido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El que sigue vivito y coleando es el osillo de Aarhus (Dinamarca), que se ha quedado a vivir en el hueso de mi pierna.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-5867161678780165129?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/5867161678780165129/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=5867161678780165129' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/5867161678780165129'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/5867161678780165129'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2009/04/luces-de-bohemia.html' title='Luces de bohemia'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-3193920513910200812</id><published>2009-04-13T02:22:00.000+02:00</published><updated>2009-04-13T02:24:49.494+02:00</updated><title type='text'>Del destino y sus carcajadas</title><content type='html'>A una batería de música,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo un amigo, un gran amigo, que al poco de conocerme me confesó que una de las características que más le sorprendía de mí era la facilidad y la rapidez con que variaba mi estado de ánimo. De un extremo al otro. Me vio hundido un lunes y exultante un martes. Sin embargo, lo más curioso no son esas dos variables en mi comportamiento sino la causa del mismo: un duende. Una pequeña bruja es quien, a base de magia, convierte al pensador en plastilina blanca o negra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribe un alma confundida. Escribe desde el mismo lugar en el que apenas 24 horas antes podía tocar el cielo, coger una gigantesca luna llena (algo borrosa) y comérsela como si de una galleta oreo se tratara. ¿La causa? La bruja. Esta tarde el cielo está enmarañado. Sol y nubes, claros y sombras. La luz trata de asomar, los algodones tratan de sujetarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un sentimiento raro. Me recuerda a ese niño, tan mencionado por otro gran amigo, que pasea con su madre por la calle Preciados, cuando, de repente, algo le deslumbra desde un escaparate. El chiquillo se detiene delante del cristal, el mundo se para a su alrededor. En el mostrador emerge un juguete fascinante, fantástico. Ese con el que el niño siempre ha soñado, ese que siempre ha deseado, ese que sabe que lo disfrutará hasta la extenuación, ese y ningún otro. El pequeño, embrujado hasta los huesos, le pide, le ruega, le suplica a su madre su deseo. Entran a la tienda y al niño le tiemblan las piernas de los nervios. ¡Por fin! ¡Lo que llevaba esperando tanto tiempo! Ese crío no es feliz, la felicidad es ese crío. La madre habla con el tendero y vuelve hacia su hijo con cara de resignación. El juguete está vendido… El niño se hace pequeño, diminuto. El mundo no tiene sentido sin ese juguete. “Pero ¿y por qué está en el escaparate?”, se pregunta. Los nervios de éxtasis se transforman en tembleques de confusión. “Lo tengo ahí delante, ¡a dos metros!”, grita. Pero no está en venta. La progenitora trata de consolar al inconsolable. “Encontrarás otros juguetes que te gusten más, seguro, a todos los niños les pasa”. Pero el chaval sabe que no. Ese es único, es la horma de su zapato, es su alma gemela, es la sonrisa que necesita ver todos los días. No hay otra igual, ni parecida. Salen de la tienda y el pequeño se queda pegado al escaparate con la mirada impertérrita y perdida, con la que acaricia su sueño. Hace viento, y la brisa trae una mínima esperanza: quizá el comprador lo devuelva algún día o quizá el juguete regrese… También tengo un amigo que me dice que de esperanzas no se vive, pero es que de sueños rotos tampoco, Obi Wan. ¿Qué es mejor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me da la impresión de que el destino se ríe de mí. Ayer se acercaba, paseaba junto a él, a menos de un metro, sentía que disfrutaba y me hacía disfrutar a mí; “… destiny is calling me…” que cantan The  Killers. Pero hoy se aleja, sin saber por qué. Sé que me faltan muchas cualidades, la decisión es una de ellas, pero pensaba que lo estaba superando. Parece que no. Quizá sea esa (otra vez) mi perdición. O quizá sea no haber escuchado las carcajadas del destino cuando todo parecía tan cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es fácil para nadie. Para la hechicera menos aún. Recuerdos, fotos, regalos, viajes, besos,… todo eso y mucho más debe estar circulando por su cabeza a una velocidad de vértigo. Además, a sumar otras cosas que hacen sufrir como si te clavaran espadas. La entiendo, pero también espero que ella comprenda que, por muy superhéroe que se sea, hasta Peter Parker tiene su corazoncito. Que duele. Que late. La entiendo, y el tiempo que haya que esperar será esperado. Pero duele. Pero la entiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Tanto puede cambiarte una batería?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si algo tiene que pasar, pasará. He tenido esa sensación con Periodismo y también con la nota musical. Nada más despedirme en el metro, de vuelta de un paseo agosteño con sandalias por el norte comercial. Mientras escribía mails. Cuando terminaba conversaciones de madrugada a caballo entre dos años. Justo después de tocar la carraca en el sur-centro. Al descubrirse una sonrisa tras abrir unos regalos tardíos. Mientras paseaban dos palestinos juntos. Y esto sólo en su presencia. Creo que acabo antes si digo que siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida son señales y sentimientos. Destino y voluntad. Cuanto más conozco al duende, cada día descubro una nueva pista (un mismo recorrido sin saber, el examen y la Feria del Libro, mi prima y tu escritora,…), de hecho, creo que en su archivo no van a caber todas… La segunda premisa, en mí, está cumplida. La pregunta es: ¿y en la maga? Pero recupero lo que dije antes, entiendo a la bruja. Así que tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me fui del andén y no me iré del escaparate. Esperaré al N14 y al juguete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te entiendo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-3193920513910200812?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/3193920513910200812/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=3193920513910200812' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/3193920513910200812'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/3193920513910200812'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2009/04/del-destino-y-sus-carcajadas.html' title='Del destino y sus carcajadas'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-8813550572800865903</id><published>2009-04-12T00:12:00.004+02:00</published><updated>2009-04-12T13:41:34.910+02:00</updated><title type='text'>Nombres propios</title><content type='html'>A los signos de puntuación,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chelo y Juan. Jorge, Flor, María, Ele, Víctor, Adriel, Chelo, Tomás, Alfonso, Patro, Toyi, Paco, Inma, Antonio, Adi, Tomás, Espe, Mari Carmen, Miguel, Rosa, Fonsi, Toño, Josefina, Sivi, Conchita, Paco, Rafa, Angelines, Teresa, Paloma, Miguel Ángel, Alfon, Edel, Vicky, Dulce, Inés, Dani, Vanessa, Rocío, Athe, Miguel, Lucía, Pablito, Claudia, Lucía, Paula, Fran, Xavi, Joseba, Ángel, Jorge, Afri, Marcos, Zen, Volga, Zarpas, Noa, Ara, Tasti, Capri, Kiara, Coco, Duna, India, Roco, Darwin, Sorgin, Moher,…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… Jona, Patri, Nacho, Isa, Javi, Patri, Pilu, Raúl, Raffa, Rose, Chiki, Sandra, Sara, Ire, Carol, Ginger, Aida, Blanca, Eleno, Carlos, Sarita, Rosana, Marchante, Ylenia, Sarah, Isa, Moma, Al, Rober, Fer, Valerio, Blanca, Lore, Estrella, Juanmi, Irene, Mar, Diego, Pituisa, Mire, Annika, Sheila, Rakeliya, Noe, Rocio, Sofía, Estefa, Bego,…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… Marta, Nacho, Salva, Miguel, Raquel, Javi, Eli, Pablo, María, Bea, Mario, Isa, Myriam, Nick, María, Eva, Noe, Vicky, Bea, Jesús, Gema, Edu, Pincho, Mariola, Nieves, Rocío, Carmen, Esther, Raquel, Javi, Charlie, Tomás, Fernando, Mamen, Edu, Valerio, Arancha, Elisa, Miguel, Clara, Alfonso, Noe,…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… Manu, Hanna, Arcos, Beatriz, Noelia, Susana, Asier, Nidia, Borobia, Camón, Dani, Susana, Matilde, Iván, Raymon, Laura, Carlos, Rubén, Patricia, Mayte, César, Fifi, Julia, Choco, Javi, Sonia, Nuria, Silvia, Fer, Gordi, Míster, Amada, Luigi, Mª Antonia, Kiko, Dolado, Alberto, Pozo, Juanpa, Cubero, Rorro, Gonzalo, Fede, Edu, Nillo, Juanfran, Chema,…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… Carlos, Luismi, Pedro, Hugo, Ramonín, Robbie, Lauri, Edu, Adolfo, Jon, José Ángel, Paco, Tinín, Karlos, Álex, Javi, Fernando, Juana, Vanessa, Isi, Sergio, Nuria, Javi, Noa, Sofía, Mari Carmen, Goiko, Ion, Tamar, Mikel, Izaskun, Oiane, Ciru, Patri, Pedro, Nekane, Ten, Cristina, Blas, Jose, Rober, Jaime, Feli, Anna, Yolanda, Mayte, Laura, Robertín, Vanesa, May, Virginia, Isi, Jesús, Jonathan, Isra, Juan, Áurea, Elena,…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… y más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida está llena de nombres propios, de caras, de personalidades. A algunos les conozco desde que nací, a otros desde hace apenas cuatro meses, pero todos ellos han dejado su huella en mí (aunque muchos no lo sepan). Una parte de de lo que soy está moldeada en base a su influencia. La sangre, las vacaciones, el barrio, el cole, la autoescuela, el trabajo, la universidad,… el medio es lo de menos, lo importante es que en un momento determinado nos encontramos, nos conocimos, nos gustamos y compartimos buenos momentos, y no tan buenos. Disfrutamos juntos y sufrimos juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con ellos se viven multitud de sonrisas, manías, cartas, enfados, amores, trabajos, fiestas, canciones, regalos, confesiones, chiringuitos, compras, estudios, tristezas, médicos, reportajes, viajes, pipas, peñas, abrazos, chuletones, exámenes, trivials, fumadas, locuras, cumpleaños, robos, brechas, flashes, autobuses, suspensos, agostos, debates, conciertos, consolas, muertes, piscinas, dardos, votaciones, peleas, nacimientos, cines, sonrojos, billares, borracheras, besos, siestas, vaciles, sentencias, madrugones, columpios, amaneceres, series, esperanzas, bodas, playas, desamores, nevadas, miedos, karts, destinos, sobresalientes, napolitanas, caños, operaciones, sueños, mentiras, bares, mails, risas, reflexiones, regalices, consuelos, bailes, caricias, enseñanzas, victorias, fatigas, pachangas, recuerdos, oreos, esguinces, rapados, miradas, nesquiks, ironías, Nocheviejas, manifestaciones, toros, paseos, preocupaciones, travesuras, felicidades, azotes, atardeceres, lágrimas, aplausos, canoas, bicis, silencios, mimos,…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con ellos la vida son emociones, sentimientos y pasiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No necesariamente la vida tiene que tener sentido, pero sí debe ser sentida. Con ellos lo es.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-8813550572800865903?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/8813550572800865903/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=8813550572800865903' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/8813550572800865903'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/8813550572800865903'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2009/04/nombres-propios.html' title='Nombres propios'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-3454716029830503007</id><published>2009-04-07T02:14:00.006+02:00</published><updated>2009-04-10T04:26:45.839+02:00</updated><title type='text'>Abono transportes</title><content type='html'>Al demente autobusero,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había recorrido más de un cuarto de la ruta planificada. Un trayecto anhelado pero desconocido. Un destino cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los asientos delanteros estaban ocupados por dos niños, espontáneos e ingenuos, que a ratos se divertían y enfadaban por caprichos absurdos. Eran sólo dos críos, pero armaban tanto escándalo que sus gritos eran perceptibles desde cualquier punto del autobús.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fueron ellos los primeros en subirse al 29, y fueron ellos quienes le guiaron durante los kilómetros iniciales del viaje. Quizá durante más tiempo del deseable. Luego decidieron irse al fondo del autobús. Callaron y durmieron. Un sueño que duró días, meses y algún año que otro. Un firme bacheado les devolvió del Reino de Morfeo y retornaron a la cabina. Se adueñaron de nuevo del volante y pusieron su rumbo deseado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la segunda parada del autobús esperaba apoyado en la marquesina un adolescente. Inconsciente, nihilista, orgulloso y confiado. Entró con paso firme, chulo y soberbio. Los niños se asustaron y corrieron a esconderse tras los últimos bancos del bus. Era el chaval quien tomaba los mandos. Eligió un camino con curvas. Miró por el retrovisor y vio que le seguía un tropel de autobuses como el suyo. Se sintió más seguro. Un peaje detuvo en seco a aquel ansioso acné. Era la primera vez que el joven se encontraba con un obstáculo y tuvo miedo. Paró el motor y se fue a sentar atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subieron entonces un par de adultos veinteañeros o veinteañeros adultos. Tranquilizaron a los ocupantes del vehículo, pagaron la tarifa y emprendieron nuevamente la marcha. Fue una etapa del viaje sin sobresaltos, controlada, pero sin descuidar los placeres del momento. Parecía que habían encontrado la carretera adecuada, el recorrido correcto. De repente, el reventón de una rueda truncó la paz de la travesía. Bajaron los cinco a sustituirla por la de repuesto, pero no había de repuesto. Debían continuar con un neumático pinchado. Los veinteañeros reflexionaron: les sería imposible llegar al destino con el vehículo en ese estado. Consideraban una pérdida de tiempo reemprender el viaje con una rueda inservible que les dejaría tirados en cualquier momento. Desistieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los niños, soñadores e inocentes, asumieron de nuevo la capitanía de la nave. El adolescente y los adultos se rieron. Pero en el fondo, sabían que aquellos dos críos acabarían dirigiéndoles por el camino deseado. Y así fue. La carretera se pintó de verde y la sonrisa inundó el 29. Sortearon decenas de baches, e incluso un socavón profundo hasta el corazón y doloroso. Aquel autobús no tenía freno…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta que lo tuvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien pulsó el botón de parada solicitada. Alguien quería bajar. Alguien quería subir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-3454716029830503007?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/3454716029830503007/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=3454716029830503007' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/3454716029830503007'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/3454716029830503007'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2009/04/abono-transportes-de-vida.html' title='Abono transportes'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-424875623357555619</id><published>2009-03-13T00:40:00.001+01:00</published><updated>2009-03-13T00:45:11.710+01:00</updated><title type='text'>Maniático de las manías</title><content type='html'>A los que nos metemos a hacer cosas que no sabemos,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me encanta estirarme los brazos por las mañanas,&lt;br /&gt;llevar colgada de un hombro la mochila,&lt;br /&gt;acostarme, dormir y despertarme con la radio encendida,&lt;br /&gt;y sacar la sábana sobre el edredón cuando hago la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Canibaleo con voracidad los padrastros de la mano,&lt;br /&gt;en los pasos de peatones sobre las rayas blancas vuelo,&lt;br /&gt;vistiendo camiseta por fuera y estilo mohicano en el pelo,&lt;br /&gt;y unas zapas que calzo y descalzo con un cordón anciano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hago música al pisar los adoquines sueltos del empedrado,&lt;br /&gt;descanso en el bus junto a la ventana que da a la calle,&lt;br /&gt;en el cine, butaca de pasillo para que la peli no me raye,&lt;br /&gt;y un tic nervioso ataca a mi pierna mientras estoy sentado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dando vueltas y vueltas mareo a mis anillos,&lt;br /&gt;Desde canijo siempre con la lengua fuera,&lt;br /&gt;quito el rabo jugando a “pobre o rico” a la manzana y a la pera,&lt;br /&gt;y heridas me hago en la boca por morderme los carrillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bebo de mi vaso amarillo con la grieta enfrente,&lt;br /&gt;silbo el tema central de La gran evasión,&lt;br /&gt;escucho música sin acabar de oír la canción,&lt;br /&gt;y a la cama marcho cuando en pie no queda más gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pisa el derecho en el Metro tras subir o bajar escaleras,&lt;br /&gt;en busca de sueños y un trago de agua en la boca,&lt;br /&gt;pulsar sin parar el botón de arriba del boli es lo que toca,&lt;br /&gt;y bajar a la calle de noche cuando aún no están las aceras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acaricio el marco superior de las puertas,&lt;br /&gt;alzo la vista y miro al cielo cuando entro bajo techo,&lt;br /&gt;al dormir, la persiana a la mitad y las adidas junto al lecho,&lt;br /&gt;y el reloj siempre adelantado para pasar horas muertas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-424875623357555619?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/424875623357555619/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=424875623357555619' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/424875623357555619'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/424875623357555619'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2009/03/maniatico-de-las-manias.html' title='Maniático de las manías'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-1394831748273614828</id><published>2009-03-12T00:59:00.002+01:00</published><updated>2009-03-12T01:08:07.381+01:00</updated><title type='text'>Ojos que no ven</title><content type='html'>A Iturralde González,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No veo bien. Soy miope, tengo 1 dioptría y media en cada ojo. “Ponte unos lupos o unas lentillas”, me dice Gabino (no Diego, sino San). Lo que ocurre es que no tengo un especial aprecio por las gafas, y las lentillas son las protagonistas de mi peor pesadilla. A esto se suma el hecho de que mi relación con los oculistas, como bien sabrá Jorge, nunca ha sido muy fluida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era julio y Telemadrid emitía maratones de la plana mayor del PP y del PSOE de Madrid (me cansa hasta escribir sus siglas) tirándose los trastos a la cabeza en la comisión de investigación de Tamayo (del que nunca más se supo). Yo, en una óptica cercana a Plaza de Castilla, asistía a uno de los momentos más abochornantes y, a la vez, dramáticos de mi vida (igual exagero un poco…). Allí, a media tarde, postrado en un potro de tortura y acompañado de un futuro padre que asistía perplejo a la escena, sufrí el acoso despiadado de un malvado profesional de las retinas. Ver su dedo gigantesco y deformado acercándose amenazante, de manera lenta y alevosa, a mi ojo indefenso resultaba aterrador. Pero el peor momento estaba aún por llegar. Una maldita comparación, menos de diez palabras que torpedearon de muerte mi humilde orgullo. “Pues a los niños pequeños no les cuesta tanto”. Emmm… quizás sea porque a ellos les duermes antes con cloroformo para que no sufran, ¡matasanos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de media hora en la que mis párpados hicieron de Iker Casillas y de gorila de Pachá a la vez, conseguí hacerme amigo de las lentillas. Un paseíto de 20 minutos por la zona, una fanta naranja en una cafetería cercana, y pa’ fuera otra vez. No volví. Al menos puedo decir que he vivido durante más de un cuarto de hora con lentillas… no está al alcance de todo el mundo, tsss. Así se resume mi experiencia con esos plásticos del demonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Las gafas: un coniazo”. Declaraciones exclusivas de Fernando Trueba, ratificadas por todos los árbitros de 1º y 2º división, y corroboradas también por Farruquito. Se empañan, se ensucian, se mojan, se resbalan… Sólo uso las gafas para los momentos más decisivos: conducir hasta el Plaza Norte y volver; ver un Federer-Nadal en televisión; asistir al entreno del equipo de voley de la UAM; admirar a Guillermina en todo su esplendor “enseñando” Tecnologías aplicadas al periodismo; tomar nota de los power-point de los resultados financieros de Mercadona; presenciar en el templo del fútbol internacional cómo Raúl y sus chicos aplastan al Sporting y al Betis, pero la cagan con el Atleti; reflexionar mientras disfruto de Bowling for Columbine en un Roxy semivacío…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni una cosa ni la otra. A pelo, que diría “Magic” Johnson. Vivo la vida con mis 3 dioptrías libres de ataduras. Así me va, que no cazo una. Se me escapan las cosas. No reconozco los gestos más allá de metro y medio. Me pierdo sonrisas, miradas, ademanes y muecas. Todos ellos componentes imprescindibles de la vida social. Para bien o para mal. Lógicamente, agradezco no percibir una mala mirada, un gesto de desaprobación o una expresión de indiferencia. Sin embargo, prefiero no pensar en la posibilidad de perderme unos ojos afectuosos, una sonrisa de complicidad o una señal de aprecio. Pensándolo fríamente, incluso la percepción de signos hostiles me parece imprescindible, por su posible labor correctora, más que nada. Está claro que a nadie le gusta ser objetivo de esas señales, pero es probable que encierren la solución a algún error en el que estamos sumidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso, lo que más me preocupa de mi obnubilación es que no sé si realmente quiero abandonarla. Creo que una parte de mí no quiere ver determinadas cosas, prefiere seguir viviendo en la ceguera más absoluta. Ni siquiera mirar para otro lado, ya que eso implica que conozco la verdad; es mejor no ver nada, me evita responsabilidades, pero también me aleja de la realidad. Supongo que esta parte de mí es la que sigue tirando de mi cuerpo hacia el fondo del océano cuando me decido a emprender la marcha hacia la superficie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivo en la inseguridad. Sin saber a qué atenerme. Me cruzo con personas a las que no les pongo cara hasta que no están a tres pasos de mí. No reconozco a quién está al otro lado del andén del metro, ni a quién me saca tres puestos en la cola de la Fnac, ni a quién pide un Ballantines con Coca Cola al otro lado de la barra, ni a quién me saluda desde la acera de enfrente. A mis ojos, todo el mundo tiene el mismo rostro hasta que no pasan junto a mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esta ceguera se extiende mucho más allá de unos cuantos metros. Hay personas con las que convivo a diario, personas a las que tengo al lado, personas a las que creo que conozco, que también me son borrosas. No a mis ojos, sino a mis sentimientos. No distingo con claridad sus deseos, sus temores, o sus esperanzas. Esta falta de visión es la que me preocupa de verdad. Temo no percibir las emociones de mis amigos y mis familiares: Fallar en el momento clave (esto me suena), no cumplir las expectativas que han puesto en mí (de esto también sé un poco).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No encontrar la frase adecuada para un consuelo porque no adivino cuál es la causa de su tristeza, no hacer la llamada en el momento idóneo porque no sé que la está esperando, no cambiar esa fea costumbre porque desconocía que la detestaba,… Me veo ciego y actúo a tientas, arriesgando lo justo. En la amistad y en el amor no caben los experimentos, son procesos mecánicos, se sabe lo que la otra persona quiere que digas, lo que la otra persona quiere que hagas. Te sale solo. Es un código no escrito que ambos conocen. No hay lugar para la planificación, es puro instinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso cuando das con personas a las que quieres y, además, son tan transparentes a tus sentimientos que podrías llorar sus penas o reír sus alegrías antes que ellos mismos, no se pueden dejar escapar. No hablo de ser iguales o de tener caracteres parecidos, es algo más abstracto. Química. Para mi desgracia, podría escribir un máster de cómo congelar estos átomos casi hasta hacerlos desaparecer. O quizá no sea yo, quizá las valencias tengan fecha de caducidad, o quizá la conexión tenga la duración de un chispazo,… La culpa es siempre del empedrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo un verano, hará más de 12 años, tirado en la hamaca del huerto de casa acompañado de varios primos. Acabábamos de comer, era domingo, y cada uno de nosotros teníamos en nuestros bolsillos los 20 duros de rigor que el abuelo nos había dado por ser el último día de la semana. Después de unas cuantas risas y de más balanceos aún, el bolsillo de Edel dijo basta y largó a las 100 pesetas a algún lugar del huerto. Llorera al canto. Comenzaba el plan urgente de búsqueda: tíos, primos y abuelos hincaban las rodillas en busca de la moneda exiliada. El reflejo del sol en algo metálico semienterrado me deslumbró. Me acerqué a ver que era y… ¡bingo! Edel volvió a sonreír, las lumbares de los adultos a descansar y mi orgullo creció tanto como el de Fernando Alonso (quizá un poco menos). ¡Qué gran vista tenía! De todos los exploradores Mata, fueron mis ojos los que dieron con el tesoro. Ojos de lince, de halcón y de gato, a la vez (me ha dado por exagerar en esta entrada, fruto, posiblemente, de ver durante horas y horas El Diario de Patricia...).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi año en Económicas me sirvió, además de para darme cuenta de que mi odio por las matemáticas no tiene un límite conocido por la Física, para comprender que necesitaba gafas o lentillas. Siempre me ha gustado sentarme en las últimas filas de clase. Me encantaba (no sé a qué viene este pretérito…) tener controlado todo. Tener un plano completo del aula. Eso, y que es un lugar inmejorable para echar alguna cabezada que otra… El caso es que las dificultades para distinguir los números en la pizarra crecían de forma inversamente proporcional a mi pasión por la Estadística Descriptiva y la Contabilidad Financiera. Así las cosas, y con la premura en la toma de decisiones que me caracteriza, me puse gafas... dos años después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Últimamente estoy pensando en volver a intentarlo con las lentillas. Nuestra despedida fue fría, creo que nos quedamos con una impresión equivocada el uno de las otras. No nos llegamos a conocer del todo, fue un “aquí os pongo, aquí os quito”. El culpable fui yo, di con ellas en un momento extraño de mi vida. Vivía sobredosis de “aguirrismo” y eso acaba perturbando a cualquiera. Segundas partes nunca fueron buenas, pero es que las lentillas y yo no culminamos ni la primera… Además, las necesito en mi vida. Empezaré con algún sms, el msn y alguna perdida para retomar la relación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá con ellas pueda percibir todo aquello que ahora me estoy perdiendo. Quizá con ellas pueda observar todo eso que las personas que me rodean son capaces de ver y que yo ni siquiera atisbo. “Mírate bien”, me suelen decir; “no te ves cómo eres en realidad”, me han repetido últimamente. La verdad es que no me veo; al menos no de la misma forma que ellos me ven a mí. Una de dos: o ejerzo demasiada crítica sobre mí mismo y no soy objetivo, o las mentiras piadosas abundan en mi entorno, como, recientemente, los casos de corrupción en el del PP. Con sinceridad, creo más bien lo segundo. No considero que sea una actitud malvada, sino todo lo contrario. Se trata de comportamiento involuntario, de un acto reflejo. Es comprensible hacer cualquier cosa con tal de echar una mano a una persona a quien aprecias, y en ese “cualquier cosa” cabe el aumento exagerado (y por tanto irreal) de ciertas cualidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si las lentillas me dan carril, posiblemente me decante por unas “gafapasta” negras (recomendación expresa de Bea “Morena”). No desentonaría en un concierto de Ocean Colour Scene… Aunque, dado el caso, más que ver al señor Fowler con nitidez, preferiría escuchar con pureza y brillantez “The day we caught the train” y “Profit in peace”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De oído no voy mal, al menos por ahora…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mirar son imprescindibles los ojos, para ver no.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-1394831748273614828?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/1394831748273614828/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=1394831748273614828' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/1394831748273614828'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/1394831748273614828'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2009/03/ojos-que-no-ven.html' title='Ojos que no ven'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-1618173412431878735</id><published>2009-03-04T22:13:00.006+01:00</published><updated>2009-03-05T18:34:08.387+01:00</updated><title type='text'>Respuesta de Trivial: Selenitas</title><content type='html'>A DreamWorks,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He pasado allí horas y horas y, sin embargo, no he estado nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro día se celebró en mi casa una reunión familiar, con tíos, primos, hermanos, sobrino,… En el salón, mientras ellos discutían sobre no se qué cuestión, yo pensaba. De repente, Dani me zarandeó de un hombro y me dijo: “Primo, que estamos aquí; baja a la Tierra, anda, que estás en la Luna”. Ojalá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corría el 20 de julio de 1989. Eran las 9 de la mañana y un extraño aire fresco invadía lo que estaba siendo un Madrid saharaui en aquel verano. Y allí estaba yo (sí, despierto en vacaciones antes de las 13 horas), sentado en el asiento del copiloto de un Mitsubishi Galant de color blanco con la única compañía de mi abuelo Alfonso; él al volante, por supuesto. Nuestro destino, Arroyomuerto; nuestro equipaje, toda la ilusión del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo observar a mi abuelo santiguarse en el coche poco antes de emprender la marcha. Me extrañó, era la primera vez que veía hacerlo fuera de la Iglesia. No le pregunté el motivo del gesto. Lo supuse y, simplemente, le imité. Él era el jefe, además, ya habría tiempo para hacer preguntas durante el viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando divisábamos las murallas de Ávila, en el magazine matutino que nos amenizaba la marcha en el radiocasete del coche, comenzaron a charlar sobre la conmemoración del 20º aniversario de la llegada del hombre a la Luna. Una riada de interrogantes sobre aquella hazaña regaba mi cabeza. Se abría la veda para las preguntas. El conductor era la víctima. “¿Cómo llegaron hasta allí?, ¿qué vieron cuando llegaron?, ¿cuánto tiempo tardaron en llegar? -no sé por qué a los niños nos intriga tanto la duración de los viajes, es como si nos fuera la vida en ellos; aunque pensándolo bien, gran parte de nuestra vida se nos va en ellos-, ¿cuántas personas fueron?, ¿por qué no fue ninguna chica?, ¿fue entonces cuando llevaron a Laika?, ¿por qué no se quedaron más tiempo?, ¿dónde estabas tú cuando sucedió?”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cualquier otra persona no habría tardado ni dos minutos en pulsar el botón Turbo Boost del salpicadero, con el que se abría la capota del coche y el asiento del copiloto salía propulsado por los aires. Pero no. Mi abuelo era un hombre de pocas palabras y de mucha paciencia. No me acuerdo de ninguna de sus respuestas, pero tengo grabado a fuego en mi memoria la sonrisa que me dedicaba en cada una de ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi abuelo Alfonso y la Luna. Seguro que allá donde esté ya se ha dado algún que otro paseo mañanero (de aquellos a los que nos tenía acostumbrados) sobre la superficie del satélite, saboreando, ya sin preocupaciones pulmonares (aunque ciertamente él nunca las tuvo), un paquete de Ducados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más o menos por aquella época, recuerdo que en la clase de música del Colegio Breogán (los viernes, creo), mis compañeros y yo formábamos un círculo de micos con la profesora, Amada, en el centro. Entonces, cantábamos juntos: “Al sol le llaman Loren- Lorenzo y a la Luna, Luna Catalina- lina…”. Todo ello aderezado con maracas, triángulos y cajas chinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida es una continua elección. Sol o Luna. Yo siempre he sido más de Catalina. La Luna tiene un halo misterioso que la hace desesperadamente atractiva. Sé poco de ella, pero ella me conoce casi como si me hubiera parido. Hijo de la Luna que cantaba Mecano. No me extrañaría nada que Chelito fuera su reflejo en el Planeta Azul. Energía sobrehumana, siempre de cara, luz en la oscuridad, guía eterna. Movimiento permanente y reflexión profunda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivo en un segundo piso, a un abismo de “la gran aspirina”. Sin embargo, asomarme a la terraza de la cocina, ya dentro de una noche cerrada, y verla ahí, humilde y altanera a la vez, bailando entre la Torre Picasso y las Torres KIO, es como tenerla a un palmo de distancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decía que ella me conoce muy bien porque siempre ha sido mi primera opción a la hora de las confesiones (con permiso de Volga). Agobios de exámenes, incertidumbres familiares, dudas, pérdidas, esperanzas, desencuentros, miedos,… Quedábamos a una hora en la que el Sol estuviera escondido. Ella, desde la perpendicular sobre algún lugar de la Castellana; yo, asomado a mi terraza. Nos desahogábamos hasta secarnos. Yo a ella siempre la he conocido así. Lo del hielo también es nuevo para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Luna desprende magia. Mirarla es abstraerse de la realidad y emprender un viaje de fantasía. Muchas veces he pensado lo apasionante, y peligroso a la vez, que sería emigrar durante unos años a nuestra pequeña vecina. Apasionante: descubriendo lo desconocido, sintiendo in situ lo que he deseado sentir a cientos de miles de kilómetros, observando desde su mirador más apuesto la belleza del planeta en el que hemos nacido y en el que moriremos. Peligroso: conociéndome más y mejor a mí mismo, ahogándome en una ansiedad remota, echando en falta a personas y situaciones que aquí me agobian. Pero me encantaría, aunque sólo fuera un breve paseo, arrastrar las zapas por el polvo lunar, sentarme a escribir mientras escucho música en alguna roca del satélite. Debe ser un lugar inmejorable para pensar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Luna, a diferencia de nuestra estrella, rara vez se esconde. Alguna que otra vez no puede evitarlo, pero es reconfortante alzar la vista un día de agosto y verla ahí arriba, blanca y brillante como el satén. Era un día de agosto, creo que el 10, del año 2002. El reloj digital marcaba las 7.30 y un grupo de amigos, entre los que yo me encontraba, disfrutábamos de una tarde de vacaciones en Tamames (Salamanca) jugando al frontón. Yo acababa de palmar mi partido (cosa rara, ejem ejem, jeje) y decidí descansar tumbándome boca arriba en el cemento hirviente, fuera de los límites de la pista. Entre la inmensidad del cielo más azul que jamás haya visto se asomaba orgullosa una “c” calcárea. Era como ver un oasis en medio del océano infinito. Ninguna nube, ningún ave, ningún avión, sólo mi amiga (o mitad de ella). El tiempo se detuvo, no oía nada, no sentía nada. Todo paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiene poderes. Maneja los mares a su antojo, altera a las personas, habla con los animales y mantiene a raya a todo un planeta. Tengo un amigo que no lo está pasando muy bien últimamente. No le conozco desde hace mucho tiempo, pero en los momentos que hemos compartido juntos me ha demostrado que es una buena persona. Un chaval tierno y espontáneo, que rezuma energía por los cuatro costados y que aporta unas dosis de intensidad a todas sus acciones que acaban por arrastrarte como si de un tornado se tratara. Por si esto fuera poco, comprensión le sobra, rebosa inteligencia y tiene la simpatía y el buen humor por condena. Ella te va a echar una mano, amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“You saw me standing alone…”. Siempre me ha gustado “Blue moon”. La verdad es que nunca me ha quedado claro cuándo está en fase Menguante y cuándo en Creciente. El otro día, cuando salía de la facultad de Derecho de la Autónoma acompañado del mejor periodista, mi amiga se nos presentó más cariñosa que nunca. Dibujaba una sonrisa perfecta y estaba coronada con la estrella más luminosa del firmamento. Allí estaba ella, inyectándonos toneladas de optimismo en un momento en el que el serrano y su amigo estaban muy necesitados, haciéndoles ver que no están solos, que pase lo que pase ella estará siempre ahí: lista para escuchar, preparada para consolar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Luna une vidas. Te pueden separar cientos y cientos de kilómetros de otra persona, sin embargo, ella nos ve a los dos, y nosotros nos reflejamos en ella. Nuestro espejo, nuestro lazo. En un mismo instante, con ella de nexo, estamos unidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiene una cara oculta. En eso se parece a nosotros. Cada día nos conocemos un poco más a nosotros mismos, nos descubrimos facetas nuevas totalmente ignoradas hasta ese momento. Pero no sólo ocurre con el conocimiento propio. Nunca nos damos a conocer totalmente a los demás. No sé si voluntaria o involuntariamente, pero siempre nos guardamos algún que otro secreto. También nosotros tenemos nuestro rincón oculto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiene cuatro fases. En eso también se parece a nosotros. Nueva: casi imperceptible, pero vigilante a cualquier movimiento. Pasa desapercibida para el público en general, pero para unos pocos “lunáticos” proyecta la luz más intensa que se pueda imaginar. Creciente o Menguante: el vaso medio lleno o medio vacío. Has superado la asignatura más difícil con un aprobado, pero habías completado un examen para sobresaliente. Una de cal y una de arena. No se sabe qué esperar de ella, totalmente impredecible, capaz de llevarte al Paraíso, capaz de bajarte a los Infiernos. Decepcionante e ilusionante. Llena: pletórica, arrebatadoramente hechicera. Con ella a tu vera no hay lugar para preocupaciones o angustias, la felicidad lo invade todo. Por desgracia, es inexistente, y si existe, es inalcanzable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como todos los días, anoche bajé la basura. Eran las 2 de la madrugada. El silencio a esas horas en la calle es ensordecedor. La sensación de caminar bajo las estrellas por el parque que separa mi casa de los cubos grises y amarillos no debe distar mucho de la de hacerlo por el cráter Shackleton. Calma. Eso es todo lo que hay. Ni coches, ni perros, ni siquiera el piar de algún pájaro con insomnio. Tampoco personas (y se agradece). Sólo una bolsa de plástico danzando al son de las ligeras corrientes de viento. Miro al cielo. No hace falta buscarla. Irrumpe poderosa de entre las nubes y me chista. Se me pone la piel de gallina imaginándome allí arriba. Solo, ya me lo dijeron en caló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo cuatro lunares que atraviesan mi cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algún día cogeré la escalera y subiré con mi caña de pescar. Algún día.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-1618173412431878735?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/1618173412431878735/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=1618173412431878735' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/1618173412431878735'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/1618173412431878735'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2009/03/respuesta-de-trivial-helenitas.html' title='Respuesta de Trivial: Selenitas'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-6805308209805197798</id><published>2009-01-04T22:53:00.010+01:00</published><updated>2009-01-04T23:22:15.154+01:00</updated><title type='text'>Mi día perfecto (o casi)</title><content type='html'>A la señora que me dejó pasar delante en la cola del Mercadona,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;es verano. Primeros de agosto. Estoy de vacaciones. Los rayos del sol de mediodía entran por el hueco inferior que deja mi persiana. Es la una de la tarde y en la Cadena Ser suena Buid me up, Buttercup, de The Foundations. Abro los ojos. He tenido un sueño genial. Zarpas, que lleva dormida sobre mí tres horas, se queja de que me incorpore. Quiere dormir más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una taza de leche con nesquik y miel en la que mojo un par de sobaos y croissants. ¡También hay churros y porras recién hechos! Lo degusto mientras veo en la tele un capítulo de Ranma 1/2. En una cacerola se están cociendo macarrones, al lado, en la encimera, hay un cuenco con queso rallado, y una sartén preparada para freír filetes de hígado empanados y patatas. En la nevera, una tarta de nata y chocolate enorme y una macedonia de frutas. La comida promete. Pero hay muchas cosas que hacer antes que comer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos en el parque de Finisterre. La banda del Breogán: Raymon, Manu, Dani, Fifi, Asier,… partidillo de futbito, fútbol-tenis, alemán, vaselinas,… risas y diversión. Hace mucho calor y acabamos sedientos. Próxima parada: Bodega. Compramos Sprites y Coca-Colas y el Radical Fruit de rigor del indio. De vuelta al parque, a algún banco a discutir de cualquier cosa. De repente nos sorprenden los aspersores, pero se agradece un pequeño chapuzón. Subimos a casa del zurdo y nos pone en su cadena los grandes éxitos de Extremoduro y Platero. Nos reímos y nos picamos jugando al pro, mientras escuchamos Deltoya, A fuego, La vereda de la puerta de atrás, Quemando tus recuerdos, Pepe Botika, Jesucristo García, Stand by, Correcaminos, El roce de tu cuerpo, Alucinante, Juliette, Mari Magdalenas, Tras la barra, Voy a acabar borracho, Al cantar…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es mediodía. Campus de Cantoblanco de la Universidad Autónoma de Madrid. El cielo se oscurece y el sol es tapado por nubes negras. Un minuto de chaparrón veraniego, lo justo para que la tierra y la hierba huelan a frescor, a naturaleza viva. El aroma de las jaras invade los alrededores de la Facultad de Derecho. Ambiente universitario, hay clases (sí, que pasa, es mi día y yo mando, ja) y las facultades están hasta arriba. En la cafetería de Derecho, estoy en una mesa con Nacho, Patri, Chini, Javi, la otra Patri, Pilu y Jhona. Más de uno babea al ver en la mesa de al lado a la Suplente, a la Titu, a la Tortul, a la Marylin, a la Ojoscielo y a las HP. Nacho me hace escuchar el cd que lleva en su discman: ¡Jimmy Hendrix encomendándose a las barras y estrellas en Woodstock! Increíble. Cachondeo, historias, anécdotas, alguna partidilla que otra al Culo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nacho, Jhona y yo subimos a los ordenadores. Toca vicio. Primero al minigolf, luego al yahoobillar y, para acabar, a cañonazo limpio. Ahora es tiempo de labor investigadora: los nazis y el ocultismo. Rastreamos la Red y alucinamos con las cosas que encontramos. El becario de la sala tiene puesto en su PC, con los altavoces a tope, Why can't we be friends, de Smash Mouth. ¡Qué grande!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparezco sentado en la mesa de la cocina de mi casa para comer. Además de los macarrones y los filetes hay ensaladilla rusa, y con la mayonesa que hace la Uka. Riquísimo. Pero lo mejor es que estamos todos. Los ocho, camino de nueve. Relatando nuestras crónicas particulares de la semana y discutiendo sobre cómo arreglar el mundo. Sobremesa amena, divertida y con la gente que quieres, ¿qué más se puede pedir? Después de recoger la mesa nos enganchamos a Youtube. Primero monólogos de la Paramount. Más carcajadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego intercambio de conocimientos musicales. Jorge me descubre a MGMT y su Kids; a Ele le encanta If I don’t live today, de Mando Diao; Flor se queda con Yellow, de Coldplay; María no se cansa de Vicios y virtudes, de Violadores del Verso; y a Víctor le gusta Al amanecer, de los Fresones Rebeldes. A la dueña de la casa sólo le interesa la melodía de la vida, y Adri escucha y ríe. La gata nos mira y piensa, “yo sólo quiero un poco de vuestros macarrones, me da igual la canción que me acompañe”. Luego al salón. Está Padre de familia en la tele, pero sólo dos o tres le prestan atención, el resto sigue con los debates políticos y religiosos. A continuación, Saber y ganar. La mayoría refunfuña, pero es lo que hay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy tumbado en mi cama. Con la persiana a medio bajar y la mente a pleno rendimiento. Turn, Why does it always rain on me?, Writing to reach you, Driftwood,… Travis intenta echarme un cable en el lío de cables de mi cabeza. También viene en mi ayuda Chris Martin y sus chicos. Me traen Clocks, Trouble, Fix you, The scientist, In my place,… Me apetece estar conmigo mismo. Sólo yo. Leo comics de Tintín y de Astérix y Obélix. Luego me tumbo en el sofá y recorro un maratón de series extranjeras. Desde One Tree Hill, pasando por La familia crece, Perdidos, Caballeros del Zodiaco, Seinfeld, V, Doraemon, Campeones, Bola de Dragón, Anatomía de Grey, Cinco en Familia, Doctor en Alaska, Urgencias,… Luego toca cine. Muchas, muchísimas películas. Hasta que el sueño me vence.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cojo el bus en el intercambiador de Plaza Castilla. Hay conciertos y fiesta por no sé qué causa solidaria en la Autónoma. En mi mp3 suena Familiar to millions, de Oasis. He tenido suerte, consigo un asiento libre; el autobús se llena. A Champagne supernova le sigue Acquiesce y, de repente, Wonderwall. Es mi móvil, me llama un artista de Villaviciosa de Odón con alma de Moratalaz. Me hace sonreír. Va conduciendo y de fondo oigo Shiny happy people, de REM, y a Eddy Vedder entonando Alive. Quedamos para la tarde y nos despedimos con un Aúpa Zamora y Hala Unión. Me acuerdo de mi vecina de la infancia de Alcalá de Henares. También de la navarra de Marcilla. Me relajo haciendo un par de autodefinidos mientras salimos a la Carretera de Colmenar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Cantoblanco, a los siete de la UAM se nos une Adriana. Kali va, cerveza viene y el jacky volando por los aires. Vibramos con las versiones aceptables que nos ofrecen los grupos amateurs invitados de Self Steem, de The offspring; de Stay together for the kids, de Blink 182; Zombie, de The cranberries; Starlight, de Muse; y Got the life, de Korn. Con una tasa de alcohol en sangre que iguala a la de Pete Doherty en el FIB, el serrano y yo decidimos sudarlo jugando al ping-pong en el pabellón de deportes. Puntos que se hacen eternos, como el tiempo que hace que nos conocemos; emocionantes, como las miles de historias que compartimos; intensos, como la amistad que nos profesamos. Acabamos el partido entre risas y nos sentamos en las gradas para asistir como espectadores a los entrenos de las hermanas Neville y de Juana y Sergio… Coges mi móvil y escuchamos Apply some pressure, de Maximo Park y Dirty Harry, de Gorillaz. Nos tronchamos con las versiones de Andy y Lucas y de Ruby, de Kaiser Chiefs.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos embarcamos en la A-6 dirección Gijón, la Tierra Prometida. Discutimos de fútbol y para calmar los ánimos meto en el radio-cd la BSO de Una historia del Bronx y de Pulp Fiction. Luego, un disco creado para viajes, con temas como Creed, de Radiohead; The day we caught the train, de OCS; Wrapped up in books, de Belle and Sebastian; Common people, de Pulp; Rome wasn’t built in a day, de Morcheeba; LSF, de Kasabian; Your woman, de White town; Country house, de Blur; Everybody’s talking, de Harry Nilsson. Todo ello aderezado con detalles de Chemical Brothers.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Fiat Punto desborda tranquilidad, sosiego, buen rollo y satisfacción. Hasta Maximita sonríe. Paramos en la gasolinera de siempre. Una chica joven, pelirroja y con un broche en forma de araña nos saluda al grito de Pablinho y Jonan el Bárbaro. Se parece a Scully. Nos cuenta sus andanzas en Móstoles y la técnica para perfeccionar la Cobra. Se despide de nosotros tarareando I bet you look good on the dancefloor, de Arctic Monkeys.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El olor a mar nos invade al entrar en la ciudad de Don Pelayo. Nos corremos unos karts a toda velocidad, nos perdemos entre cisnes y patos frente al Molinón y, desde Cimadevilla, vemos el atardecer más espectacular de la Historia. Entramos al Caveleño, una taberna irlandesa a la que no le falta de nada. En la barra nos damos de bruces con un cántabro de adopción con un corazón tan grande como la Playa del Sardinero. Atendemos sin pestañear a sus miles de aventuras en conciertos de folk y a sus vastos conocimientos de Historia. El tiempo se pasa volando a su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras degustar unas pintas y cantar al Sporting arribamos a casa. Calle Cabrales, más asturiano imposible. Del número no me acuerdo… habrá que preguntarle al de Telepizza, jaja. Llamamos a la puerta y nos abre un nazarí bailarín, el Messi de la cámara de fotos, el Aramis de Granada. Culto, divertido, trabajador y gran amigo. Andaluz. Pasillo adelante entramos en el salón, donde nos espera el de Villaviciosa, muy bien acompañado, por cierto. Las saras y los mejores equipos del Calcio y de otras ligas. ¿Quién tiene el título? Recre, Milán, Inter… Hay que revisar esos datos. Todo apunta a iniciar la noche con una botellita y un Smash Court Tennis. Clarence Crane se adueña del radiocasete que está encima de la lavadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suena The girl from Mars, de Ash; Smile like you mean it, de The killers; Connection, de Elastica; Roadrage, de Catatonia; Reptilia, de The Strokes; Beautiful ones, de Suede; First of the gang to die, de Morrisey; Enjoy the silence, de Depeche mode; 7 nation army, de The White stripes; Do you want to, de Franz Ferdinand; We throw parties, you throw knives, de Los Campesinos; Brimful of Asha, de Cornershop; Boys don’t cry, de The cure… También hay hueco para la música patria: The pidgeon detectives y su I’m not sorry; Los planetas y Alegrías del incendio; Años 80 de Los Piratas; Lori Meyers, y algo de Búnbury. Carcajadas, fotos, cánticos, alguna que otra vecina molesta (con toda la razón del mundo),… La casa se nos queda pequeña, así que decidimos salir y nos perdemos en la fiesta de la luna gijonesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me subo al tren sin un destino decidido. Allí está ella. La viajera por excelencia, a la que el Mundo se le queda pequeño. Una persona increíble, fan de Sexo en NY, con un cerebro prodigioso y unas ganas ilimitadas de ayudar a sus amigos. Ilumina la Avenida de América. ¿Clara del Rey? Ella es claramente una reina. Confidente de todo, traidora de nada. Un dulce. Compartimos iPod, en el que nos deleitamos con Paranoid, de Garbage; Sunday Morning, de No doubt; Celebrity skin, de Hole; Kiss me, de Sixpence non the richer; y algo de The Corrs. El trayecto Cielo-Madrid se me pasa en un suspiro en su compañía. Llegamos al sur. Allí, en la ciudad azulona, la de la universidad borbona y la de Guillermina, nos espera Dartajonan junto a los otros dos mosqueteros y una pinteña con aires holandeses. Se nos une una morena imperial, blanca como el mármol de la Virgen de la Catedral de Toledo, y mágica como el Alcázar castellano-manchego. Carabancheleras, useranas, parleñas, getafenses, leonesas, sorianas, béticas, santanderinas,…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son las 6 de la tarde. Tomo café en familia. Ya en la ciudad del Manzanares, en una casa de Aluche, donde la música, la fotografía y un pequeño terremoto guapísimo que apenas levanta medio metro del suelo gobiernan democráticamente, escucho a mis tíos, mis hermanos y mis primos hablar de cómo educar a los críos. Comemos roscón (con nata, por supuesto). Esteban marca la pauta. En el iTunes escuchamos Monday Monday, de The mamas &amp;amp; the papas; Nights in White satin, de The moody blues; Good vibrations, de The beach boys; Light my fire, de The doors; Angie, de Rolling Stones; God save the Queen, de Sex Pistols; Caravan of love, de The housemartins, No woman no cry, de Bob Marley; Ca plane pour moi, de Plastic Bertrand; Mrs. Robinson, de Simon &amp;amp; Garfunkel… Mi tío atlético, lo que tiene de grande lo tiene de buena persona. Poco puedo decir de alguien al que quiero como a un segundo padre. Mi madrina, que se viste de ternura a diario con trajes de armonía, paciencia y virtud. Y mis primas, un par de estrellas con denominación de origen y sentimiento a flor de piel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es apasionante pasar horas y horas escribiendo sentado en un banco de los parques que vigilan el Palacio Real. Alguien me da en el hombro. Me giro y es Obi Wan. Claro, estoy en su territorio. Me desahogo con él, como siempre. Me escucha, me aconseja, me psicoanaliza, me abronca, me reconforta, me riñe, me anima, me apoya, como siempre. Sigue sin entenderme, pero no importa. Sé que está ahí siempre. Sabio, espontáneo y racial. Me encanta hablar con él porque es como si estuviera dentro de mi cabeza. Sabe lo que pienso, aunque no lo diga. Un amigo y un espejo, menos en la tolerancia. Un grupo de chavales jóvenes que están sentados frente a nosotros escuchan con el teléfono móvil When I come around, de Green Day. Le sigue Nothing else matters, de Metallica, With or without you, de U2, y Bend and Break, de Keane. Se unen a la tertulia, otra de Moratalaz, una de Carabanchel y el Maestro Zen, todos ellos eminencias del consejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigo en el sur, cruzo un semáforo en Gran Vía y me fijo en un motorista. Sí, es él. Almeriense, castellonense y de Lavapiés. Un pozo de sabiduría en todo. Nos tomamos un café en el Penta. Me cuenta que viene de comprar entradas para él y una chica, a los que unió una peli clásica y un buen pedo, para asistir a un concierto de Wilco. Nada es imposible, amigo mío, ni siquiera Alemania. Me recomienda Here comes your man, de Pixies, y el Halellujah, de Happy Mondays. Nos despedimos, no sin antes recordarme que le eche un ojo al blues y al jazz. ¡Acuérdate de Billie Holiday!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Avanzo Gran Vía abajo y alguien me pega una voz al grito de “¡norteño!”. La voz sale de una tienda con nombre de reafirmación argentina (creo que se llama Oysho). Entro en el local y me recibe la sonrisa más grande y contagiosa al sur de Plaza Castilla. Musicalmente mejorable (ja!), emocionalmente invencible. Es muy fácil ser amigo suyo. Es imposible no serlo. Se compra un pijama de Pitufina &amp;amp; Co. y me invita (oh, sorpresa! jaja) a unas galletas oreo en una cafetería. Las sonrisas no nos abandonan nunca, ni siquiera al hablar de la vida, de su sentido (o sinsentido), de su origen, de su nudo, de su desenlace. Del guión de la existencia. Grandísima escritora. Ella, la plastilina blanca; yo, la negra (o al revés), pero ambos plastilina. Con una ironía de salón con sofás, y un desparpajo de cuarto desordenado con nórdico. Irrepetible e insuperable, excepto en estatura...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las oreos escuchan en el hilo musical de la cafetería How I could just kill a man, de RATM junto a Cypress Hill. A continuación I miss you, de Incubus; Merece la pena, de Tote; Let’s dance to Joy Division, de The wombats; un tema de Nena Daconte; Song 2, de Blur; y The man who sold the world, de Nirvana. Muevo la cabeza en señal de resignación. Nos emplazamos a las noches en la Red de Redes y nos despedimos con la misma sonrisa del principio, multiplicada por las veces que me pregunta cosas que no la interesan. Antes de irme le digo, de viejo a cría, una frase que me contó el mayor sabio de la copla: cuando la sonrisa no quiera salir que se quede en casa, ya saldrá mañana con más fuerza. Creo escuchar una canción de Ricky Martin justo cuando atravieso la puerta…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pista central del polideportivo del barrio. Cuatro primos se lo pasan en grande a raquetazo limpio. El más pequeño es el que mejor juega, normal, las tardes de Somontes le convertirán en un grande. Su hermano mayor destila pasión por los cuatro costados. Gocho, pero de entusiasmo y sensibilidad. Por cierto, luego nos vamos a pintar. Y el tercero es la animación constante. Decidido y optimista. Grande payé. En los altavoces del poli nos sorprende Francisco Alegre, de Juanita Reina; y nos agrada El niño güey, de SFDK.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más familia. Más café. Ahora en el norte. En alguna casa del barrio del Pilar. Primos, tíos, hermanos, sobrinos,… Mata está en el ambiente. Cuanto más descubro de la historia de mis antepasados más orgulloso me siento de haber nacido en esta familia. Fonsi ameniza la velada con el Bolero de Ravel, el Canon de Pachelbel, las Cuatro estaciones de Vivaldi, la Marcha Radetzky de Strauss, Carmen de Bizet, el Amor brujo de Falla, el Concierto de Aranjuez, de Rodrigo…. Me pongo al día de la vida de cada uno de mis familiares, entre historias, chistes, algún malentendido, pero con todo el cariño del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos teletransportamos a la Sierra de Francia salmantina. A un pequeño pueblo, pero gran sociedad. Noche de locura en la Calle Larga, hay fiesta. En nuestra casa se lucha hasta la extenuación cada turno por la ducha. Nos cruzamos en el pasillo, nos reafirmamos en lo guap@s que son nuestros primos, y a la verbena. Y al chiringuito. Y a los bares. Doscientos amigos de todos los rincones de España nos reunimos en ese pueblecito de Salamanca y bailamos al ritmo que marca la diversión y la juerga. Smashing pumpkins toca Tonight, Morodo nos deleita con Tú eres como el fuego, el Chiquilla de Seguridad Social nos sigue poniendo la piel de gallina una década después, Barricada nos rememora Blanco y negro, para Celtas Cortos es 20 de abril, Ska-p reivindica el hachís y Dover vuelve a sus orígenes con Serenade. Juan me recuerda nuestros tiempos de Limp Bizkit, System of a down y POD. Carlos, Luismi, Jaime, Jon y Tinín los de Porretas, Marea, Extremo, Junco y los del Caribe Mix&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son las 3 de la madrugada. De nuevo en un sofá de mi salón. Acompaño un partido de la NBA televisado por Cuatro con una ensalada deliciosa. Leo el EP3 del viernes, regalan el single de Don’t you forget about me, de Simple Minds. Uka llega de fiesta. En el descanso del partido miro el teletexto: el Madrid ha ganado la Champions, el Sporting la Liga, la Unión a la Uefa, Geta y Rayo a la Intertoto, sube el Lega, el Carabanchel, la Segoviana, el Zamora y el Granada. El Celtic vence en Escocia, el City en Inglaterra, el Feyenoord en Holanda,… Acaba el partido de basket. Son las 5 de madrugada. Bajo la basura. Las calles están vacías y el silencio lo inunda todo. Las luces de las casas están apagadas, sólo los rascacielos de la Ciudad Deportiva iluminan el cielo madrileño. Miro la luna llena y le doy las gracias por haberme hecho pasar un día así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subo a casa y me acuesto. Enciendo la radio y Aretha Franklin despacha su Rescue me. Lucen las pegatinas del techo. En mi cabeza resuena Teardrop, de Massive Attack. Cierro los ojos y el sueño me atrapa. Ha sido mi día perfecto, o casi.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-6805308209805197798?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/6805308209805197798/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=6805308209805197798' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/6805308209805197798'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/6805308209805197798'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2009/01/mi-da-perfecto-o-casi.html' title='Mi día perfecto (o casi)'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-4127031336375661674</id><published>2009-01-01T18:36:00.002+01:00</published><updated>2009-01-01T19:00:58.272+01:00</updated><title type='text'>Frente al espejo</title><content type='html'>A la Asociación de Guionistas de Vidas,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;es tiempo de balances. Por estas fechas a muchas personas les da por analizar lo sucedido a lo largo del año recién acabado (no sé por qué no lo hacen cuando concluye cada semana, o cada mes, o cada trimestre). El caso es que a mí nunca me ha gustado hacer balances anuales. Es una especie de examen, un análisis de lo bueno y lo malo del año. Éxito o fracaso. Año productivo o año perdido. Casi mejor no arriesgarse a evaluarlo, por el resultado, más que nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo hago mi evaluación particular. No tiene nada que ver con el final de año. Es algo que suelo hacer de vez en cuando. En situaciones de crisis, de dudas, en vísperas de acontecimientos que considero relevantes… en general, cuando necesito estar solo. Plantarme delante del espejo, mirarme fijamente, hasta que pueda verme reflejado en mis propios ojos, y sincerarme conmigo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me encanta hablar conmigo. Hace poco, un amigo me preguntó que en qué momento del día era cuándo más tranquilo me encontraba. Sin duda es este. Preguntas sinceras y respuestas sinceras. Nadie nos conoce mejor que nosotros mismos. Nuestras virtudes, nuestros defectos, nuestros activos, nuestros miedos. Somos nuestros más duros críticos y nuestros más fervientes seguidores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me encanta encontrarme cara a cara conmigo mismo. Ver a un chico cada vez más convencido del Determinismo, de que cada una de nuestras vidas ya está vivida. Está escrita de principio a fin. Desconozco si lo está en las estrellas, en las cartas, en los posos del café, en las palmas de las manos o en los libros sagrados, pero creo que nuestro presente y futuro es ya pasado. ¿En qué te basas? Me diréis. En mi experiencia. Lo sé, es una prueba mínima, pero, ¿en qué os basáis vosotros para sostener lo contrario?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;San Siro. Partido de vuelta de la semifinal de la Champions League. En el terreno de juego, once estrellas mundiales del Inter de Milán. En el túnel de vestuarios, once chavales del Club Deportivo Salmantino, muchos de ellos estudiantes, con más horas en campos de tierra que de hierba, y a los que les tiemblan las piernas desde que aterrizaron en el aeropuerto lombardo de Malpensa. En la mente de cada uno de los 22 jugadores sólo hay dos cosas seguras: una, que los italini son unos quatreri; dos, la victoria de los interistas. Desconocen el tanteo final, el cómo y el cuándo de los goles, pero el triunfo neroazzurro es cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todas formas, el creer que nuestro destino ya está predeterminado lleva aparejado un sentido peyorativo que es irreal. Las cosas son como son y las personas también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Mi año? Venga vale, no desentonemos con el ambiente y hagamos análisis. Ha habido de todo. He conocido a personas fascinantes, muy especiales, pero también he perdido alguna que otra maravilla. Me conozco más, y me gusto menos. Grandes aciertos y grandes errores. Los primeros, gratificantes y necesarios; los segundos, dolorosos e irreversibles. He disfrutado y he visto disfrutar a mi gente. He sufrido y he visto sufrir a mi gente. Eso no cambia con los años. Las expectativas a principios de 2008 eran grandes. “Este va a ser nuestro año”, ¿era así, serrano? Pues no lo ha sido. Este año tampoco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2008 ha tenido seis meses. De enero hasta junio. Desde entonces hasta ahora sólo ha habido niebla. Momentos de pequeños claros, algún que otro rayo de sol entre las nubes. Pero perdido entre sombras, recuerdos y fantasías. Dejándome llevar, sin llegar a ningún lado. El pasado está muerto, pero me empeño en revivirlo a diario en pensamientos y sueños. Dicen que los sueños son reflejos de nuestros temores y de nuestros deseos. Ojalá no soñara, o, al menos, no me acordara despierto de ellos. Son sueños pretéritos, estúpidos y dolorosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo peor es que en estos desaparecidos meses me han sucedido cosas estupendas. Grandes acontecimientos que no he saboreado, que se me han escapado entre los dedos de la mano como si fuera arena. Sábados por la noche en los billares con mis mejores amigos, jornadas de radio apasionantes, viernes por la tarde en la mejor compañía y en el mejor escenario, alocadas y divertidas conversaciones hasta las tantas con personas especiales, partidos de fútbol, conciertos, cafés, indescriptibles alegrías familiares, viajes, oportunidades laborales,… apenas unas gotas de agua en medio del mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Hasta cuándo así?, me pregunto. No está en mi mano. Somos actores de la película de nuestra vida, pero los guiones ya están escritos. Incluso los Oscars y los Razzies ya están entregados. Soy el protagonista de mi cinta, pero me limito a recitar el guión dado y a sentir los sentimientos dictados. No cabe la improvisación ni los cameos espontáneos. Simplemente cumplo órdenes. No sé qué me espera dentro de media hora, o mañana o dentro de tres años, pero sí estoy seguro de que será lo que tenga que ser, de que será lo que pone en la página correspondiente del libreto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi esperanza reside en que el guionista, a la hora de escribirlo, haya introducido un giro radical en la trama desde ya mismo. Que mi personaje vuelva a sentir como lo hacía unos meses atrás. Que vuelva a vivir plenamente el presente, que mire al pasado con orgullo, y al futuro con esperanza y decisión. Que los sueños se queden en sueños y que se abrace a la realidad con una fuerza formidable. A ese clavo me agarro, porque lo demás no está en mi mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cosas son como son, no como nosotros queremos que sean. Si verdaderamente nosotros fuéramos los dueños de nuestro porvenir, ¿por qué no somos siempre felices? ¿Acaso si tuviéramos la posibilidad de elegir no desearíamos la felicidad eterna? "Hay hechos que no podemos dominar, que se nos escapan de nuestro campo de acción. Por eso no somos siempre felices", podriaís argumentar. Pues bien, desde mi punto de vista no es que haya circunstancias de nuestra vida que no dependen de nosotros, es que nada depende de nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podemos felicitarnos por nuestros éxitos y maldecirnos por nuestros fracasos para hacernos sentir rectores de nuestros propios actos, pero la realidad es que ese triunfo o esa equivocación no son mérito ni demérito nuestro. Que conseguiríamos ese premio o que erraríamos esa decisión nos venía de serie desde que nacimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace poco, hablando con una amiga, me dijo que ella piensa que los grandes acontecimientos de nuestra existencia ya están marcados desde antes de la concepción. Empezando por los rasgos físicos, la familia, el país de nacimiento, el momento de nuestra muerte y el de las personas que nos rodean, nuestra trayectoria académica y laboral, nuestras relaciones sentimentales,… Todo este conglomerado de circunstancias ya lo tendríamos predefinido. Sin embargo, en nosotros residiría la libertad de ánimo, de afrontar todas esas situaciones con un espíritu optimista, alegre, emprendedor, de superación, de riesgo; o, por el contrario, con un sentimiento derrotista, dramático, deprimido o nostálgico. Aquí, en esta faceta emocional, funcionaríamos de manera autónoma, libre e independiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo voy más allá. Si tras la muerte de un amigo, una persona se repone, mirando hacia delante, buscando nuevos retos, afrontando el futuro con energías renovadas, es porque así debe ser. Si tras suspender unas oposiciones, un estudiante se hunde, se pasa el día preguntándose por qué escogió A y no B en la pregunta 13, se encierra en sí mismo y le da por escuchar canciones melancólicas, es porque así debe ser. El destino de cada uno de estos dos sujetos era ese y no el contrario, ni ningún otro. Sentirse así ante esa circunstancia dada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida es más cómoda, más fácil así. Quizá también menos interesante. Pero es lo que hay. Desaparece la responsabilidad. Sólo interpreto el papel que se me ha asignado. “Pero así no se vive la vida”, dicen. Es lo que estoy haciendo, vivirla. Probablemente no de la forma que tenía planeada, pero es que la vida nunca sucede como se planea, nunca sucede como se sueña. Es simplemente como es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí me gustaría despertarme pensando otras cosas, acostarme pensando otras cosas, soñar otras cosas,… pero supongo que es lo que me toca. Porque la vida es sentir, pero también es pensar. De hecho, creo que tiene prioridad lo segundo sobre lo primero. Hace poco leí a una amiga decir que los sentimientos son incontrolables y alocados. Estoy de acuerdo, en parte. No se puede controlar su brote, quizá tampoco su desarrollo, pero sí se pueden camuflar. En muchas ocasiones se deben esconder porque no son lo correcto. Porque surgen en el momento inadecuado, porque carecen de sentido. ¿Que no es sano reprimirlos? De acuerdo, pero hacerlo, en determinadas circunstancias, evita males mayores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La buena y la mala suerte no existen en el transcurso de nuestras vidas. Existen a la hora de escribir y repartir los guiones. Somos muy dados a hablar de que tal persona tiene mucha suerte, o al contrario. Esa gracia o desgracia no hay que buscarla aquí, sino en las manos que diseñaron la vida del afortunado o desafortunado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo me queda agradecer a los autores de la historia de mi vida el haber puesto en mi camino gente maravillosa e instantes de felicidad plena, así como criticarles el haberme hecho padecer vivencias dolorosas. A ver qué me tenéis preparado para el futuro, aunque me han llegado ciertos rumores y no son especialmente halagüeños… Mi futuro está escrito y no me gusta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué hacemos aquí? Simplemente representar el papel que nos ha tocado en suerte.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-4127031336375661674?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/4127031336375661674/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=4127031336375661674' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/4127031336375661674'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/4127031336375661674'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2009/01/frente-al-espejo.html' title='Frente al espejo'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-7932558248593939285</id><published>2008-12-28T17:32:00.002+01:00</published><updated>2008-12-28T17:39:38.210+01:00</updated><title type='text'>La mejor puja de la Historia</title><content type='html'>Al ángel de la guarda, a la flor más especial y al tesoro más preciado,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;soy el tercero de cuatro hermanos. Mis padres tuvieron buen ojo para los niños. No lo digo por mí, precisamente. De peque pensaba que los padres elegían a sus hijos al más puro estilo subasta de Sotheby’s. Ante una audiencia repleta de progenitores forrados de dinero y ansiosos por llevarse un crío a su casa, un director de orquesta (que en mi mente se parecía descaradamente a Jordi Estadella) iba presentando uno por uno a los niños candidatos para formar parte de una nueva familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras los pequeños monstruitos se daban un paseo por una pasarela central de la sala, el amigo Jordi describía las peculiaridades de cada uno de ellos. Era mi película y, lógicamente, yo era el que elegía qué características sumaban puntos (encarecían el precio del chaval), y cuáles restaban (el enano acababa siendo una auténtica baratija).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegar a tocar con los dedos de la mano el marco superior de las puertas; ser el más rápido de la clase; saber imitar al pato Donald; dar más de cinco toques al balón sin que cayera al suelo; beberse un vaso de leche del tirón, sin respirar; tener fuerza para poder abrir una nuez con el cascanueces; conducir un coche de scalextric sin que se saliera; ser capaz de acabar los puzzles; dominar el piedra-papel-tijera-papelera; sobresalir en las guerras de almohadas; tener un máster en construcción del fuerte de playmobil; saber cortar un filete sin la ayuda de nadie; destacar en el manejo de los columpios; dirigir el Cinexin cual Kubrik… quien reuniera todas estas cualidades era el niño perfecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el contrario, llorar a moco tendido cada tres minutos; hacerse pis en la cama; tener pecas; llevar gafas; no haber visto la peli de Fantasía; desconocer quiénes eran Tod y Toby; gustarte la leche sola (sin Cola Cao ni Nesquik); dormir con un oso amoroso; o zamparse las ceras de pintar o la plastilina eran signos inequívocos de que a ese chico le darían casi regalado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A todo esto, los padres, a la hora de pujar por cada churumbel, en vez de levantar la típica paleta de plástico con un número en el círculo, lo que levantaban era una enorme piruleta de fresa, de esas que te dejan la lengua como una frambuesa y el palito blanco acaba casi por deshacerse de tanto chuparlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo que iba, que mis padres no podrían haber pujado mejor. El primero, quitando el detalle de las gafas, era el hijo 10. Creo que la definición de hermano mayor que ofrece la RAE se basa íntegramente en su vida. Fue el primer vástago en nacer (de los 21 primos que somos), con todo lo que eso conlleva, para lo bueno y para lo malo. Dicen que de canijo él ha sido el más travieso de toda la familia (en dura pugna con el gran Dani). Inquieto, curioso, vivaracho y juguetón. Encerrarse solo en casa, arrancar el coche de mi padre, alimentarse a base de alcayatas, destrozar no sé cuantos televisores, echar un pulso crítico a una neumonía mortal,… Estas fueron algunas de sus andanzas infantiles. Yo no he conocido esa faceta suya. De hecho, me resultaría casi imposible de creerla hoy en día si no fuera porque hay fotos y una versión idéntica de todos mis tíos acerca de lo sucedido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aúna, a partes iguales, cerebro y corazón. Economista y atlético. Es el “sherpa” al que tratas de imitar en todos sus movimientos en la ascensión al Himalaya de la vida. Referente en un millón de situaciones. Templanza, pasión, cordura, espontaneidad,… parecen cualidades incompatibles, pero en el Clark Kent arroyomorteño conviven y se entienden a la perfección. Esta ensalada, sazonada con grandes dosis de tenacidad y constancia, enaltece su esfuerzo y le define como espíritu voluntarioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me falta espacio para relatar los innumerables juegos que hemos compartido: cromos, videojuegos, baloncesto, dardos, chapas, cartas, ping-pong, minibillar,… son sólo algunos ejemplos. El 90% de las veces yo acababa tarifando y tú ganabas, y cuando el que se imponía era Pabbles (esto también te lo debo a ti, como lo de Helechitos) lo hacía con tu consentimiento. Me enfadaba mucho cuando perdía, o sea, casi siempre, pero con mi pataleo emergían millones de toneladas de admiración, respeto y orgullo hacia tí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Compartir cuarto contigo, aparte de la chula rivalidad en las paredes por tus bufandas rojiblancas y las mías sin el roji, suponía aprender cientos de cosas a diario. Qué grupo era ese que cantaba aquello de Bitter Sweet Simphony; o quién era ese actor que protagonizaba con Sandra Bullock una peli de autobuses; o qué buscaban aquellos dos agentes del FBI que perseguían OVNI’s; o qué hacía un doctor perdido en una minúscula aldea de Alaska; y las aventuras de Tintín, y de Asterix y Obélix, y de Peter Parker, y de tantos otros. El Tentaciones de los viernes, el gusto por el periodismo, dormir con la persiana entreabierta, el primer afeitado, no levantarse antes de las 7 la noche de Reyes…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Breogán, el Valdeluz, Económicas,… seguir tus pasos, hermano, es imposible. Me conformo con haberte visto darlos a ti. Pasos seguros y decididos. Pisando con fuerza, siempre hacia delante. Bueno, siempre no, alguno hacia atrás para recoger al enano con algún kalimotxo de más. Protector, abanderado, iniciador, ejemplo y ayuda de los tres pequeños. Te debemos mucho. Te debo casi todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra habitación le ganaba por goleada en orden y limpieza al de las chicas, y no exactamente por mi aportación. Barrías el suelo sobre el que disputábamos apasionantes partidos de chapas; hacías las camas, inquilinas de ambos en noches de pesadilla; ordenabas el armario con la ropa que hoy era tuya y mañana sería mía… Tengo grabada la imagen de una noche (que fueron muchas) en la que yo, con unos 10 años y ya acostado en la cama, luchaba titánicamente contra el sueño por no cerrar los ojos y quedarme embelesado observándote ahí sentado, delante del escritorio, con la luz de un flexo, estudiando no se qué asignatura de bachillerato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así eres, responsable y divertido a más no poder. El aburrimiento a tu lado es una quimera. Desde tus imitaciones del pato Donald, que nos servían como acicate para comer las papillas que no nos gustaban, pasando por las incontables anécdotas de las que eras testigo y nos relatabas, con la expresividad de un mimo de Preciados, entre plato y plato aderezando las sobremesas. Esa ironía, tan suave y tan certera, siempre con la palabra exacta, con la frase definitiva. En situaciones de clima tenso, las palabras que invitan a la cordura y a la calma salen de tu boca. A la hora de empezar el cachondeo y de romper en hielo, la llave siempre está en tu bolsillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conciertos, partidos de fútbol, fiestas, fiestas y más fiestas… Si la gente quería divertirse, quería escuchar expresiones ingeniosas, historias alucinantes que jamás creerían, pasarlo bien en definitiva, se acercaban al hincha del Estu para disfrutar de un buen rato de risas. Doscientos millones de amigos, desde los de la infancia del barrio hasta los del trabajo, dan fe de ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevas dentro el coraje de papá y el sentido común de mamá. Sin duda, su primera elección no pudo ser mejor. Eso sí, contigo se debieron endeudar hasta las cejas, hermano mayor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sonrisa hecha persona. De ti dicen que de peque pasabas 23 horas y 45 minutos al día riéndote a carcajadas, y los 15 minutos restantes eran los que tardabas en comer. La segunda. El brío, el ímpetu, la raza. El primero había dejado el listón muy, muy alto. Tú lo igualaste, pero con otra técnica de salto. Owy es la sinceridad, es el fuera complejos, es el vivir la vida en sentido más literal. En la subasta, un diamante en bruto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mayor dejó pronto el Breogán, así que las carreras de casa al cole y del cole a casa se convirtieron en un duelo de sexos entre tú y yo. ¡Dios, qué rabia me daba que me ganara una chica! El consuelo es que eras tú, bueno y que además no te conocías los nombres de los atletas que escogía, jeje. En el comedor del colegio me lo pasaba en grande contigo. Mi hermana mayor, la jefa de mesa, que además siempre le daba a su hermano canijo su petit suisse de fresa y su Concha Codan (creo que hoy en día esta última no me la darías, joia, jeje).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La más inteligente de los cuatro. Quizá, la más perezosa también. Según ibas avanzando en los grados educativos, lo que en un principio eran dudas dominadas por la vagancia se acabaron convirtiendo en una licenciatura sacada con la gorra segoviana-complutense. Y no podía ser otra carrera. La reina de la sociabilidad, del trato, de la simpatía, del contacto con la gente,… así veo a mi hermana mayor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También compartí cuarto contigo durante algunos años. Por compartir, compartimos hasta varicela. Vaya cuadro de habitación era aquel. Cada enfermo en un extremo. Cada enfermo con un panel del ¿Quién es Quién? jugando horas y horas. Es mujer, con una sonrisa que eclipsa al mundo y con unas ganas de vivir que secan los océanos. ¿Quién es? Sí, eres tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En más de una ocasión ese descaro por disfrutar te reportó alguna bronca paterna y/o materna que otra. Tú y el mayor hacíais una vida social muy parecida, pero a ti te perdían las formas. Él se iba de rositas y las charlas se las llevaba la flor original del jardín. Con el tiempo te encontraste con la serenidad. Agarró las riendas de ese caballo pletórico y te convirtió en la persona más amante del mundo. Amante, que se hace amar, a la que es imposible no querer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contigo he compartido mil y un juegos de mesa: Cluedo, Tragabolas, Operación, Tozudo, Detector de mentiras, Pirindola, Palé, Hotel,… tú cedías con los Gijoe’s y yo con los pony’s (al menos me dejabas el azul…). Las horas volaban disfrutando a tu lado. Y aprendiendo. Gran profesora de la vida, pionera en muchas cosas, casi siempre para bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y más caminatas juntos. Miércoles, viernes y sábados de casa a la escuela de música y de la escuela de música a casa. Y más carreras entre géneros. Y más victorias para el femenino (grrr, jaja). Porque esa era otra, en tus años mozos, tus preferencias musicales distaban un abismo de las del hermano mayor. Yo, en un principio, me decanté por ti; al final a ambos nos convenció el primero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dice que somos nosotros mismos los que le damos sentido a nuestro nombre de pila, con nuestra propia personalidad. Alegre, natural, fascinante, fresca, tierna, viva, colorista, libre, amigable, intensa, deliciosa, vitalista, flamante,… así es una flor. Otra atlética. Con carácter del sur, la que más enraizado lo tiene de los cuatro. Con raíces en Arganzuela, en Virgen del Puerto, pero con ramas que casi rozan el firmamento. La viva imagen (y el espíritu) del carabanchelero. Nuestra segunda madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los soporíferos viajes a Salamanca y a Gijón se pasaban en un suspiro intentando encontrar en los páramos de Castilla el paisaje más parecido a los valles austríacos donde vivía Heidi. Tú en una ventana del coche, yo en otra, y en el centro el mayor y la pequeña, soportando nuestras discusiones en busca del paisaje heidiano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Francamente, haber crecido a tu lado, viéndote feliz con el sol, con la lluvia, con la nieve, en primavera, en invierno, de noche, de día,… es imposible no esbozar una sonrisa y que el corazón no se desate con la fuerza de un huracán. La frescura del rocío por la mañana impregnada en las flores. Tenías mal levantar ¿eh?, pobre del que le tocara darte una voz para despertarte…jaja. Auténtica las 24 horas del día. Increíble.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Definitivamente, papá y mamá se llevaron la flor de la vida como segunda elección. Bancarrota total en casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y para el final, el mayor tesoro de la casa. Al hablar de la canija se me encoje el corazón. Haberla visto crecer, desde que era un retaco gordito con unos ojos que helarían al mismísimo demonio, hasta verla hecha toda una mujer con unos ojos que derretirían hasta al mismísimo Yeti. Me acuerdo de ponerme de puntillas para poder asomarme a la cuna y verte ahí, durmiendo como un ángel, acurrucada cual oso mimosín. La verdad es que no recuerdo haber sufrido ese típico sentimiento de celos que tienen los niños pequeños al recibir a un hermano menor. Más bien al contrario. ¡Una hermana peque! Alguien a la que poder ganar a los juegos, a la que poder echar la bronca, a la que poder mandar, a la que poder hacer de rabiar… ufff que gran panorama se me presentaba por delante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Verte alegre es inundar la casa de felicidad. Verte sufrir es convertir la casa en un velatorio. La Uka, bautizada, como no, por el mayor. Eso sí, el tópico de que la última en nacer es la más mimada, contigo se ha cumplido con creces. Pero hay que decir que nadie se lo merece más que tú. Esa carita redonda, con su inconfundible sonrisa picarona de “yo no he hecho nada”. Si la cara es el reflejo del alma, el tuyo es la bondad personificada, la pillería en carne viva, el sentimiento a flor de piel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contigo es la única con la que no he compartido habitación. Aunque quizá debería decir compartido habitación para dormir, porque casi he convivido más tiempo contigo que con los otros dos. Horas y horas he pasado en tu cuarto y tú en el mío, hablando, escuchando música, escribiendo, viviendo. Al cole con la enana, ahora el jefe de mesa en el comedor era el tercero. Emmm, lo siento peque pero es que a mí sí me gustan los petit suisse de fresa y las Conchas…jaja. Además te perdonaba el pescado y la verdura, joia. Y si te obligaba a comerlo era para enseñarte que hay que comer de todo…ejem ejem, ¿ha colado? Jaja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que precisamente ésta es la razón por la que todo lo que le ocurre a tus hermanos pequeños te afecta de forma especial: por el sentimiento de responsabilidad. En cierta medida, aunque sea en una porción minúscula, ejercemos de ejemplo sobre nuestros canijos y cualquier éxito o fracaso suyo nos incumbe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grease y Mary Poppins. Vaya paliza nos diste con estas dos películas. A todas horas, todos los días. Pero eras la pequeña, y por ver a la niña contenta, por verla sonreír, por verla feliz le habríamos bajado la Luna con un lazo. ¡Es que te sabías los diálogos y las coreografías al dedillo! Se me pone la piel de gallina recordando la pasión con la que vivías no sólo esas dos pelis, sino cualquier mínimo detalle que despertara curiosidad en ti (algo que no es muy difícil). Eras capaz de tirarte horas y horas mirando mariquitas en el parque, o chapoteando en la piscina del pueblo con la burbuja heredada del mayor, o haciendo montañas en el plato con el arroz con tomate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajar a buscarte al portal en plena madrugada, porque acababas de ver alguna peli de terror; ayudarte a comprender la Revolución Francesa para el examen de Historia; bajar a Volga en tu turno porque tú estabas demasiado ocupada hablando por teléfono;… imposible negarse a la Uka. Es mirar atrás y venírseme encima un alud de fotografías. En la cocina, con una camiseta heredada de la segunda que en ti hacía las veces de camisón, desayunando un vaso de leche mientras te partes de risa por los bigotes blancos que te acaban de salir. En salón del pueblo, viendo Los Autos Locos mientras papá te da de cenar tus queridos huevos fritos con patatas. A mediodía, sentada en un banco del puerto de Santander sobre las rodillas de Mamá, con una expresión de seguridad y optimismo que supera cualquier preocupación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasadas las 4 de la madrugada y tras 200 peticiones de jóvenes borrachos, la banda de la verbena se decidía a tocar “Necesito Respirar” de Medina Azahara. Y todo Arroyomuerto se volvía loco coreando su versión extraoficial. Y el tercero te subía a sus hombros. Y no desentonabas tan cerca de las estrellas en el cielo del verano salmantino, con tu mini de kalimotxo y mora. Que no falte la mora, moraya. Pero pórtate bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fan incondicional de Punky Brewster, Sabrina y Parker Lewis, entre otros muchísimos. No sé si es bueno que nos conozcamos tan bien. Así es imposible fingir momentos de duda o de cansancio o de angustia. Con un cruce de miradas nos lo decimos todo. Una sonrisa, un gesto, una palabra… pueden ser la llave para abrir el baúl de las gracias y el cachondeo, o el toque de queda para abandonar la casa y dejarte tranquila. Además con gustos parecidos: a ambos nos “apasiona” la cebolla, el pimiento y el ajo; los dos sentimos verdadera “devoción” por Espe, Mariano y demás miembros del gaviotismo; a ambos nos encanta quedarnos hasta las mil de la madrugada partiéndonos de risa con los bailes de Boney M y las mejores canciones de los 60’s y 70’s, jaja… Eso sí, otra india colchonera seguidora del Kun y Torres. Demasiados para una casa…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conocerte es quererte. Después de 20 años juntos se me hizo raro sólo poder verte cada 15 días por tu destierro universitario salmantino. Se echaban de menos tus alocadas entradas en la casa y tus huidas anónimas. ¡Grandes Tigretón y Snoopy! (Aunque yo soy más de Charlie Brown, Linus y Lucy). Sólo puedo ir de compras contigo. Sabes lo que me gusta, lo que odio y lo que temo mejor que yo mismo. Bajar la basura a las 3 de la mañana no es lo mismo sin tu “no tardes, hasta ahora”. Igual que irme a la cama sin una última risotada tuya al verme balbucear “buenas noches” con la boca llena de agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eres mi ojo derecho. El de toda la familia. Lo eres de todo el que te conoce y lo serías del mundo entero si te conocieran. Ya no me hace falta ponerme de puntillas y asomarme a la cuna para verte dormida. Echas una última lectura en la cama al libro de turno antes de que el sueño te arrope. Tus ojos se cierran, pero el flexo se niega a apagarse y permanece iluminando a la canija, que reluce como el tesoro más preciado del mundo y parte de Fragel Rock.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La valía de cada persona no se reduce únicamente a sus capacidades propias. De hecho, gran parte de nuestro verdadero valor tiene que ver con el tipo de sentimiento que despertamos en otras personas. Estoy seguro que nuestros padres, a ti, pequeñaja, te robaron. No se ha creado suficiente dinero con el que se pueda pujar por ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy el tercero de cuatro hermanos. Ellos me han ayudado a vivir feliz. Comidas, viajes, sueños,… juntos. Echar carreras en la comida para ver a quién de los cuatro se le disolvía antes la vitamina-C efervescente en el vaso de agua era todo un acontecimiento a diario. Igual que inventarnos canciones parodiando a las chicas que venían a cuidarnos, o jugar a adivinar la marca del anuncio de televisión, o ver los sábados por la mañana la Familia Munster, o los jueves por la noche Documentos TV alrededor de un bol con Crema Quilama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan diferentes pero necesarios. Tan distintos pero inseparables. Al mayor le apasionan las manzanas amarillas, a la segunda no le gustan las manzanas, al tercero sólo las rojas, y a la pequeña sólo las verdes. Y esto sólo con las manzanas… Así somos. ¡Lo que ha debido sufrir nuestra madre! jaja. La diversidad es lo que nos hace más cercanos, más activos, nada aburridos. Si no es uno, es la otra, y así siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos pasado momentos muy amargos. Pero también hemos vivido episodios de felicidad infinita. Es apasionante observaros desde fuera tanto en unas situaciones como en otras. Colas para entrar en el baño por las mañanas, un color identificativo para cada vaso, un sitio reservado en la mesa y en el coche, un sofá para los regalos de Reyes… Fotos de familia numerosa, reuniones en el tendedero, tardes de verano en la Playa de Madrid, viajes a Covadonga y a la Peña, fiestas en el pueblo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enfadarse con un hermano es enfadarse consigo mismo. Disfrutar con un hermano es disfrutar sin límites. Ambas situaciones son inevitables, pero la primera dura un minuto, la segunda eternamente. Con vosotros todo es posible. Os quiero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Qué gran puja hicisteis!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… y me quedo muy corto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-7932558248593939285?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/7932558248593939285/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=7932558248593939285' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/7932558248593939285'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/7932558248593939285'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2008/12/la-mejor-puja-de-la-historia.html' title='La mejor puja de la Historia'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-7620310172937845586</id><published>2008-12-22T01:52:00.002+01:00</published><updated>2008-12-22T02:00:31.477+01:00</updated><title type='text'>Si en aquel momento yo hubiera...</title><content type='html'>A Marion Jones,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;me arrepiento de muchas cosas. El arrepentimiento es el consuelo que nos queda después de haber cometido un error. Es como cuando, estando reunido con varias personas, alguien lanza una pregunta de cultura general. Tú crees saber la respuesta, te suena cuál es la contestación correcta, pero no te atreves a decirla por temor a equivocarte y ser marcado de por vida como el que la cagó queriendo hacerse el listo. Entonces otro del grupo, de repente, dice la respuesta que tú tenías en la mente y… voilà, efectivamente estabas en lo cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así es. Tú te dices, “mierda, eres el campeón de las respuestas mudas, tío”. Te queda ese premio de consolación. No es un mal menor. No es un mal, es un bien menor. El error es la primera premisa del arrepentimiento. El error o la equivocación sí es un mal, es no abrirle la puerta a la respuesta que llama con insistencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida es una sucesión de decisiones. Vivir es decidir. Casi en cada segundo nos plantea una nueva disyuntiva, y otra más, y otra,… Siempre hay varias opciones. Mejores y peores, acertadas y erróneas. No creo, como dicen muchos, que lo que hoy es correcto mañana puede ser equivocado, y viceversa. Las decisiones son lo que son en el momento en el que se toman. Sus consecuencias inmediatas marcan su naturaleza acertada o desacertada. Lo que sucede después es fruto del azar y puede derivar en consecuencias buenas o malas, pero la decisión original fue buena o mala en el instante mismo en el que se adoptó, con independencia de sus efectos más a posteriori.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso creo que las personas que dicen que no se arrepienten de nada de lo que han hecho porque ahora son felices, que piensan que la única forma de haber llegado a su presente ha sido gracias a todas las decisiones tomadas en el pasado, se equivocan. En primer lugar, me parece una postura bastante atrevida y arrogante el creer que nunca se ha tomado una decisión incorrecta. ¿Hemos tomado 20.000.000 decisiones a lo largo de nuestra vida y nunca nos hemos confundido? No lo creo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En segundo lugar, me niego a pensar que hay un único camino para llegar a nuestro presente. ¿Sólo viviendo mi vida tal y como la he vivido hasta hoy podría llegar a mi presente actual? ¿Si en vez de haber hecho Derecho en la Autónoma lo hubiera hecho en la Complutense no estaría trabajando donde estoy hoy? ¿Sólo puedo haber conocido a mis amigos en las circunstancias en las que lo he hecho? No lo creo.  Desde mi punto de vista, el presente que hoy vivo no es el resultado de una línea aislada. Estoy seguro de que podía haber llegado a lo que soy hoy por otro camino, tomando otras decisiones de las que he tomado en la vida real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por último, los antiarrepentidos dicen que la felicidad que hoy tienen se debe a esas decisiones pretéritas, aunque entre ellas las haya habido erróneas. Siguiendo con su teoría determinista, y siendo un poco optimista (algo raro en mí), ¿quién les dice que habiendo tomado otras opciones, ahora no serían más felices todavía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos creen que de poco sirve arrepentirse, “a lo hecho, pecho”, suele ser su frase preferida. “Ya no se puede hacer nada, para qué pensar en el pasado”, y expresiones similares también aparecen en ocasiones. Mucha gente tiene especial reparo a mirar al pasado. Otros, como es mi caso, tenemos demasiada tendencia a hacerlo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-7620310172937845586?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/7620310172937845586/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=7620310172937845586' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/7620310172937845586'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/7620310172937845586'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2008/12/si-en-aquel-momento-yo-hubiera.html' title='Si en aquel momento yo hubiera...'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-1750042514089252299</id><published>2008-12-07T03:03:00.005+01:00</published><updated>2008-12-07T03:22:45.435+01:00</updated><title type='text'>¿Qué? ¿Quién? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Por qué?</title><content type='html'>A Jordi Hurtado,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;me encanta preguntar. No son cuestiones banales improvisadas para crear conversación. Simplemente tengo curiosidad por saber acerca de mi interlocutor. Lógicamente, mi interés por la otra persona determina en gran medida el tipo de pregunta, pero resulta rara la ocasión en la que no sienta ningún tipo de deseo por conocer algo de mi compañero de diálogo. Reconozco que iniciar conversaciones no es mi principal habilidad, pero, una vez dentro, la pregunta es inevitable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que la curiosidad por los demás es innata al ser humano. Somos seres que necesitamos relacionarnos, sentirnos queridos, sentirnos pertenecientes a algún grupo. Qué mejor forma de conseguir estos objetivos que conociendo a los que nos rodean. Saber lo que les inquieta, lo que les apasiona, sus aspiraciones, sus frustraciones… Su presente, su pasado y su futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mí, esta naturaleza curiosa en ocasiones roza la enfermedad. Escuchar las vivencias más excitantes de otros me apasiona. Pero no sólo los capítulos más felices, tristes, emocionantes o singulares, sino también los momentos más cotidianos, situaciones de la vida diaria por las que todos nosotros pasamos de lunes a domingo. No sólo episodios del pasado, sino también sus previsiones de vida para el futuro. Cuál sería su reacción ante la llegada de un determinado reto, qué temen, qué aman, qué odian, qué esperan… Sus opiniones sobre temas trascendentales o sobre cuestiones de lo más usual, desde el sentido de la vida hasta la forma de hacer la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, el ánimo de conocer a la hora de cuestionar no siempre se cumple. En muchas ocasiones las personas preguntan sin ningún ánimo de saber. Su única pretensión es la de matar el silencio. No soportan los, para algunos incómodos, pero siempre necesarios, momentos de escuchar el mundo. Cómo habla una ráfaga de viento (American Beauty de nuevo, lo siento, jeje), lo que le cuentan las gotas de lluvia al asfalto, los alocados monólogos de nuestros amigos los perros, de los pájaros, o del estruendo de los cláxones de los coches o de las obras,… de nuestro entorno, de nuestra vida. No entiendo a estos negadores de la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este sentido, hay algo que me inquieta y a lo que no encuentro explicación. Me refiero a algo que me lleva ocurriendo a menudo de un tiempo a esta parte. Una conversación con un amigo que desemboca en una pregunta concreta de su parte sobre algo de mi vida, cuyo objetivo no es saciar ninguna duda razonable. Me explico, la otra persona no tiene ningún interés en conocer la respuesta que me dispongo a ofrecerle. En realidad, no sé qué finalidad tiene su interrogante, pero estoy seguro que no les importa en absoluto mi contestación. Quizá, sólo sea para dar un giro al tema de conversación o simplemente para iniciarla o para acabar con la (supuesta) incomodidad del silencio… no lo sé. “¿Por qué me pregunta esto si no le interesa la respuesta?”, me pregunto, valga la redundancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me encanta preguntar porque lo que viene después es impredecible. Primero la reacción, luego la decisión, y posteriormente el relato, aderezado con la función teatral de gestos, expresiones y demás ingredientes del mismo. La primera reacción ante la pregunta es un síntoma claro de lo que viene a continuación. Sorpresa, incredulidad, desconfianza, emoción… Luego llega la decisión del cuestionado, si responder o no. Y en caso afirmativo, comienza el viaje hacia otro mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que escuchar historias vividas por los demás te transporta a su singular mundo. Atender a tu narración sobre lo que sucedió aquel martes y 13 de diciembre en aquella cafetería me sitúa en la mesa de al lado, junto a la vuestra. Os miro y una sonrisa de complicidad se instala en mi cara. La sensación de trasladarme a aquel momento mientras te escucho va incluso más allá. Puedo hasta ver a través de tus ojos, escuchar los latidos acelerados de tu corazón y sentir el sudor de las palmas de tus manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trata de hacer tuyos momentos de una vida ajena. Colarte, por un instante, en su pasado y descubrir un universo nuevo, su universo. Sentir sus sentimientos y vivir sus vivencias. Es jugar a ser otra persona o, si se prefiere, contemplarla in situ desde fuera. Puedes protagonizar la película o, simplemente, sentarte en una butaca a verla. Una película real, que ha sucedido, sin efectos especiales ni giros de guión, un hecho auténtico experimentado por alguien cercano a ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como aquel parto interminable, inenarrable, pero increíblemente sensacional. Te acompaño desde que te despiertan, en plena madrugada, las primeras contracciones madrileñas, hasta la venida al mundo de esa preciosa chiquilla en tierras jienenses. Te veo sufrir de dolor, te veo llorar de alegría. Casi hasta padezco tu sufrimiento, casi hasta siento tu felicidad. Descubro junto a ti lo que significa traer a la vida a una persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuchar sucesos ajenos vividos por personas a las que quieres supone una cierta invasión vital. Pero en esta ocupación no hay atentados suicidas, ni armas de destrucción masiva, hay un gran deseo por profundizar en lo más íntimo de esos seres. Recordando tu arriesgado viaje a París, 32 horas de autobús, una final histórica,… Tus solitarias tribulaciones en la ciudad del Sena no lo eran tanto, yo estaba allí, a tu lado, contemplando Notre Dame y disfrutando de Henrik Larsson repartiendo asistencias a diestro y siniestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos estos particulares cuentacuentos me llevan de ruta por sus recuerdos hasta dejarme abandonado a mi suerte en su corazón. Disfruto al lado de un motero viendo a Olga jugar con Iván y Carmen, salto junto a un hermano mientras escuchamos a Maximo Park en el último Summercase, camino de la mano por el Paseo Marítimo de Gijón con una Santa adolescente, acompaño en el asiento de atrás de un coche de autoescuela a una periodista genial, presencio la reunión de un claustro universitario repleto de carcamales que tratan de complicar los inicios a la mejor profesora del mundo,…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me congelo de hielo en Rusia con un chaval que no sabe qué demonios está haciendo allí, bailo en LaLola al son de “The girl from Mars” de la mano de un DJ nazarí, me emborracho con macetas de sangría al lado de una chica de Villaverde y otra de Valdemoro, un demente reconocido me presenta a Alaska en el Pentagrama, me muero de los nervios justo antes de actuar en el primer gran casting de una ingeniera, acudo al inicio de una amistad entre el mejor graffitero de España y los muros serbios, ayudo a un vasco universal a arreglar el Mundo, me tiro en paracaídas inmediatamente después de que lo hayan hecho una atlética cumpleañera y un templario madridista,…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He vivido todos estos momentos gracias a vosotros. Y muchos más que me quedan por vivir… si me dejáis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para aterrizar de lleno en estos capítulos se necesitan mucho más que palabras. Como decía antes, gestos y sensaciones son los billetes imprescindibles para emprender un viaje inolvidable, para subirse al álbum de fotos de la otra persona y vivir la película de su vida. Los ojos, las manos, el tono de voz, la gestualidad, la sonrisa,… son medios de transporte que tienen por destino historias fascinantes a las que nos envían, más deprisa o más despacio, por un camino u otro, dependiendo de su intensidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reconozco que muchas veces mis oídos han cerrado sus puertas para dejar vía libre a la observación visual. El brillo de la mirada del protagonista del relato, durante la conversación, transmite tanta energía que casi se podría ver a través de sus ojos. La mirada perdida te acompaña en sus experiencias. Luego está la sonrisa. Esa maldita delatora que te ayuda a descubrir algunos de los momentos más especiales vividos por tu conversante. Aparece como por arte de magia, como ese invitado al que nadie esperaba pero que todos se alegran de ver. Y lo mejor de todo es que se contagia al instante y que no te abandona durante toda la velada. Los movimientos de las manos, la cadencia de la voz, la postura del cuerpo,… todo ello forma parte de la obra de teatro a la que asistes encantado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una pregunta es una llamada a la puerta de la intimidad de otra persona. Te pueden abrir y enseñarte la casa, puede que no hayan escuchado el timbre, puede que no te quieran abrir, y puede, incluso, que no haya nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me encanta visitaros.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-1750042514089252299?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/1750042514089252299/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=1750042514089252299' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/1750042514089252299'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/1750042514089252299'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2008/12/qu-quin-dnde-cundo-cmo-por-qu.html' title='¿Qué? ¿Quién? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Por qué?'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-7068481628624364382</id><published>2008-11-30T19:06:00.002+01:00</published><updated>2008-11-30T19:10:17.786+01:00</updated><title type='text'>Life killed the radio dreams</title><content type='html'>A Marconi y a James Matthew Barrie,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;más de quince años pasando juntos todas las noches y aún no sé quién eres. Me cuesta recordar la última vez que me dejaste pasar a solas la madrugada. Tantísimas noches inolvidables, envueltos en sueños, compartiendo ilusiones, dibujando el futuro entre palabras… También hemos vivido oscuras madrugadas, donde la almohada era nuestro único escudo contra los miedos que nos rodeaban y amenazaban abordar nuestro demasiado escandaloso Pikolín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevo escuchando tu voz nocturna desde que iba al Breogán, acompañándome siempre. Mi fiel escudera entre las sombras madrileñas. Y salmantinas, y gijonesas, y segovianas,… porque allá donde yo iba acudías tú. Hablándome, llenando vacíos de soledad. Eran horas y horas, pero a mí se me pasaban en un suspiro. Incluso en esas noches en las que tus palabras chocaban contra los muros de mis pensamientos, cuando oía tu voz pero no la escuchaba, cuando estaba demasiado ocupado estudiando, escribiendo, reflexionando o simplemente soñando, algo dentro de mí se empapaba de tu presencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos presentó Jorge cuando los hermanos compartían habitación. Fue un flechazo. Te vi, te escuché, y no pude separarme de ti. Conoces mi vida casi mejor que yo (el casi sobra) y sabes que gran parte de lo que soy te lo debo a ti. Tú y yo no compartíamos noches, las vivíamos, las saboreábamos hasta que casi nos cortábamos la lengua con ella. Mi pequeña gran confidente. En los buenos y en los malos momentos, nunca te has ido de mi lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio era debajo de la almohada, ¿te acuerdas? Parecía increíble que de un cuerpo tan pequeño pudiera salir tanta energía, tanta vida. Tengo grabado a fuego aquella madrugada, aquel “Would I lie to you” de Charles &amp;amp; Eddie que me dedicaste y con el que me rescataste de la maldita pesadilla. Tantas historias, tantas conversaciones, tantas alegrías, tantos lamentos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recurro a ti porque tú eres el principio y creo que me he perdido. Desconozco el punto en el que me desvié de la senda marcada por la ilusión. La vida me está llevando por el lado equivocado y no puedo hacer nada para remediarlo. Nada de lo que tú y yo teníamos planeado. ¿Recuerdas aquellas noches de domingo bailando pasodobles? Nunca imaginamos que nos veríamos en esta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Haz lo que debas”. No es el título de la peli de Spike Lee, es lo que me dijiste la noche anterior al examen de selectividad. Un salvavidas en un océano repleto de dudas. No lo cogí y me ahogué. Y ahí sigo, viviendo en el fondo del mar, en otro mundo. En realidad, creo que nunca he llegado a estar en la superficie. He visto cómo las personas de mi alrededor, antes o después, decidían calzarse las aletas, poner rumbo de nado vertical y abrazar la madurez, dejando atrás las estrellas y caballitos de mar para respirar el aire fresco de los adultos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida en mi mundo, junto a los arrecifes subacuáticos, es lenta pero segura. Los segundos se hacen eternos, cada movimiento se mide al milímetro, la gravedad nos abandona pero la presión nos invade. Hay mucho tiempo para pensar. Demasiado tiempo para pensar. La parsimonia es la gran aliada de la reflexión, que acaba por convertirse en paranoia. Mientras, esa lentitud le tiene declarada la guerra incondicional al impulso, a la espontaneidad, al sentimiento original.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decía que aquí, en el fondo marino de la inmadurez, la vida es más lenta, pero también más segura que ahí afuera. Sabes a qué atenerte (seguridad jurídica, para algo me sirvió Derecho), todo tu alrededor te es conocido, el agua te protege por doquier. Además, al tener tanto tiempo para pensar, se medita cada decisión casi hasta sangrar. Es difícil equivocarte en tu elección. “Pero puede que de tanto pensarla, te decidas demasiado tarde”, decís los de la superficie. No. Aquí abajo, el tiempo se estira como una goma. Aquí nunca es demasiado tarde. Allí arriba casi siempre lo es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta mañana, camino del trabajo, alguien me ha dado una voz justo cuando iba a entrar en el Metro. Me he girado y era Segundo, mi profesor de guardería. Hacía más de cinco años que no sabía nada de él. En apenas diez minutos de conversación nuestros recuerdos se han remontado dos décadas atrás. Ya peina canas, pero su semblante de buena persona y su calidez y cercanía a la hora de hablar los mantiene intactos. Como hace más de 20 años, cuando él y Nines trataban de poner orden en La Locomotora, entre un grupo de canijos incontrolados locos por ver la última peli de Disney.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Cuánto odiaba el babi! Creo que era el único de mi clase que no tenía. Yo estaba tan feliz manchándome de tomate frito o de puré de patatas mi chandal Yanlis o mi camiseta de Helechitos, sin usar ningún batín uniformado. Y esos recreos en el parque iniciándonos en el mundillo del balompié… ¡Grande Raymon! esa zurda que aún hoy en día es la mejor del Barrio del Pilar, con diferencia. Aquellas fabulosas esculturas de plastilina, los maravillosos lienzos a base de ceras, las majestuosas edificaciones con las piezas de Lego…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debe ser curioso para Segundo ver, después de 20 años, a ese chavalín que solía vestir aquella camiseta roja y sus zapatillas Yumas pintarrajeadas con tinta de bolígrafo. Me siento orgulloso de haberle tenido de primer profesor (con los innumerables tostones que he tenido después). Es de esas personas que te dejan huella para toda la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo cierto es que, dos décadas más tarde, mi ánimo sigue buceando en el fondo del océano. Digo mi ánimo porque mi cuerpo emergió en la superficie hace un tiempo. Empujado un poco por la corriente, otro poco por familiares, amigos, hechos de la vida,… pero eso, empujado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arriba se ha impuesto la apología de la responsabilidad. Cualquier error es magnificado hasta límites desconocidos, tiene tintes casi hasta dramáticos. No hay vuelta atrás y puede suponer un punto y aparte en el desarrollo de tu vida. Sin embargo, los éxitos carecen de reconocimiento, se dan por supuestos, pocas veces van acompañados de una mísera muestra de satisfacción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las profundidades las cosas son diametralmente opuestas. En primer lugar, como decía antes, las equivocaciones pocas veces se dan (la frontera entre lo bueno y lo malo es casi imperceptible), y cuando efectivamente se producen (y no pueden ser subsanables) la consecuencia no pasa de una necesaria auto-reprobación, de un “vaya, la cagué, tomo nota para la próxima”, una sonrisa y para adelante. Y en el caso de los triunfos sucede tres cuartos de lo mismo. Las palabras de aliento y los aplausos (en ocasiones, hasta inmerecidos, pero que el corazón agradece profundamente) no faltan nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que acostumbrarse a vivir afuera requiere un tiempo. La pregunta es si quiero acostumbrarme a esa forma de vida. Creo que no. Entonces, ¿puedo vivir permanentemente arriba con una mentalidad de abajo? Creo que tampoco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Hay que madurar”, “la vida tiene sus etapas”, “se aprende a vivir a base de golpes”,… son expresiones que he oído muchas veces y todas ellas me parecen equivocadas. Crecer es obligatorio, madurar es una elección, por lo tanto, no hay obligación de alcanzar la madurez. Si escoger el camino más sencillo (y que yo desee) es no madurar, buscadme allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida no tiene sus etapas. La vida es una etapa continua, sin fases que la dividan. Está claro que el cuerpo y la mente varían a lo largo de los años, pero me niego a aceptar que en un determinado momento todo tu mundo se transforma y quedas impedido de hacer o decir ciertas cosas. Creo que puede haber personas de edad avanzada que tengan un espíritu de chavales, y críos que se sientan como verdaderos dinosaurios. La vida no está marcada por patrones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿El aprendizaje sólo se adquiere a través de malas experiencias? Sinceramente, no estoy de acuerdo. Observando, analizando, dialogando,… así se puede crecer, sin necesidad de atravesar sufrimientos o disgustos. De hecho, el haber sufrido desdichas o cometido errores no es garantía de no volverlos a sufrir o cometer. Esa maldita piedra en la que tropezamos una, dos, tres, y no sé cuántas veces más, es testigo directo de ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé, quizá mañana piense todo lo contrario. Esto es bastante infantil ¿no? Pues eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… y esta noche, a escucharte, como siempre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-7068481628624364382?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/7068481628624364382/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=7068481628624364382' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/7068481628624364382'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/7068481628624364382'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2008/11/life-killed-radio-dreams.html' title='Life killed the radio dreams'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-860935808746987076</id><published>2008-11-19T22:57:00.004+01:00</published><updated>2008-11-22T00:59:48.677+01:00</updated><title type='text'>En el nombre de Ángel Juan</title><content type='html'>A quien fue, es y será parte de mí,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;te echo de menos. Hace más de un año que tus maltratados pulmones decidieron que ya era suficiente. Estoy seguro que incluso ellos, a los que citabas día a día con el señor Marlboro (casi hora a hora), están orgullosos de haber escoltado, durante más de medio siglo, al corazón más grande que ha conocido jamás el planeta Tierra, y parte del barrio de Carabanchel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque ese era tu barrio. Allí naciste, allí hiciste tus primeros amigos (de los miles que conquistarías), allí traveseaste de cani, allí jugaste tus primeros partidos como profesional, allí conociste a mum,… Siempre he creído que todos llevamos en nuestra forma de ser las raíces del lugar en el que nos hemos criado. Seguramente, todos esos falsos cosmopolitas que reniegan abiertamente de su origen no hagan con esa actitud sino reafirmar la personalidad propia de su ciudad o barrio de la infancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carabanchel huele a desparpajo. Popular, bullicioso, ajetreado, descontrolado, impulsivo, racial…Así veo a tu barrio. Así te veo a ti. Paseo por Vía Carpetana y te veo jugando a las cartas con los gitanos; llego hasta el Campo de La Mina y se me ponen los pelos de punta recordando tus tardes de central en el Cara; me paso por los alrededores de Vistalegre y me invitas a unos churros en aquella chocolatería que llevaba tu amigo valenciano…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eras tierno. Desde Jorge, pasando por Vanesa, Alfon, Inés y María. Tu cara al verles expresaba una emoción poco común. Te mezclabas con nosotros. Volvías a tu niñez por unos momentos y te unías a nuestro grupo como uno más. Desvivirse. Eras capaz de eso y mucho más por cualquiera de nosotros. Te has ido vacío de cariño. Lo has dado todo y no sé si hemos sido capaces de devolvértelo. Un corazón tan grande es difícil de llenar pero a fe que lo hemos intentado con todas nuestras fuerzas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Te acuerdas de aquella mañana de otoño en la Ciudad Deportiva? Llegamos tarde, como casi siempre, pero con unas energías que rayaban el éxtasis. Jugué y me cogieron. ¡En el máximo rival del equipo de tus amores! Y allí estabas tú, el más feliz del mundo. Seguramente, ni aunque mis pies hubieran ido a dar con el Manzanares aquel día tu sonrisa habría sido tan sincera y radiante. Durante más de 25 años, tú has sido el único hincha atlético que se entristecía cuando el Madrid palmaba. “No pasa nada, Pablo, piensa que nosotros estamos peor”. Jajaja, ese era tu consuelo. Siempre sacando la cara por los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todas aquellas tardes llevándome al Pardo a entrenar. Bajando a vernos a Las Eras en aquellos veranos de fantasía en tu añorado Arroyomuerto. Enseñándonos a nadar en la recién estrenada piscina del huerto de la calle. A montar en bici, a conducir, a jugar al ping-pong, a querer. Porque verte era ver comprensión, sosiego, consejo, cariño, pasión, alegría. Eso sí, eras poco de medias tintas. Nervio, raza e intensidad dulcificados con un poco de paciencia (sólo un poco) daban como resultado una persona inflada de temperamento y también de bondad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las sobremesas viendo el Tour, o tus somníferos preferidos, los Documentales de La 2. Los churros y las porras para desayunar los fines de semana (en los últimos años eran casi más para comer…), tu barita mágica en la cocina…Nunca ha habido, ni habrá una tortilla de patatas tan sabrosa, deliciosa y absolutamente genial como la tuya. Esos boquerones en vinagre, esas ensaladas aliñadas para piratas (así ha salido Flor, jeje)…Siempre con la radio, y con la sonrisa. Echo tanto de menos esa sonrisa…Malditos dientes…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una voz inconfundible (aunque Jorge y yo hayamos tratado de igualarla, sin éxito, por supuesto), y un bigote que se fue haciendo madridista te acompañarán siempre. La de horas que te tiraste esperándonos a Flor y a mí en la escuela de música…No te imaginas el gozo que sentía al verte los días que tenías reunión con el tutor en el cole. Eras el primero en confiar en mí. Siempre creíste más en mí que yo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mirar hacia atrás en situaciones difíciles era verte siempre. Tu mano sobre mi hombro y un gesto de asentimiento eran suficientes para que los miedos desaparecieran. En aquellas horribles tardes de dentista, en la operación, en las dudas universitarias, en las crisis familiares, en los problemas de amores,…por allí siempre pasaba Ángel Juan o Juan Ángel, tanto monta, monta tanto. Era un alivio tenerte cerca. ¿Seguridad? Absoluta, a tu lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maldigo la mala suerte que te acompañó en los últimos años. Un cruel sufrimiento inmerecido que tú, enfrentándote con tu inseparable valentía, combatiste día a día pero que, a la postre, fue haciendo herida en tu alma. Hasta el hombre más virtuoso del mundo era retado por el destino. La enfermendad, la presión, el exceso,…demasiados enemigos unidos al mismo tiempo. Aún así, acabaste con todos. Una victoria digna de tu Atleti en la Champions o de tu Cara en Tercera. Un triunfo a base de tesón, de no tirar nunca la toalla, de luchar hasta la extenuación. Tu victoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Eres igualito que tu padre”. Otra de las frases que más he escuchado en mi vida. Y nada que me haga más orgulloso. Las similitudes se quedan, en su mayoría, en el casco. Por desgracia para mí, el puesto de mandos no es tan parecido. Jorge, Flor y María. Seréis ansiosos. ¡Qué poco me habéis dejado! Me queda tu recuerdo y el orgullo de ser hijo de aquel carabanchelero alegre, inquieto y con un corazón de oro que lo fue empeñando poco a poco por todos nosotros. Por todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Da besos de mi parte por allí arriba a todas las personas que se han ido, llevándose consigo un pedacito de mi vida. No pasa un día en el que no me acuerde de vosotros (Chelo, Patro, Tomás, Alfonso, Paco, Volga…y tantos otros).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan parecidos y tan distintos…ojalá fuera "igualito" que tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te quiero.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-860935808746987076?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/860935808746987076/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=860935808746987076' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/860935808746987076'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/860935808746987076'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2008/11/en-el-nombre-de-ngel-juan.html' title='En el nombre de Ángel Juan'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-5722066372846492480</id><published>2008-11-07T00:12:00.005+01:00</published><updated>2008-11-07T01:31:33.913+01:00</updated><title type='text'>Confesiones (tardías) de un norteño a una sureña</title><content type='html'>A ti,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;supongo que algún día tocaba hablar de esto. Borbotones de sentimientos y chorros de sensaciones personales. No voy hablar ni con el cerebro, perdedor al Brain Training; ni con las manos, agarrotadas de tanto apretar aquel corazoncillo de gomaespuma; ni con el corazón, usado como pelota para jugar aquel partido de tenis que nunca llegamos a disputar; ni tampoco con mi atrofiado sexto sentido que tantos disgustos me ha traído. ¡Qué lo haga el alma!, que siempre es sincero y no se deja llevar por las emociones. Allá vamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguramente haya cometido uno de los mayores errores que se puedan cometer, y que en mi caso no han sido pocos, la verdad. Uno mismo sabe diferenciar cuándo se ha equivocado en pequeñeces y cuándo la cagada puede tener consecuencias irreparables. Creo que yo estoy en la segunda categoría. Seguro. “Ya es demasiado tarde”. Cuántas veces me habrán dicho esa frase…Demasiado tarde porque ya no hay vuelta atrás, porque las segundas oportunidades sólo se dan en las películas, y porque lo que hiciste en el pasado (o más bien, lo que no hiciste) te suele acompañar de por vida. ¿Hay alguien con una máquina del tiempo en la sala? Ofrezco ricas napolitanas y limonadas del Mercadona, y hasta algún triángulo de regalo -instrumento musical indispensable para dibujar preciosas canciones como Francisco Alegre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo aquel jueves 3 de julio en la cafetería charlando a tu lado con Raquel, María y demás compañía, de las tapas tan ricas, pero tan raras, que me habían puesto en el Congreso del día anterior. Yo pensaba: esta tía nueva que entra aquí pensará que soy el más friki del mundo (hasta que conociste a tu sustituto en la empresa, espero, jaja). Desde aquel día, tengo archivados por orden alfabético todos y cada uno de los encuentros (con palabras de por medio, o no) que mis ojos tuvieron con tu presencia. En tu odiado metro, en los cafés matutinos –aunque yo los recuerdo vagamente por mi somnolencia crónica mañanera-, en tus viajes de ida y vuelta al baño, en tus despedidas hasta el día siguiente mientras otros dos amigos y yo departíamos en la calle…Fue un verano diferente. Trabajando y disfrutando. ¡Qué contradicción! Mariposas en la tripa, el corazón a mil, las palabras que se traban, el estómago que se cierra (ni un mísero bocata cantábrico, joe)…Esa chica tenía algo especial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel día en el Plaza Norte (perdona, jajaja) un huracán pasó de refilón a mi lado y me descolocó totalmente. En el McDonald’s, hablando de Canadá, de tu cole de pijos con uniforme y bañador, de las macetas de sangría en El Alquimista,…luego de tiendas, aquella que buscabas de regalos, la Fnac, aquel paisano salmantino de la parada, una apuesta que acabó en empate (aunque la mía era anterior)…Luego vacaciones y msn. Bueno msn no, o sí, pero sin hablarte. Seré idiota. ¿Dónde te has dejado la iniciativa, Celticman? Es preferible pedir perdón a pedir permiso. Era así ¿no? Apuntado queda. Pero “demasiado tarde”…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la primera vez que me paso las vacaciones de verano deseando volver al curro, y no precisamente por los madrugones ni por “mrs. goodmorning”. Estabas conmigo en Gijón; en Salamanca; en el banco del parque con los amigos; en casa de Jhona grabando el programa; con Victor jugando a la Play; viendo a Pau &amp;amp; Company poniendo contra las cuerdas al NBA Team; en el Bernabéu viendo al Madrid y al Sporting; con Nacho en Ópera; en el concierto de The Wombats (ahí en cuerpo y alma); viendo con Rosa en La Vaguada Vicky, Cristina, Barcelona; hablando de la vida con Chiki y Raffa; escuchando a Wilco tocar Impossible Germany con Salva;…Arrasando con todo, ahí estabas tú. En la cabeza y en el corazón. En el Norte y en el Sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los puntos suspensivos de la sonrisa perenne. Que se partía de risa (forzada muchas veces, ejem ejem) con mis conflictos diplomáticos con los italianos y de mis aventuras con los oculistas sacados de la peli Hostel. Que se tronchaba con la historia que precede a mi “amor” por Zaragoza. Los problemas dejaban de ser problemas con esa cuarto menguante tumbada de oreja a oreja. Por Madrid, un duende con mirada zaina, nada triste. Y con palestino, y no del Zara precisamente. Aquel chaval (no saquemos el tema de la edad, jaja) de las extrañas manías había caído de lleno y sin paracaídas en una de las historias de Pon&amp;amp;Zi (no de HellowKittie ni WinnieThePooh). Aquel exgraffiterometalerohiphopero sentía la necesidad de echar unas caladas a la graciosa, pequeña y preciosa cachimba que la Universidad Carlos III guardaba en su Facultad de Humanidades, Comunicación y Documentación (es lo único que le falta a la Autónoma). Aquel desconectador profesional de conversaciones y eterno estudiante de Historia del Periodismo Español (pero con dos matrículas, ejem ejem) se había enamorado de una guionista de autobuses a la que 13 rosas logró sacar alguna lágrima que otra. Aquel abogado y casiperiodista que vio en el Puerto de La Coruña una obra de dimensiones titánicas pensaba segundo a segundo en una futura inquilina de un piso de la céntrica calle de Fuencarral. Pero aquel tío melón nunca se decidió a pasear su viejo, pero útil, Cari por las calurosas tierras del sur, desde la que apenas se divisan las 4 Torres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay personas que tienen mala suerte perdiendo trenes y ascensores físicamente, y también los hay que la tienen perdiéndolos metafóricamente. Conozco a un superhéroe al que le sucede lo segundo. Estuvo semanas y semanas cargando en su mítica mochila John Smith con un triángulo que pedía a gritos un viaje al sur de Madrid, pero que nunca tuvo narices para decidirse a hacerlo. Un superhéroe enamorado de la copla que solía perder apuestas a sabiendas, sólo para garantizarse volver a ver a una nota musical. Un superhéroe ciego que acostumbraba a hacer niñerías, como dejar de hablar y mandar mails, a una pequeña hobbit sólo por indicios de presencias de otros punto y comas. Fotos, conversaciones por el msn, llamadas al móvil, salidas a tomar algo, un cine,…Alguien hizo todo lo que dejó de hacer el amigo de Peter Parker, que debería haber aprendido de cómo actuó su colega neoyorkino con Mary Jane. Pero escogió el camino equivocado, el que lleva a ninguna parte. Bueno, esta senda sí que tiene destino: Friendshipville.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se suele decir que todo tiene una moraleja. El problema es que ésta tiene aplicación para los actos futuros y el futuro es muy caprichoso, y muy cruel cuando acaba de terminar de ver la gala de Gran Hermano. Mi futuro está en el pasado. Unos tres, cuatro o cinco meses atrás, aproximadamente. Repito: ¿Se ha traído alguien hoy la máquina para viajar en el tiempo? El tiempo. Jugando siempre en campo contrario, con el firme embarrado y dos linieres novatos. Así gana cualquiera. Bueno, habría que verle jugando al ilikechallenge (ai laik). ¿El Señor Tiempo será de los que abre los ojos debajo del agua? Seguro que aún usa burbuja. Él no se hunde, pero sumerge las esperanzas de chatarreros amantes de las palomitas de microondas. Los sueños del hijo del helecho eran un escaparate habitual para que la dueña de Wendy, e ídola (del sur) de Mario, se desenvolviera cual Charlize Theron en el papel protagonista de la película. Pero eran eso, sueños. Ahora casi prefiere ni cerrar los ojos por miedo a la aparición de cameos inesperados, a la emisión de una película en blanco y negro o, lo que es peor, al cierre definitivo del cine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La indecisión. Fanta, Kas, Trina, Schweppes,…Esta es la cuestión. No es baladí. Puedes creer que la Fanta está esperando que la bebas, cuando lo que está pensando realmente es que eres un melancólico aburrido seguidor de Coldplay, y que lo que más te conviene es que pidas Kas. El caso es que yo quería, y deseaba (amigo psicoanalista), a Fa nta, pero no la pedí. Llegué a la barra y comencé a hablar con el camarero. Hablamos horas y horas, conversaciones amenas, graciosas, interesantes, poco personales… De música, de cine, de viajes, de periodismo, de todo lo habido y por haber en la Galaxia, menos de la bebida que realmente deseaba. – Quiero una Fa nta, por favor. Es posible que luego no les quedara o que la última que les quedara se la hubiera pedido antes otro cliente, pero al menos habría dejado claro mis gustos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Tanto te costaba pedirla joven padawan? Pues sí que le costó, sí. Tanto que no lo hizo. Y que se tuvo que marchar del bar sin escuchar la actuación musical de esa noche. Una chica joven, vitalista, inteligente, comprensiva, guapa y bajita que tocaba la guitarra de escándalo. Antes de abrir la puerta para marcharme, me giré y pregunté con interés, -¿de dónde viene esta estrella a la que apodan “la crack”? -Del Sur.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-5722066372846492480?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/5722066372846492480/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=5722066372846492480' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/5722066372846492480'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/5722066372846492480'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2008/11/confesiones-tardas-de-un-norteo-una.html' title='Confesiones (tardías) de un norteño a una sureña'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-5666910444066813789</id><published>2008-11-03T19:01:00.000+01:00</published><updated>2008-11-03T19:02:33.013+01:00</updated><title type='text'>Dos  malos conocidos y uno bueno sin conocer</title><content type='html'>A Rudy, Rudy, Rudy, Rudy Fernaaaaaaaaaandez (con la melodía del tema Ruby, de Kaiser Chiefs),&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Obama o McCain? Me parece que falta una tercera opción. Simplificando, ambos candidatos representan la derecha y la extrema derecha, respectivamente. ¿Y el candidato de izquierdas? ¡Ah no!, se me olvidaba que en EE.UU. los socialistas, comunistas, anarquistas, y demás personas de tendencias progresistas sufrieron una abducción masiva y desaparecieron de la faz de la Tierra camino del Planeta Rojo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me parece vergonzoso que la mayor potencia mundial no cuente con un partido político verdaderamente de izquierdas que aspire a la presidencia del Gobierno. Me importaría un bledo si fuera en algún otro país, pero por suerte o por desgracia (más bien por lo segundo), lo que suceda en EE.UU. mañana me afectará de una u otra forma. No falta quien dice que el Partido Demócrata representa los valores más propios de la izquierda política: primacía de los derechos sociales, cuidado por el Medio Ambiente, economía intervenida por el Estado, compromiso con la Cultura, supremacía de los principios de Solidaridad, de Paz, de Igualdad…Ja ja ja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Basta echar la vista atrás para darse cuenta de que presidentes demócratas han cometido tantos crímenes humanitarios como sus “primos-hermanos” republicanos: Durante la Administración Clinton, las sanciones económicas costaron la vida de miles de iraquíes, y los bombardeos de los aviones estadounidenses se sucedieron periódicamente tanto en Irak, como en Yugoslavia, Sudán, Zaire…; Harry Truman ordenó el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki; en los años 60, Lindon Johnson terminó el trabajo iniciado por su predecesor, John F. Kennedy, e intensificó la guerra de Vietnam. Algunos dirán que todas estas actuaciones contaban con un respaldo internacional (bien de la ONU, bien de la OTAN, de naciones aliadas, etc.). Pues bien, creo que para los miles de muertos inocentes que arrastraron todas estas operaciones no es excesivo consuelo que EE.UU. las ejecutara con el consentimiento de no se qué institución o país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la cuestión medioambiental sucede tres cuartos de lo mismo. Al Gore, otrora vicepresidentísimo de Clinton, se ha convertido en el adalid de la lucha contra el cambio climático, Premio Nobel de la Paz incluido (es que es para partirse de risa, joe). Esta vena sensiblera por el desarrollo sostenible le ha llegado un poco tarde, ¿no? En 1997, durante su Gobierno, más de 160 países, entre ellos EE.UU. (mayor contaminante del mundo), firmaron el Protocolo de Kioto para limitar las emisiones de CO2. Gore efectivamente suscribió el documento, pero lo hizo sabiendo que era papel mojado. Por eso, ya en territorio estadounidense, ni él ni Clinton hicieron nada para que fuera aprobado por el Congreso norteamericano. Una hipocresía galopante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por si esto fuera poco, Gore se ha mostrado firme partidario de los biocombustibles. Es decir, de la desertificación de superficies gigantescas, destruyendo bosques y tierras de cultivos tradicionales en Latinoamérica, Asia y África. Una deforestación que aumentará las emisiones de gases de efecto invernadero por el tratamiento de los suelos, la agricultura intensiva y el transporte. Esto acelerará el calentamiento global, y encarecerá los alimentos de primera necesidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y qué decir del sistema económico. Demócratas y republicanos son carne de neoliberalismo. Mismos perros con distinto collar. Privatizaciones masivas, liberalizaciones indiscriminadas, mano de obra barata, mercado libre y autocorrector. Esto es lo que nos espera gane quien gane. “El fundamentalismo de mercado neoliberal siempre ha sido una doctrina política que sirve a determinados intereses. Nunca ha estado respaldado por la teoría económica. Y, como debería haber quedado claro, tampoco está respaldado por la experiencia histórica. Aprender esta lección tal vez sea un rayo de luz en medio de la nube que ahora se cierne sobre la economía mundial”, así resumía Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía 2001 (los mismitos méritos que Gore…ejem, ejem), su percepción sobre cómo el neoliberalismo ha llevado al mundo a la situación actual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del Partido Republicano acabo antes si digo que un gabinete compuesto por Dipsy, Lala, Po y Tinky Winky sería mucho más beneficioso para el mundo que uno compuesto por republicanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo de mañana es un Ruíz-Gallardón contra Esperanza Aguirre. Un Valladolid contra Oviedo. Un Bustamante contra OBK. Malo contra peor. Peor contra horrible. Es una pena que las experiencias político-económicas más recientes que aplicaban políticas progresistas reales fracasaran por su dirección totalitaria (U.R.S.S., Cuba, Corea del Norte,…). Y luego está China, también viciada de origen por su bochornoso tiroteo continuo contra los Derechos Humanos. La izquierda europea dominante de ahora no es más que una derecha camuflada. Social-demócratas, laboristas, partidarios de la tercera vía de Blair…eso es vender humo. Aún así, están a años luz del Partido Demócrata de EE.UU.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que es utópico, pero creo que va siendo hora de que el mundo esté liderado por una potencia revolucionaria, solidaria y progresista. Por desgracia, creo que el Gobierno de Arroyomuerto ahora mismo está pendiente de otras cosas, pero yo apostaría por él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso, In Obama We Trust (más que nada porque le gusta el basket, ¿verdad Rudy?).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-5666910444066813789?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/5666910444066813789/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=5666910444066813789' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/5666910444066813789'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/5666910444066813789'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2008/11/dos-malos-conocidos-y-uno-bueno-sin.html' title='Dos  malos conocidos y uno bueno sin conocer'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-336756117321505550</id><published>2008-10-30T20:19:00.006+01:00</published><updated>2008-11-01T00:24:59.600+01:00</updated><title type='text'>Un mundo feliz</title><content type='html'>Al vigilante de las pistas de tenis del polideportivo,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la mayoría de las tardes (cuando salgo de trabajar a una hora reconocida por la Unesco) vuelvo a casa en autobús. Dos paradas después de haberme subido al bule suelen hacerlo un grupo de discapacitados psíquicos provenientes de una escuela especial cercana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acuerdo que de pequeño, paseando una tarde con mis padres por un parque que hay junto a mi casa, me encontré de bruces con varios chavales con síndrome de Down, que tendrían más o menos mi edad de entonces (unos 10 años). Los críos iban jugando con un balón de playa (el típico de Nivea) gritando como posesos, empujándose y riéndose a carcajada limpia. Recuerdo que me causaron una sensación tremenda. Mitad asombro, mitad miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me asombró la violencia y el barullo que estaban montando corriendo detrás de la enorme pelota arrasando con todo lo que se les ponía delante (incluyéndome a mí). Me asustó su forma tan extraña de hablar, el tono tan grave de sus voces siendo tan pequeños como yo, las dificultades que tenían para moverse y también sus rostros. Mis padres se debieron dar cuenta de las sensaciones que aquellos chicos habían causado en mí porque me viene a la mente (aunque no me acuerdo de las palabras exactas) que me tranquilizaron con alguna frase del tipo "no pasa nada, son niños normales pero que tienen una enfermedad".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos meses más tarde metieron en nuestra clase del colegio a un chico llamado Alberto, un par de años mayor que todos nosotros, y que padecía una ligera discapacidad psíquica. Se integró rápidamente en el grupo. Recuerdo que al ser más alto y más fuerte que la mayoría de nosotros siempre le elegíamos el primero cuando hacíamos los equipos para jugar al fútbol, era nuestro Casillas particular. Le cojimos mucho cariño, pero al poco tiempo se marcho a otro colegio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablo desde del desconocimiento, tanto en las distintas variedades de discapacidad psíquica que existen como de haber convivido diariamente con ellos, pero lo cierto es que hoy, cuando veo subir al bus a ese grupo de siete u ocho jóvenes despiertan en mí una admiración enorme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se les ve felices. Sonríen, juegan, cantan,...y eso en un autobús lleno, ¡qué no serán capaces de hacer a campo abierto! Admiro su expresividad, su manera de hacer y de decir las cosas, directamente, sin tapujos ni complejos. El eufemismo no está hecho para ellos. Hacen lo que quieren hacer y dicen lo que quieren decir, sin ataduras ni prejuicios, sin comerse la cabeza pensando en las consecuencias. Me resulta curioso su comunicación gestual o corporal. Los abrazos, los besos, el contacto físico en general, cogerse de la mano, tocarse la cara,...No conocen la cobardía. Mientras ellos viven desnudos, nosotros caminamos por la vida vestidos y abrigados cual habitantes de Reikjavik. Tenemos mucho que aprender de las personas con síndrome de Down.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son tábula rasa. La maldad brilla por su ausencia en su comportamiento, tan inocente e infantil que despiertan una ternura brutal. Dan la sensación de vivir la vida minuto a minuto, saborear cada momento sin pensar en lo que tienen que hacer dentro de una hora o mañana o el mes que viene. Son adultos con metalidad de niños (de estos también los hay con plena capacidad mental). Su única preocupación es disfrutar, difrutar y difrutar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pregunto qué se les pasará por la cabeza cuando, por casualidad, un día viendo la TV escuchen hablar de la economía, del paro, del terrorismo, de la pobreza, de la discriminación, de la guerra...-¡Este mundo está loco!, seguramente piensen -Menos mal que este no es mi mundo, dirán. Me gustaría estar en el vuestro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-336756117321505550?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/336756117321505550/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=336756117321505550' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/336756117321505550'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/336756117321505550'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2008/10/un-mundo-feliz.html' title='Un mundo feliz'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7051959434361817531.post-4751483326549720290</id><published>2008-10-25T01:12:00.000+02:00</published><updated>2008-10-25T02:00:28.980+02:00</updated><title type='text'>Uno más en la familia</title><content type='html'>A Zarpas y a Volga,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la Naturaleza es sabia, a veces injusta, pero sabia. Hoy me ha contado un amigo cómo su gato, que padecía una enfermedad terminal, le demostró en sus últimas dos horas de vida el agradecimiento por todos los cuidados que le había proporcionado a lo largo de los años compartidos juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Nunca había sido un gato cariñoso", me dijo mi amigo (al que se le entrecortaba la voz de la emoción al recordar aquellos momentos). Sin embargo, las últimas dos horas de su inseparable felino en el mundo de los vivos fue a pasarlas sobre su pecho mientras descansaba tumbado en la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestros animales nos conocen muy bien. Seguramente mucho mejor que nosotros a ellos. Nos han visto crecer, reir, enfadarnos, llorar,...podrían describir nuestros estados de ánimo uno por uno con todo lujo de detalles. Yo diría que adaptan su comportamiento al nuestro: si nos ven alegres saben que hay vía libre para juegos, si nos ven tristes se acercan para que les contemos nuestras penas...Vigilantes, confidentes, compañeros,...son mucho más que simples animales de compañía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se me ponía un nudo en la garganta mientras mi buen amigo me relataba su experiencia con su gato. Si no recuerdo mal, tenía 11 años el gatuno. 11 años de convivencia, de multitud de experiencias, buenas, malas, traumáticas, fascinantes, de enfermedades, de celos, de viajes, de juegos, de nacimientos, de rupturas,...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Compartir paseos callejeros en la madrugada donde sólo se oye su rápido respirar, comidas que se hacen interminables viendo sus ojos deseosos de que compartas con él un poco de pollo, siestas de sobremesa con la tele de fondo, conversaciones en las que él sólo escucha y te mira atentamente,...Son verdaderos amigos. Familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejaste huella en mí Volguichu, como también está moldeando la suya Zarpas. Compañeras de mil batallas, cazadoras de secretos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7051959434361817531-4751483326549720290?l=emmmpablo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emmmpablo.blogspot.com/feeds/4751483326549720290/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7051959434361817531&amp;postID=4751483326549720290' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/4751483326549720290'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7051959434361817531/posts/default/4751483326549720290'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emmmpablo.blogspot.com/2008/10/uno-ms-en-la-familia.html' title='Uno más en la familia'/><author><name>Pablo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00490823179578106489</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_J5c_ZlmWTyQ/SRoN_Qpjg-I/AAAAAAAAAAs/cbh22DIOJIQ/S220/1111111.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry></feed>
